Guainía

Radiografía de la crisis de la salud en Guainía

En uno de los departamentos más dispersos del país, acceder a una consulta especializada, a un medicamento o a una remisión puede llevar semanas o meses. La limitada capacidad del único hospital de segundo nivel y la crisis de la Nueva EPS han convertido la espera en una constante para los pacientes.
¿Cómo se hizo este trabajo?
Uno de los aspectos que motivó esta investigación fue el creciente número de denuncias relacionadas con demoras en las autorizaciones, dificultades en los procesos de remisión y falta de respuesta oportuna por parte de la Nueva EPS. Afectando a pacientes con enfermedades cardiovasculares, lesiones cervicales, y otras condiciones que requieren atención especializada inmediata.

Camilo Puentes tiene lesionada la columna desde hace casi un mes. Después de un accidente y varios tratamientos en el hospital Renacer, de Inírida, su caso está totalmente congelado. En el hospital no hay forma de que le practiquen la resonancia magnética que necesita, porque no hay un equipo tan especializado. Y aunque lo remitieron a Bogotá, el viaje tampoco avanza. La razón que le da la Nueva EPS es que no hay camas en la capital. Mientras tanto, está expuesto a que su lesión sea de por vida. 

La situación de Camilo no es un caso aislado. Su caso se convirtió en una más de las 217 tutelas que se interpusieron en Guainía entre 2025 y lo que va de 2026 por temas de salud. Según datos de la Defensoría del Pueblo, la mayoría reclama lo mismo que él: el acceso a transporte y viáticos para la atención en salud en otros lugares distintos a Inírida. Esto representa aproximadamente el 40 por ciento del total de las acciones.

Según un reporte de la Defensoría del Pueblo, el 82,9 por ciento de los usuarios consultados en abril de 2026 (39 de 47 personas) reportaron problemas en la entrega de medicamentos.

En Guainía solamente hace presencia la Nueva EPS y el único hospital de “segundo nivel” está en Inírida, alejado de la mayoría de los habitantes que viven principalmente en suelo rural. Alrededor del 99 por ciento de la población afiliada al sistema de salud en el departamento está vinculada a esta EPS, mientras que el porcentaje restante corresponde al régimen del magisterio (FOMAG), administrado por Fiduprevisora, que enfrenta dificultades similares en la garantía de la prestación de los servicios.

Las carencias del principal hospital del Guainía

En el papel, el Hospital Renacer presta servicios de primer y segundo nivel de atención. Cuenta con equipos básicos extramurales para atender a las comunidades ribereñas y rurales y ofrece servicios de medicina general, odontología, psicología, ortopedia y cirugía. Sin embargo, la institución no tiene la capacidad instalada, por ejemplo, para realizar cirugías de alta complejidad o estudios como el que necesita Camilo.

Aunque dispone de unidades de cuidados intensivos (UCI), su director asegura que la demanda de especialistas se atiende mediante brigadas que llegan al departamento durante una semana para prestar servicios de dermatología, psiquiatría, oftalmología, cardiología, entre otras áreas. No obstante, la cobertura es insuficiente frente a la alta demanda. 

“Esta red de prestación de servicios está ahorita en el momento con un hospital principal que es de baja complejidad con unas especialidades de mediana complejidad. Estamos proyectándonos para ser de mediana complejidad… ampliar esas especialidades", asegura Diana Milena Díaz Martínez, coordinadora de prestación de servicios de la Secretaría de Salud departamental. El objetivo es que la población no tenga que salir del departamento para exámenes básicos: "Que si tiene que hacer un Doppler, no tenga que ir a Bogotá... Una mamografía que la hagan acá".

Y es que uno de los principales retos logísticos de la ESE son las distancias geográficas y la dependencia del transporte fluvial y aéreo. Esto hace que la atención integral dependa en gran medida de la red de remisiones, donde, según la institución, se presenta la principal dificultad.

