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PÓDCAST | A un mes del terremoto, ¿dónde están las ayudas para Tadó, Chocó?

Más de 1.900 familias de Tadó quedaron afectadas tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al Chocó el 10 de agosto de 2026. Este episodio de El Megáfono recorre las grietas que dejó el sismo —en las casas, en la salud mental y en la confianza— para seguir el rastro de las donaciones entre censos cuestionados, esfuerzos comunitarios y una reconstrucción que apenas comienza.

[00:00] Presentación y contexto del desastre

[Sonido de pánico]

«Señor Jesucristo, por Dios.»

Narrador: Ese fue el pánico que desató el sismo de magnitud 7,4 del 10 de agosto de 2026, poco después de las siete de la mañana. El terremoto sacudió el occidente de Colombia y tuvo su epicentro en el departamento del Chocó.

Habitante afectada: «Las casas afectadas... se cayeron muchas paredes, las divisiones de los cuartos quedaron en el suelo. Hay gente que tiene que irse a dormir donde familiares o vecinos porque sus casas ya no sirven. Mi hija Estrella Mena, por ejemplo, tuvo que venir a vivir aquí enseguida porque donde ella vive, allá abajo, encima se le va a caer.»

[01:15] La situación en El Tabor y la llegada de las ayudas

Narrador

Luzimena Romaña, campesina del corregimiento de El Tabor, en Tadó, estaba lavando y alimentando a sus cerdos cuando ocurrió el terremoto. Desde la cochera vio cómo las paredes se movían y empezaban a resquebrajarse.

Luzimena Romaña: «Nosotros vemos pasar todas las ayudas que vienen para el Chocó, para el centro del Chocó, y de nosotros no se acuerdan. Hay personas que vivimos aquí, en El Tabor, y hasta hoy no han recibido la primera ayuda.»

Narrador: El sismo afectó 30 de los 31 municipios del Chocó. Solo en Tadó resultaron damnificadas más de 1.900 familias. Según la Alcaldía, la emergencia despertó una ola de solidaridad nacional y el alcalde Juan Carlos Palacios confirmó, el 20 de agosto, la llegada de ayuda humanitaria al municipio.

[02:30] Cifras oficiales y dudas sobre el destino de los auxilios

Juan Carlos Palacios, alcalde de Tadó: «Hemos recibido más de 15 toneladas reales de ayuda. También llegaron carpas para atender una población de 1.980 familias afectadas. En la zona rural tenemos 1.444 viviendas y en la urbana 540. Según el tercer boletín consolidado, las ayudas recibidas ya sobrepasan las 50 toneladas.»

Narrador: Sin embargo, el destino de esas ayudas —entregadas por empresas privadas, líderes juveniles y donantes de distintas regiones del país— ha generado dudas entre habitantes como Luzdar Mena y Marcela Mosquera, barequera de El Tabor.

Marcela Mosquera y Luzdar Mena: «Nosotros vivimos el terremoto y fue terrible. Muchas casas quedaron destruidas, otras averiadas, están deshabitadas y hasta el momento no hemos recibido ninguna ayuda de ninguna entidad. La casa mía quedó inhabitable. Las paredes están completamente despegadas, parte del piso también. Entro y me da miedo. Tengo que salir corriendo porque las grietas siguen abriéndose todos los días.»

Narrador: En Tadó no hubo personas fallecidas, pero las comunidades más afectadas fueron Tapón de Oro, Carmelo, El Tabor, las 28 comunidades indígenas y Brubatá, que quedó prácticamente destruida.

[04:00] La tragedia de Brubatá

José Darío Mosquera Murillo, presidente del Consejo Menor de Brubatá: «El sismo del 10 de agosto nos dejó todas las viviendas destruidas. Fueron 64 casas afectadas, donde viven unas 60 familias, más de 250 personas. Hoy estamos viviendo fuera de nuestras casas porque son inhabitables y eso representa un riesgo para niños y adultos mayores.»

Narrador: Brubatá quedó reducida a escombros. Llegar hasta allí implica cruzar un puente angosto y deteriorado de madera que parece una prueba de resistencia.

José Darío Mosquera Murillo: «Hemos recibido alimentación, colchones, colchonetas, toldillos, ropa, carpas, arroz, aceite, enlatados, condimentos y mucha agua. Ahora mismo estamos haciendo una olla comunitaria. Todo lo que llega lo guardamos en un centro de acopio que tampoco es seguro porque el techo y las paredes están deteriorados. La comida alcanzará para unos quince días.»

[05:45] Desarticulación y controversias con el censo

Narrador: No existe una cifra precisa del volumen total de ayudas entregadas en Tadó. Las donaciones provienen de empresas, artistas, influenciadores y ciudadanos de distintas regiones del país.

Guillermo Andrés Cuesta Paneso, personero municipal: «Muchas personas desconfían del manejo que se les da a las ayudas. Eso hizo que distintos grupos terminaran entregando ayudas en lugares que ya habían sido atendidos, mientras otros sectores seguían esperando.»

Narrador: El primer paso de la emergencia fue realizar un censo para diagnosticar los daños y habilitar la llegada de recursos públicos. Sin embargo, algunos habitantes cuestionan cómo se hizo ese proceso.

Habitante de El Tabor: «Vinieron unos muchachos a censar, pero ni siquiera entraban a las casas. Pasaban por la carretera y cuando uno les preguntaba quiénes eran decían: “Ahorita volvemos”, y no regresaban. Una señora les pidió que miraran las grietas de su casa y le respondieron que solo estaban buscando casas destechadas. Pero aquí no hubo un vendaval. Tenían que entrar a revisar las viviendas y eso nunca lo hicieron.»

