Apicultor rural Ángel Navarro. Foto por: Betsabé Molero
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Apicultura desde El Perijá: la alternativa campesina para mejorar los cultivos alrededor de Fonseca

Desde las montañas de la Serranía del Perijá hasta las partes bajas de la zona rural de Fonseca, los y las campesinas han tenido la iniciativa de trabajar con abejas para promover un cambio sostenible en sus cultivos y fortalecer la agricultura del municipio. Aun con su autonomía, no logran que las instituciones inviertan en sus proyectos.
¿Cómo se hizo este trabajo?
Para este texto concerté citas con los apicultores rurales y conversé personalmente con dos de los responsables de los tres emprendimientos reseñados. Establecí contacto con dos especialistas y acompañé en una jornada a un apicultor en el proceso de captura de unas abejas africanizadas.

Fonseca es un territorio principalmente agrícola en el que incursionar en proyectos que potencien las cosechas, como los de apicultura, tiene mucho sentido. Sin embargo, esta es una práctica poco común que no cuenta con el apoyo suficiente, lo que hace muy difícil emprender un apiario.

A 14 kilómetros del casco urbano, en el corregimiento de Conejo, existen tres iniciativas de apiarios que, entre otras, fertilizan y estimulan los cultivos mediante la polinización: Colmenas del Perijá, Abejas del Perijá y el Jornalero. 

El primero es un emprendimiento apícola ubicado en la vereda las Marimondas de la Serranía del Perijá que trabaja, como todas, con un doble propósito: mejorar los cultivos y el aprovechamiento de la miel. Este emprendimiento es el más grande y cuenta con 47 colmenas de abejas africanizadas que han venido desplegando por toda la montaña, entre la parte baja y alta de la zona.

La idea de este apiario surgió cuando Carlos Osorio, excombatiente y campesino de la localidad, pensó en incrementar la producción de los cultivos de café de su finca y, a medida que la colmena creciera, beneficiara a toda su vereda. 

“El proyecto apícola fue una idea individual que tuve por el tema del mejoramiento de la cosecha de café y, escuchando que las abejas eran las responsables de polinizar, supe que la diferencia de producción de un cultivo con abejas es de casi un 30% mayor que sin abejas. Fue ahí cuando arranqué con la iniciativa de invertir en abejas para mejorar la producción en la finca”, dijo Osorio a Consonante.

Su apiario lleva funcionando poco más de dos años y, al principio, solo tenía las abejas en su finca. A medida que fue obteniendo más colmenas y no contaba con suficiente terreno, las fue desplegando por la vereda para captar la acción de polinización por clasificación de los cultivos y según las diferentes temperaturas de la montaña.

Ángel Navarro por Betsabé Molero.

“Las colmenas las tenemos divididas desde la parte alta de la montaña, a más de 1200 metros de altura por el tema del café, y en la parte media, para el tema de los cultivos de maíz y otros, para captar así la polinización. Tenemos la otra parte en la tierra más caliente, a 100 a 120 MSNM para el resto de cultivos”, agregó el campesino.

El segundo proyecto apícola, Abejas del Perijá, nació de la idea de trabajar con un Antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (AETCR), a partir de un proyecto financiado por el Programa Mundial de Alimento (PMA) dirigido a las Juntas de Acción Comunal JAC de las veredas de Conejo.

Estos emprendimientos han generado nuevos aprendizajes en la zona sobre la importancia de las abejas en el medio ambiente y, asimismo, han generado empleos en el territorio, sobre todo para jóvenes que se han interesado en el área, según corroboró Osorio a Consonante. “Hay cuatro aprendices que nos acompañan y, sin embargo, cada vez que hay trabajo de exprimir miel pues se le paga sus días de trabajo”.

“Desafortunadamente en el departamento la apicultura es incipiente y en algunos municipios inexistente”.

Germán Sánchez, responsable de fauna silvestre en la Corporación Autónoma Regional de La Guajira (CORPOGUAJIRA)

Uno de esos jóvenes ha encontrado en la apicultura una oportunidad de emprender, Miguel Ángel Navarro, habitante de la vereda Lourdes, que comenzó con la tercera iniciativa apícola desde hace 5 meses y que surgió después de ser aprendiz en el apiario de Carlos Osorio. “En Pueblo Paz estuve de aprendiz en el proyecto de los excombatientes y fue donde tuve la oportunidad de trabajar como gestor apícola por ocho meses y donde me volví más práctico hasta que decidí montar mi propio apiario”. 