Según su director, Mauricio Hernández, el Hospital Departamental Intercultural Renacer es el principal prestador público de salud de segundo nivel en Guainía. Su modelo articula la medicina occidental con los saberes y prácticas ancestrales de las comunidades indígenas. Para ello construyó una maloca y una sala de parto indígena, donde los pacientes pueden elegir entre la atención de un sabedor tradicional o de un médico occidental. Además, el hospital cuenta con intérpretes en diferentes lenguas indígenas.

De acuerdo con Hernández, al asumir la administración del hospital hace seis meses encontró una infraestructura deteriorada. Aunque la ESE inició operaciones el 1 de junio de 2023, asegura que el operador privado anterior no realizó inversiones en infraestructura. Desde la departamentalización se han adelantado mejoras en techos, puertas y otras áreas de la infraestructura para cumplir con las condiciones de habilitación exigidas por la normatividad sanitaria nacional.

Desde el 1 de enero de 2026, cuando la actual administración recibió la ESE, uno de sus principales objetivos ha sido fortalecer la infraestructura y el mantenimiento hospitalario. Hernández explica que la alta humedad del departamento acelera el deterioro de las instalaciones. Entre las acciones proyectadas para los próximos meses están el reemplazo de las camas hospitalarias, el fortalecimiento de los servicios de cirugía y laboratorio, la adecuación del área de urgencias, la adquisición de nuevos equipos y mobiliario hospitalario y la incorporación de una torre de laparoscopia para realizar cirugías menos invasivas.

El proyecto de fortalecimiento del hospital se concentra en tres prioridades: infraestructura, dotación y ampliación de la oferta de servicios. Entre las metas están crear una unidad de cardiología con la vinculación de un cardiólogo, incorporar gastroenterología para realizar laringoscopias, colonoscopias y otros procedimientos gastrointestinales, y fortalecer los servicios de oftalmología y otorrinolaringología mediante brigadas de especialistas. Sin embargo, la institución señala que estos planes dependen de que Nueva EPS pague la deuda millonaria que, según el hospital, mantiene colapsado el sistema de salud en el departamento.

El caos de la Nueva EPS

Desde la Secretaría de Salud departamental destacan que el problema central de la salud en Guainía es una combinación entre las fallas financieras de la Nueva EPS, las dificultades logísticas para la entrega de medicamentos y la complejidad de las remisiones hacia el interior del país.

Lo más crítico es la situación con la Nueva EPS, a la que Martínez calificó como un "dolor de cabeza". La entidad mantiene deudas millonarias, como los 8.000 millones de pesos adeudados a los albergues (como Sukurame), lo que ha provocado cierres de servicios y deterioro en la atención de los pacientes remitidos. Además, la crisis financiera de la EPS hace que los hospitales en Bogotá y Villavicencio restrinjan la recepción de pacientes de Guainía.

La falta de pagos oportunos a clínicas y hospitales de tercer y cuarto nivel, sumada a las dificultades logísticas, ha provocado la suspensión de servicios. Los pacientes de Guainía, que con frecuencia requieren transporte aéreo y alojamiento durante sus tratamientos, enfrentan demoras en la entrega de viáticos y tiquetes, así como suspensiones del servicio de albergue por falta de recursos de la EPS.

El diario El Morichal reseñó que pacientes alojados en el albergue Sukurame, en Villavicencio, denunciaron hacinamiento, mala calidad de los alimentos, problemas de aseo y deficiencias en el suministro de agua. Según el medio, estas condiciones son consecuencia de una deuda cercana a los 8.700 millones de pesos que Nueva EPS mantiene con el albergue, de los cuales 2.700 millones corresponden a obligaciones ya reconocidas por la entidad y aún no pagadas.

Una vez que los pacientes logran ser remitidos, las dificultades continúan. Carmen Fuentes relató que tanto ella como otros pacientes y sus acompañantes enfrentaron suspensiones del alojamiento, mala alimentación, retrasos en la entrega de viáticos y demoras en el ingreso a los albergues. También denunciaron hacinamiento, deficiencias en el aseo de baños y ropa de cama, y condiciones inadecuadas durante su permanencia.

