Fotografía: Maira Fragozo
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San Juan del Cesar tiene una universidad: ¿qué cambia para los jóvenes?

El antiguo Infotep cambió su carácter académico y ahora es la Institución Universitaria Nacional Tecnológica de La Guajira (Uniteg). La transformación amplía las posibilidades de formación en San Juan del Cesar, pero también plantea el reto de ofrecer carreras pertinentes y garantizar que más jóvenes puedan estudiar y permanecer en el territorio.

San Juan del Cesar cuenta con una nueva institución universitaria. El 4 de agosto de 2026, el Ministerio de Educación Nacional aprobó, mediante la Resolución 020738, el cambio de carácter académico del Instituto de Formación Técnica Profesional (Infotep), que pasó a convertirse en la Institución Universitaria Nacional Tecnológica de La Guajira (Uniteg). El cambio abre la puerta a una oferta académica más amplia y a nuevas posibilidades de formación para los jóvenes del municipio y del sur del departamento. Durante años, para estudiar una carrera profesional, técnica o tecnológica, los jóvenes de San Juan del Cesar han tenido que buscar opciones fuera del municipio. Algunos se trasladan a ciudades como Valledupar, Barranquilla, Santa Marta, Medellín, Bucaramanga o Pamplona. Otros viajan diariamente a municipios cercanos como Villanueva y Fonseca, donde hay sedes de la Universidad de La Guajira, o buscan formación en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena).

Para quienes no pueden asumir los gastos de transporte, vivienda y alimentación, salir del municipio no siempre es una posibilidad. La alternativa ha sido estudiar en la Escuela Normal, hacer cursos técnicos en instituciones privadas, acceder a programas virtuales de universidades como la Unad o la Universidad de Pamplona, o ingresar al entonces Infotep.

“Acceder a la educación superior implicaba enfrentarse a barreras que iban mucho más allá de querer estudiar y la primera era la distancia”, explica Sarit Benjumea, consejera de Juventud de San Juan del Cesar.

Para muchas familias, dice, los costos de vivienda, alimentación, transporte y sostenimiento terminaban convirtiéndose en una barrera para continuar una carrera.

¿Qué cambia con la transformación de Infotep?

El cambio de carácter académico no ocurrió de un momento para otro. En 2013, el Infotep logró la redefinición por ciclos propedéuticos, lo que le permitió ofrecer formación técnica, tecnológica y profesional universitaria organizada en diferentes niveles. Sin embargo, ese modelo también limitaba las áreas en las que podía formar profesionales.

Según el rector Luis Alfonso Pérez, la institución podía desarrollar programas profesionales en áreas como tecnología, administración e ingeniería, pero quedaban por fuera campos como la salud y las licenciaturas. Con el cambio de carácter, la institución busca ampliar esas posibilidades.

La transformación estuvo acompañada, según la rectoría, por un proceso de fortalecimiento de la infraestructura, la investigación, la planta docente, la biblioteca y los espacios de bienestar.

Actualmente, señala Pérez, la institución tiene alrededor de 1.300 estudiantes y el 87 por ciento de sus docentes cuenta con formación de maestría. También cuenta con un grupo de investigación categorizado y nuevos espacios académicos.

Para alcanzar el cambio de carácter, el instituto tuvo que demostrar ante el Ministerio de Educación el cumplimiento de condiciones de calidad relacionadas con infraestructura, investigación, docentes, bienestar y recursos para la formación. Pérez explica que el proceso implicó fortalecer estas áreas antes de presentar la solicitud.

El propósito de convertirse en universidad tampoco es nuevo. Desde 2020, el Infotep se proyectaba como la universidad del sur de La Guajira. La pandemia retrasó algunos de esos procesos, pero la aspiración se mantuvo durante los años siguientes. Gonzalo Martínez, egresado de la institución y actual docente, recuerda que el equipo mantuvo esa meta hasta conseguir el cambio de carácter. Según Martínez, aunque estos procesos podían tardar hasta dos años, el trámite se completó en ocho meses gracias a la preparación del equipo y a la respuesta rápida a las observaciones del Ministerio.

“Nunca perdimos el norte de ser universidad del sur de La Guajira, la Universidad de San Juan”, señala Gonzalo Martínez.

¿Qué esperan los jóvenes de la nueva universidad?

Para Benjumea, la transformación tiene un significado personal. Cuando terminó el colegio, tuvo que trasladarse a Medellín para estudiar medicina. Su experiencia le permitió conocer de cerca los costos y las dificultades que implica salir del municipio para acceder a una carrera profesional.

Por eso, considera que la existencia de una institución universitaria en San Juan puede hacer que los jóvenes tengan una opción que generaciones anteriores no tuvieron.

“Cuando uno tiene que irse para encontrar lo que quiere estudiar, entiende que muchas veces el talento no es lo que falta en nuestro territorio. Lo que hace falta son las oportunidades para que ese talento pueda desarrollarse ahí mismo”, dice.

Para ella, esto no significa que los jóvenes deban dejar de salir del municipio. Estudiar en otras ciudades, conocer otros lugares y regresar al territorio también puede contribuir a su transformación. La diferencia está en que irse sea una decisión y no una obligación.

La expectativa, sin embargo, no se limita a tener una institución universitaria cerca de casa. Benjumea considera que el principal reto de Uniteg será construir una oferta académica pertinente para La Guajira.