Habitante de El Tabor: «Lo único que necesitamos es que venga una entidad, evalúe nuestras casas y realmente nos apoye. Nos tienen completamente abandonados. Nosotros también somos Chocó.»

Francisco Afrilla, veedor ciudadano: «Yo sí he visto que el censo se hizo en muchos sectores. Hay casas marcadas como “no habitables”, pero la gente no tiene para dónde ir. Siguen viviendo allí mientras continúan presentándose réplicas.»

[08:30] La Iglesia y los jóvenes voluntarios

Narrador: Mientras avanzaba la emergencia, otros actores comenzaron a organizar censos y entregas de ayuda por fuera de la administración municipal.

Padre José Dalmiro Metaute Maya, párroco de La Trinidad: «Las primeras ayudas que recibieron nuestros damnificados fueron las de los mismos tadoceños. Los jóvenes llegaron a preguntarme qué podíamos hacer y salimos a trabajar. Tenemos un grupo de unos 80 voluntarios. Las ayudas que llegan las distribuimos después de hacer nuestros propios censos porque muchas casas no se cayeron completamente, pero ya no se pueden habitar.»

Narrador: El sacerdote destaca especialmente la solidaridad de empresas antioqueñas y el trabajo de jóvenes como Natalia Díaz Molina.

Natalia Díaz Molina: «Al día siguiente del sismo empecé a ayudar con mi propio dinero. Después otros jóvenes se unieron y hoy ya somos un grupo bastante grande. Recaudamos recursos en el parque, en los buses, en supermercados y donde sea posible. La gente dona arroz, cobijas, ropa y otros alimentos.»

Narrador: Esa red ciudadana también asumió la tarea de rendir cuentas públicamente sobre cada donación recibida.

Natalia Díaz Molina: «Las ayudas se entregan casa por casa, priorizando a quienes perdieron su vivienda y a las personas más vulnerables. Aquí casi todos vivimos con muchas necesidades.»

Padre José Dalmiro Metaute Maya: «Con esta gestión hemos distribuido cerca de 4.000 paquetes de alimentos y aseo. La meta es no tener nada guardado en bodega. La comida debe llegar de inmediato a la gente.»

[11:15] Lo urgente después de la emergencia

Narrador: El terremoto también dejó al descubierto problemas históricos del territorio: la falta de energía, agua potable, conectividad e infraestructura, además de la pobreza que llevó a algunas personas a intentar acaparar ayudas.

Habitante local: «No podemos quejarnos de la solidaridad que ha llegado, pero sí le pido a la gente que deje las ayudas para quienes realmente las necesitan.»

Narrador: Después de la primera fase de atención, el gran reto es la reconstrucción.

Darío Mosquera, líder de Brubatá: «Lo urgente es reconstruir nuestras viviendas. También necesitamos que reparen el puente porque muchas donaciones no han podido entrar debido al estado en que se encuentra.»

Marcela Mosquera: «Que nos ayuden con materiales de construcción. Yo levanté mi casa durante quince años, poquito a poquito, y ahora el sismo prácticamente la destruyó.»

[13:30] La salud física y mental

Narrador: La emergencia también dejó consecuencias en la salud de la población.

Lozano Mosquera, gerente del Hospital San José de Tadó: «Atendimos seis personas lesionadas: cinco con heridas leves y una con un trauma craneoencefálico que ya se encuentra estable. Muchas otras llegaron principalmente por el susto.»

Jer Rentería, psicólogo: «Hemos visto mucho estrés postraumático, ansiedad, depresión, insomnio, vértigo y somatizaciones como dolores de cabeza, taquicardia y mareos.»

Narrador: Los equipos médicos también recibieron medicamentos, una planta eléctrica y otros insumos para fortalecer la atención en los corregimientos.

[15:45] Donar también implica responsabilidad

Narrador: La solidaridad también dejó lecciones sobre cómo donar mejor.

Voluntarios: «Pedimos que no donen ropa dañada. Nos toca separar zapatos sin pareja, prendas rotas, vestidos de baño y hasta ropa interior usada.»

Narrador: Las diferencias entre la gestión ciudadana y la institucional siguen siendo motivo de debate.

Natalia Díaz Molina: «Nosotros mostramos videos, facturas y cada entrega que hacemos para que la gente vea dónde terminan las ayudas.»

Guillermo Andrés Cuesta Paneso: «Muchas donaciones llegan condicionadas desde su origen. Hay donantes que exigen entregar en lugares específicos, aunque ya hayan recibido ayudas, y eso termina generando duplicidades.»

Natalia Díaz Molina: «Siempre habrá personas que quieran aprovecharse, pero nosotros hemos destinado el ciento por ciento de lo recibido a las comunidades afectadas.»

[18:00] El camino que sigue

Narrador: El terremoto del 10 de agosto dejó al descubierto dos realidades que hoy conviven en Tadó: la enorme solidaridad que movilizó al país y la lentitud de un proceso de reconstrucción que apenas comienza. Más de 1.900 familias siguen esperando que la emergencia no termine solo cuando se apaguen las cámaras.

Líder comunitario: «El Estado no va a reconstruir las casas de la noche a la mañana. La gente tendrá que seguir adelante mientras llegan las indemnizaciones o los recursos para volver a levantar sus techos.»

Narrador: Las ayudas de la Gobernación, la Presidencia, la Alcaldía y cientos de donantes particulares continúan llegando poco a poco. Para quienes permanecen en el territorio, la reconstrucción también depende de algo que no cabe en un kit humanitario: la decisión de seguir trabajando, con vocación y de corazón, por Tadó y por el Chocó.

Créditos:

Guión y entrevista: Leonardo Hinestroza

Locución: Leonardo Hinestroza

Edición: Leonardo Hinestroza

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

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