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Así organizaron el primer mercado campesino de San Diego

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El primer Mercado campesino y feria agroecológica de San Diego, Cesar, les permitió a los y las campesinas vender sus productos directamente a los consumidores a un precio justo. 

¿Por qué es importante?

Media Luna, corregimiento de San Diego, es conocido por los locales como la despensa agrícola del norte del Cesar. La mayoría de su población se dedica a cultivar maíz, yuca, plátano, aguacate y café. 

Este mercado les permitió vender sus productos directamente a los consumidores a un precio justo. Una estrategia que no soluciona todos los problemas de comercialización que enfrentan, pero sí mejora el panorama para los campesinos. 

Los detalles del evento: el mercado campesino se realizó el 20 de marzo en la plaza del corregimiento de Media Luna, y fue organizado por Familias en su Tierra, la Alcaldía municipal y las organizaciones comunales. En total, 25 familias campesinas participaron del evento. 

El evento fue, según los productores y los organizadores, todo un éxito. De los 22 productos que estaban a la venta, se vendieron alrededor del 70%. Además, atrajo a visitantes y comerciantes de otros municipios con quienes pudieron crear nuevas alianzas comerciales. 

Cómo se organizó: Margelis Aguilar Pérez fue una de las productoras participantes. Cuenta que hace dos años se inscribió a Familias en su Tierra, el programa de Prosperidad Social que apoya a través de distintas iniciativas a población víctima del desplazamiento forzado. 

A lo largo de 2020, Margelis y otras 200 familias beneficiarias trabajaron en el fortalecimiento de sus cultivos y huertas caseras con el apoyo de los gestores del programa. Entre todos pensaron que organizar un mercado campesino era la mejor manera de mostrar los resultados de su proceso.

Esto, pues los mercados campesinos se han posicionado en el país como una alternativa para que los productores puedan venderle a sus compradores productos frescos a un precio justo. 

El contexto:  la mayoría de la población del corregimiento se dedica a la agricultura. Algunas familias se dedican a la ganadería y la producción de lácteos, así como a la cría de pollos, cerdos y pescados.

Media Luna está ubicado en las estribaciones de la Serranía del Perijá, característica que facilita el cultivo de productos como plátano, yuca, aguacate, mazorca, café, pimentón, tomate, limón, y naranja. 

“El intermediario tiene acabado al campesino”, afirma Carlos Mario Calderón, alcalde de San Diego. Calderón cuenta que en Media Luna, un aguacate se consigue en 1.000 pesos, pero en Valledupar el mismo aguacate tiene el valor de 4.000 o 5.000 pesos.



En Media Luna, un aguacate se consigue en 1.000 pesos, pero en Valledupar el mismo aguacate tiene el valor de 4.000 o 5.000 pesos.

Carlos Mario Calderón, alcalde de San Diego
  • Este es un problema que enfrenta la mayoría del campesinado colombiano. De acuerdo con cifras del Ministerio de Agricultura, en el 2018 el 70% de los alimentos que se consumían en Colombia, eran cultivados por pequeños productores. Sin embargo, y según este reportaje de La Liga contra el Silencio, la mayoría de las ganancias se queda en manos de los intermediarios. 

    Estos intermediarios pueden ser cooperativas, asociaciones campesinas, comisionistas, comerciantes y hasta transportadores. 

  • Margelis cuenta que en Media Luna hay tres o cuatro compraventas. Comerciantes locales y de otros departamentos como La Guajira, llegan al corregimiento y allí los campesinos venden su cosecha.  

  • A pesar de la diferencia de precios, esta continúa siendo la opción más rentable, pues como asegura Margelis, “si uno lo lleva hasta Valledupar o otra parte le va a salir más caro. Entonces, con las compraventas de acá se logra un mejor precio y ellos se encargan de transportarlo”.


Lo que queda pendiente: dentro del Plan de Desarrollo Municipal 2020 – 2023 de San Diego está contemplada la realización de tres mercados campesinos o ferias agroalimentarias y la institucionalización de dos esquemas formales de comercialización para los campesinos. 

Pero, aunque estos mercados hacen parte del plan de desarrollo, el número propuesto indicaría que es un proyecto que busca apoyar en distintos momentos del camino a los campesinos, pero no parece ser la solución principal para el problema de la precarización de los productores.

Ante el éxito de esta primera versión, la administración municipal está considerando aumentar la frecuencia del mercado. Se haría cada 15 días.

Al final, ¿para qué sirvió?

Según Margelis, si este tipo de eventos se hacen con más frecuencia, “podemos dialogar y llegar a un acuerdo con los demás y regular los precios. Al final, el propósito es que se pueda vender todo”. 

Además, la periodicidad de estos mercados les permitiría organizarse y planificar las cosechas. Así, las familias ya sabrían que “para una fecha tendríamos unos productos y para la siguiente otros”, dice la productora.