“No queremos una universidad que simplemente copie la oferta académica de otras ciudades. Queremos una universidad pertinente para La Guajira”, afirma. Para lograrlo, propone consultar a los jóvenes sobre sus intereses, revisar las necesidades del sector productivo y de servicios y establecer cuáles son los profesionales que necesita el territorio.

Entre las áreas con mayor interés, identifica la salud. San Juan cuenta con el Hospital San Rafael, que, según Benjumea, ya funciona como escenario de prácticas universitarias y recibió en 2025 un concepto favorable como escenario de campus de práctica. Su propuesta es que Uniteg aproveche esa infraestructura y articule el trabajo de la universidad con el hospital, las IPS, los laboratorios y otros actores para formar talento humano que responda a las necesidades locales.

Estudiar cerca también significa ahorrar

Para Gonzalo Martínez, estudiar en San Juan no solo facilita la vida de los jóvenes: también puede determinar si una persona logra o no terminar una carrera.

Él lo vivió en su propia familia. Es uno de 16 hermanos y, cuando terminó el colegio, no tenía las condiciones económicas para trasladarse a otra ciudad. Aunque quería estudiar economía o ser docente de ciencias sociales, terminó formándose en contabilidad en el entonces Infotep.

La posibilidad de estudiar cerca de su casa le permitió combinar su formación con el trabajo y posteriormente hacer sus prácticas en la misma institución. Con el tiempo se convirtió en docente.

Martínez considera que esa posibilidad sigue siendo relevante para los estudiantes actuales. “Las personas que viven acá, los que tienen aspiraciones a estudiar, no tienen la oportunidad todo el tiempo de viajar”, explica. Para quienes no cuentan con recursos para trasladarse a Villanueva, Fonseca u otras ciudades, estudiar en San Juan significa reducir gastos y permanecer cerca de sus familias.

Los costos también aparecen en la experiencia de Luis Orsini, representante de los estudiantes ante el Consejo Directivo. Él decidió estudiar ingeniería de minas en San Juan en lugar de trasladarse a otra institución. Su plan es avanzar por los ciclos de formación y posteriormente homologar las materias necesarias para continuar su carrera profesional.

“Me ahorro tiempo y dinero”, explica.

Orsini señala que, además de la gratuidad para quienes cumplen las condiciones establecidas, estudiar en la institución implica gastos de transporte y alimentación mucho menores que los que tendría que asumir si viviera en otra ciudad.

La nueva universidad también tiene retos

La transformación no resuelve automáticamente las dificultades de acceso a la educación superior. Para Orsini, una de las primeras tareas será fortalecer la seguridad y los controles de ingreso a las instalaciones.

El representante estudiantil considera que el sistema de identificación debe mejorar para evitar que personas ajenas a la institución ingresen sin control. También señala una diferencia entre los estudiantes de las jornadas diurnas, de tarde y nocturnas: mientras algunos cuentan con transporte, otros no tienen el mismo servicio.

Para él, ampliar las oportunidades también significa garantizar condiciones para que quienes ingresan puedan permanecer en la institución.

La oferta académica será otro de los grandes retos. El Infotep ya había ampliado sus programas durante los últimos años y cuenta con formación en áreas como minería, producción de alimentos, seguridad industrial, prevención de riesgos laborales, sistemas de manejo ambiental, atención a la primera infancia, administración y energías renovables. Con el cambio de carácter, la institución podrá explorar nuevos campos de formación.

Pérez plantea que la universidad debe responder a las necesidades productivas de la región y formar profesionales capaces de transformar los recursos del territorio. Habla, por ejemplo, de la producción agroindustrial y de la posibilidad de que la formación y la investigación ayuden a que La Guajira deje de limitarse a producir materias primas y avance hacia procesos de transformación.

Para Benjumea, esa discusión debería empezar por una pregunta distinta. Durante años, el joven sanjuanero se preguntaba dónde estudiar. Ahora, dice, la pregunta debería ser qué puede estudiar en San Juan y qué puede construir desde allí.

“Debemos dejar de ser solamente un territorio estudiado por otros y tenemos que empezar también a ser un territorio que produce conocimiento”.

La aspiración es que Uniteg no sea únicamente un lugar para recibir clases, sino una institución capaz de investigar los problemas de La Guajira: el agua, la biodiversidad, la producción, las comunidades rurales, la salud, la cultura y la economía.

Lo que sigue

La transformación de Infotep en Uniteg cierra un proceso institucional que comenzó hace años, pero abre otro mucho más amplio: demostrar qué puede hacer una universidad pública para cambiar las oportunidades educativas de los jóvenes de San Juan y del sur de La Guajira.

El primer reto será ampliar una oferta académica que responda a las necesidades y aspiraciones de los jóvenes. El segundo, garantizar que estudiar en San Juan no dependa solamente de poder ingresar, sino también de contar con transporte, seguridad, bienestar y condiciones para permanecer. Y el tercero será lograr que la formación se conecte con los problemas y las oportunidades del territorio.

La institución parte de una historia previa, una infraestructura existente y una comunidad estudiantil que ya supera los 1.300 estudiantes. Ahora tendrá que demostrar que su nuevo carácter puede traducirse en más opciones para quienes hasta hoy han tenido que preguntarse dónde irse a estudiar.

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