En el plano asistencial, los retrasos en la atención y la suspensión de servicios generan interrupciones en tratamientos oncológicos, terapias de diálisis y la entrega de medicamentos esenciales, lo que incrementa los riesgos para pacientes con enfermedades crónicas.

Desde el Hospital Renacer explican que, una vez se genera una remisión, esta se carga en la plataforma de Nueva EPS y comienza la búsqueda de una institución que reciba al paciente. En ese proceso se envían solicitudes a clínicas y hospitales, mientras el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias Departamental (Cruder) apoya la gestión para conseguir una cama. Sin embargo, algunas instituciones rechazan pacientes afiliados a Nueva EPS debido a las deudas de la entidad. Esto prolonga la espera durante varios días o incluso meses. Como el caso de Deyci Martínez, quien llevaba 60 días esperando una remisión, además de otros dos pacientes con más de dos semanas de espera.

Sobre la posibilidad de cambiar de EPS, Paula Londoño explicó que Nueva EPS llegó a Guainía mediante la Resolución 2626 de 2019 del Ministerio de Salud, que implementó el Modelo de Atención Integral Territorial (Maite) para departamentos con alta ruralidad. Este modelo establece la operación de una única EPS en el departamento. Cuando Coosalud salió del territorio, la Nueva EPS asumió la prestación del servicio y todos los usuarios fueron trasladados de manera obligatoria.

La situación ya es conocida por los organismos de control y por la Defensoría del Pueblo. Mientras tanto, el Hospital Renacer continúa atendiendo a los pacientes hasta que se concreta su traslado. Mauricio Hernández insiste en que las remisiones no dependen del hospital; sin embargo, las largas estancias hospitalarias incrementan los gastos en medicamentos, alimentación, insumos y atención. Añade que incluso se han presentado fallecimientos de pacientes mientras esperaban una remisión, situación que ha sido reportada a los organismos de control sin que, hasta el momento, exista una solución de fondo.

En las remisiones ambulatorias de alta complejidad, como cardiología, neurocirugía, oncología y ortopedia especializada, la responsabilidad vuelve a recaer sobre la Nueva EPS. Cuando las brigadas de especialistas llegan al hospital, la atención se presta directamente allí. Sin embargo, si el paciente requiere manejo oncológico u otro procedimiento de mayor complejidad, el trámite corresponde a la EPS. En el caso de pacientes hospitalizados, el Hospital Renacer gestiona la búsqueda de una cama, pero en ambos escenarios la responsabilidad final del proceso es de la EPS.

Sobre las garantías para pacientes indígenas que viven en zonas apartadas del Alto, Medio y Bajo Guainía, el director del Hospital Renacer explicó que actualmente la EPS tiene contratado con la institución el servicio de transporte fluvial, aunque dejará de ser el operador cuando entren en vigencia los nuevos contratos. Si una urgencia ocurre en lugares como Remanso, se activa de inmediato la ruta fluvial para trasladar al paciente. En cambio, cuando la emergencia ocurre en zonas como San Felipe o Campo Alegre, donde solo es posible el acceso por vía aérea, el hospital notifica a Nueva EPS para que coordine la disponibilidad de una aeronave y el traslado del paciente.

Una situación que se repite en toda la región amazónica

Según Jesús Ortega Bolaños, médico de la Universidad Nacional con doctorado en ciencias sociales y profesor de salud pública experto en modelos interculturales en la Amazonía, lo que ocurre en Guainía es un reflejo de una problemática sistémica que afecta a toda la región amazónica, incluyendo departamentos como Amazonas, Vaupés y Caquetá

“Los desafíos en estos territorios son la punta del iceberg de un gran problema nacional, caracterizado por un sistema de salud que ha mantenido una retórica de cambio desde 1991, pero que en la práctica no ha transformado sus estructuras operativas para las zonas rurales”

Jesús Ortega Bolaños

Para Ortega, la región amazónica vive una "crisis estructural" donde el modelo sanitario institucional, como el de los hospitales urbanos, deja por fuera el gran escenario comunitario y rural que define a la selva. La gravedad de la situación varía según el departamento, pero mantiene un patrón de precariedad; el experto afirma, por ejemplo, que Vaupés tiene una problemática casi mayor que Guainía en temas de remisiones. Mientras que en Caquetá la atención se ve fuertemente afectada por la violencia y el conflicto armado.

