Mientras Colombia está a la expectativa del panorama político de los próximos cuatro años por las elecciones presidenciales, en el departamento de Guainía las comunidades ya tienen claras sus prioridades. Líderes comunitarios juveniles, campesinos y sociales coinciden en un mensaje: el próximo Gobierno Nacional deberá mirar a la Amazonía no como una región olvidada, sino como un territorio estratégico para la vida, el ambiente y el desarrollo sostenible del país.
En esta oportunidad, los cierres de campaña en Inírida se hicieron sin muchos aspavientos. No hubo eventos masivos ni concentraciones significativas. La lluvia que por estos días cae en el departamento ha dificultado que se realicen actividades en el espacio público. En su lugar, el perifoneo se tomó las calles del municipio para invitar a votar por los diferentes candidatos.
Desde este lugar, escuchamos las voces de líderes y lideresas, las cuales reflejan una realidad marcada por décadas de abandono estatal, precariedad en servicios básicos, desigualdad social y amenazas ambientales. También evidencian propuestas concretas y una visión de futuro construida desde el conocimiento de un territorio que tiene unas características especiales, como un municipio que está en la Amazonía, en una zona de frontera y con una población dispersa en un vasto territorio.
La urgencia de proteger la Amazonía
Para Reymundo Bobadilla, líder comunitario y conocedor de las necesidades históricas del departamento, el principal desafío del nuevo presidente será construir un modelo de desarrollo económico adaptado a la Amazonía.
Según dice, Guainía no puede continuar replicando modelos extractivos o improvisados que terminan afectando los ecosistemas y profundizando la pobreza. La región necesita un desarrollo sostenible, pensado desde sus particularidades culturales, ambientales y sociales:
“La Amazonía debe protegerse y su modelo de desarrollo económico debe ser diferencial para el país”, afirma
Bobadilla insiste en que la Amazonía ha logrado conservar buena parte de su riqueza natural porque las comunidades conviven con el entorno. Por eso, considera fundamental que se impulsen economías sostenibles que permitan mejorar la calidad de vida sin destruir la selva ni contaminar los ríos.
En ese mismo sentido, el líder juvenil Anderson Urrea, plantea que una de las grandes prioridades del país debe centrarse en la protección del agua. Advierte sobre la creciente contaminación con mercurio en los ríos Inírida, Atabapo y la amenaza que se extiende al río Guaviare.
“Es fundamental para eso pues que se adopten estrategias efectivas en reconversión laboral en el tema de minería y la formalización de aquello que se pueda formalizar en el tema minero”, señala Urrea. También propone avanzar en procesos de formalización minera donde sea posible, bajo criterios de armonía con la Amazonía y respeto por la naturaleza como sujeto de derechos.
Servicios públicos: la deuda histórica
Uno de los temas que más se repite en las voces de los líderes sociales es la crisis de los servicios públicos en el departamento.
La ausencia de redes de alcantarillado, el manejo inadecuado de los residuos sólidos y la falta de acceso al agua potable representan una preocupación generalizada entre las personas consultadas.
Reymundo Bobadilla advierte que “no puede seguir existiendo poblaciones como la nuestra, que todas las alcantarillas van al río”; esto, agrega, genera una grave afectación al recurso hídrico y pone en riesgo la salud pública. A ello se suma la problemática de las basuras, que continúa creciendo sin soluciones estructurales.
Lucero María Forero, reconocida lideresa con más de treinta años de trabajo social en la región, coincide en que Inírida necesita con urgencia inversiones reales en agua potable, alcantarillado y manejo adecuado de residuos.
Por su parte, Anderson Urrea recuerda que esa problemática no solo afecta a Inírida, sino también a Barrancominas, pues son municipios donde el aumento poblacional exige respuestas inmediatas para evitar crisis sanitarias y brotes de enfermedades derivadas del consumo de agua sin tratar.
Las comunidades consideran que garantizar servicios públicos básicos debe ser una prioridad para el próximo gobierno, especialmente en territorios históricamente excluidos como Guainía.
Salud y educación con enfoque diferencial
Otra de las grandes preocupaciones expuestas por los líderes tiene relación con la salud y la educación.
Reymundo Bobadilla cuestiona que los modelos actuales continúen privilegiando a pequeños sectores de poder, mientras las comunidades más vulnerables siguen enfrentando enormes barreras para acceder a servicios dignos.