En toda la región, las barreras de acceso a la salud en las zonas rurales superan a las urbanas en más de un cinco por ciento, lo que convierte la idea de la cobertura universal en algo más "teórico que operativo". Dependiendo casi exclusivamente de un transporte fluvial costoso y lento.

El experto describe el sistema de remisiones como una expresión del fracaso de la salud rural, señalando que en estos territorios "no hay ambulancias medicalizadas, ya sea de tipo terrestre, aéreo o fluvial, suficientes". Esta carencia logística obliga a los pacientes en áreas selváticas a esperar días para ser evacuados, lo que causa que sus cuadros clínicos sean tratados finalmente en un estado de mayor gravedad.

Ortega sostiene que el modelo de aseguramiento actual es incompatible con la realidad amazónica porque a las EPS "lo que más les interesa es la gestión de riesgo individual", y no la salud colectiva o preventiva que demandan las comunidades indígenas.

¿Qué soluciones hay?

Frente a la crisis de Nueva EPS en Inírida, actualmente intervenida, funciona el Comité MIAS, una instancia en la que participan las entidades del sistema de salud para analizar las problemáticas del modelo de atención y definir acciones dentro de las competencias de cada actor. Tras una visita de la Superintendencia Nacional de Salud se revisaron temas como las remisiones, los albergues y la entrega de medicamentos, y se establecieron algunos compromisos. Sin embargo, aún no existen soluciones de fondo. A la fecha, hay 14 pacientes pendientes de remisión y cinco con estancias hospitalarias prolongadas.

Cuando un paciente requiere atención urgente en especialidades como cardiología o neurocirugía y la autorización de la remisión no llega a tiempo, el hospital recurre, de manera excepcional, al traslado primario. En estos casos, se gestiona el transporte aéreo para trasladar al paciente directamente al servicio de urgencias de un hospital de mayor complejidad, en Villavicencio o Bogotá, debido al riesgo que representa la demora en la atención.

La ESE asegura que ha reportado estas anomalías ante la Superintendencia Nacional de Salud sin obtener respuesta. Hace un mes se realizó una mesa de trabajo con participación de esa entidad, pero no se definieron soluciones para la situación de Nueva EPS. Mientras tanto, el hospital afirma que continuará reportando la situación ante los organismos de control y prestando atención a los pacientes que requieran sus servicios, a la espera de que se adopten medidas que permitan superar la crisis.

Desde la Secretaría de Salud del Guainía, las soluciones propuestas se centran en una transformación estructural del servicio y en gestiones administrativas para mitigar la crisis financiera.

Paralelamente, se han realizado mejoras en 16 infraestructuras rurales mediante la instalación de baldosas y cielos rasos. En el ámbito financiero, la Secretaría depende del "subsidio a la oferta" para que pueda abrir las puertas y se pueda garantizar la atención en una red que no puede sostenerse sólo por la venta de servicios. Operativamente, se busca solucionar el desabastecimiento en zonas dispersas mediante "acuerdos de voluntades" entre la Nueva EPS y el hospital Renacer para que sea este último quien disponga de esos medicamentos directamente.

Sin embargo, el problema debe atenderse de fondo. Jesús Ortega argumenta que cualquier reforma debe partir de una reflexión profunda sobre qué tipo de salud requiere el país: “no debe limitarse a apagar incendios o hacer un ejercicio muy de contingencia", asegura. Sostiene que el modelo de salud en Guainía debe ser algo muy particular para responder a una población dispersa, exigiendo un enfoque que realmente integre lo individual con lo colectivo y lo intercultural. Para él, el reto del gobierno es trascender los intereses particulares y adoptar una visión que reconozca las necesidades sociales más allá de los simples motivos de consulta médica.

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