En salud, Anderson Urrea propone fortalecer un sistema preventivo, eficiente y con enfoque diferencial étnico: “cuando toque acudir pues a los servicios de salud, sea con calidad, con rapidez y sin tramitología. Eso es fundamental”, afirma.
Uno de los puntos más sensibles y que se convierte en un obstáculo, es el relacionado con el censo étnico indígena. Según Urrea, miles de indígenas aún enfrentan dificultades para acceder plenamente a sus derechos debido a problemas de registro y reconocimiento dentro de los sistemas estatales. Resolver esta situación permitiría mejorar el acceso a la salud, y participación en programas sociales para cerca del 85% de la población indígena del departamento.
En las zonas rurales, el líder campesino Esteban Oyola, considera indispensable recuperar los puestos de salud rurales y fortalecer la atención en el campo. Afirma que durante años las comunidades campesinas han perdido confianza en las instituciones debido a la falta de resultados concretos.
Jóvenes profesionales sin oportunidades
La falta de empleo para los jóvenes profesionales es otra de las preocupaciones centrales. Lucero María Forero señala que muchos jóvenes, hijos e hijas de la región, salen a profesionalizarse con la ilusión de que a su regreso sean contratados, pero cuando terminan sus estudios encuentran pocas oportunidades laborales. Denuncia que frecuentemente las administraciones contratan profesionales provenientes de otras regiones: “Muchos del interior del país vienen a ocupar esos cargos dejando los hijos de la región por fuera”, dice.
La lideresa considera que el próximo presidente debe promover políticas que prioricen la vinculación laboral de profesionales nacidos y formados en el territorio, permitiendo que el talento humano contribuya directamente al desarrollo regional.
Fortalecer la autonomía indígena y campesina
Entre las propuestas más profundas aparece la necesidad de fortalecer las Entidades Territoriales Indígenas (ETIs) y los Consejos Indígenas.
Anderson Urrea sostiene que poner en marcha estas figuras permitiría que las propias autoridades indígenas administren sus recursos, desarrollen políticas y ejecuten sus planes de vida acorde con sus necesidades y cultura.
Para las comunidades, esta medida podría ayudar a cerrar brechas históricas de pobreza y abandono en territorios apartados donde la presencia estatal sigue siendo precaria.
Desde el sector campesino, Esteban Oyola también plantea la necesidad de reconstruir la confianza entre el gobierno y las organizaciones rurales. Considera fundamental que los líderes campesinos participen directamente en la construcción de políticas públicas y en la toma de decisiones junto a los ministerios e instituciones nacionales.
Participación ciudadana
Las comunidades también reclaman mayor participación en las decisiones públicas. Reymundo Bobadilla propone que la ciudadanía tenga voz activa en la planeación, formulación y vigilancia de los proyectos financiados con recursos públicos. Considera que la corrupción ha frenado el desarrollo del departamento y ha permitido la construcción de obras inconclusas o mal ejecutadas que terminan convirtiéndose en “elefantes blancos”.
“La Amazonía no se puede dar el lujo de hacer inversiones para después corregir cuando hayamos hecho el deterioro del medio ambiente”, afirma. Desde su visión, la mala ejecución de los proyectos, además de generar detrimento al patrimonio, también puede producir daños ecológicos; por esta razón, insiste en la necesidad de que los habitantes, que son quienes conocen el territorio, tengan la posibilidad de hacer parte de espacios de decisión.
Los liderazgos coinciden en que el próximo presidente de Colombia deberá escuchar más a los territorios y no trabajar solo desde un escritorio en la capital del país.
Las prioridades planteadas desde Inírida no solo hablan de necesidades básicas insatisfechas que se deben atender, también expresan una demanda de ser vistos con sus particularidades geográficas, sociales y culturales, donde el desarrollo debe ir de la mano con la protección ambiental, la participación comunitaria y el respeto por la diversidad étnica.
En un territorio con el que el Estado tiene muchas deudas, pero en el que también las comunidades tienen grandes capacidades, los líderes manifiestan que el reto del próximo gobierno será convertir esas demandas históricas en políticas reales que permitan cerrar décadas de desigualdad y exclusión.