Este último apiario es un pequeño emprendimiento familiar que cuenta solo con 12 colmenas pero, como todas las iniciativas, tiene la esperanza de seguir creciendo en la región. La miel que produce es conocida como El Jornalero.

Ángel Navarro por Betsabé Molero.

Lo que no ha sido tan dulce

A pesar de que estas iniciativas llevan un tiempo funcionando y se les reconoce con el nombre de la miel que obtienen y comercializan, aún no se encuentran registradas legalmente. Siguen siendo los promotores de apicultura quienes, aunque carecen de implementos necesarios para el correcto funcionamiento de un apiario, quisieran más fortalecimiento en sus emprendimientos.

Germán Sánchez, responsable de fauna silvestre en la Corporación Autónoma Regional de La Guajira (CORPOGUAJIRA) resaltó la importancia de estas iniciativas en territorios donde poco se sabe sobre prácticas de enjambres. “Desafortunadamente en el departamento la apicultura es incipiente y en algunos municipios inexistente. Entonces son muy importantes los proyectos apícolas particulares, pues generan empleos y promueven servicios ecosistémicos”, dijo.

Dentro de los aspectos en común de los tres emprendimientos está el escaso apoyo de la institucionalidad. Para Ángel Navarro, que apenas está comenzando su apiario, conseguir los materiales para organizar las colmenas es muy difícil. “La cera, los marcos y otras cosas, uno no los encuentra en el municipio sino que tiene que encargarse de lejos y por eso todo sale más caro”, dijo. Esto ha dificultado el trabajo sobre todo de quienes quieren empezar.

"Falta mayor interés de las entidades y de las instituciones para generar más apoyos económicos en logística y difusión".

Albeiro Muñoz, apicultor profesional

No tener la materia prima necesaria para trabajar también ha limitado el crecimiento de la actividad productiva de los apiarios evitando que estos emprendimientos tengan un desarrollo sostenible en el territorio. Además, aún no tienen cómo sostener el costo de la unidad productiva de miel.

Albeiro Muñoz, profesional en el área de la apicultura que apoya las iniciativas más grandes en el territorio, explicó que los retos tienen que ver con generar una sensibilización sobre la importancia de las abejas para la producción agropecuaria, como también para el sostenimiento y equilibrio de los ecosistemas nativos de los territorios. Conducir a que las personas sepan que es una línea productiva que se tiene que armonizar con el resto de explotaciones agropecuarias, pues esta genera un doble beneficio, es urgente.

Además, Muñoz lamentó que en el territorio estas actividades no tengan más relevancia. “Falta mayor interés de las entidades y de las instituciones para generar más apoyos económicos en logística y difusión para que estas iniciativas se sigan desarrollando, pues esta actividad puede relacionarse perfectamente con el resto de las diferentes áreas de producción que se dan en el territorio”, declaró.

Mientras tanto, apiarios como el de Carlos Osorio siguen trabajando con recursos propios, de una manera casi anónima y con escaso acompañamiento. Sus prácticas empíricas siguen aportando al medio ambiente con capturas de colmenas en peligro de ser exterminadas. “Es un sistema casi aprendido en la cotidianidad que hacemos cuando sabemos que quieren quitar las colmenas silvestres para hacer algún trabajo y, si no las capturamos, las terminan matando”, comentó.

Colombia, de hecho, tiene tanto potencial para crecer con abejas que existe una ley que ampara la actividad apícola. El experto en el área de la Universidad Nacional de Colombia (GAUN), Giovanny Andrés Vargas, dijo a Consonante que “la Ley de fomento y desarrollo de la apicultura, establecida el 6 de enero del 2022, con la que se empezarían a regular todas las actividades que estén inmersas, aún no cuenta con reglamentación”, expresó.

La actividad de apicultura lleva más de 20 años en el país, según el especialista, y aún no se ha podido hacer una buena implementación en los territorios. “Todavía no hemos podido aterrizar, tampoco en el tema de organización y agremiación para que todos podamos salir adelante”. Por eso, ahora mismo avanzan en una solicitud desde los diferentes eslabones de la práctica apícola para exigir la reglamentación de la Ley.

De reglamentarse, por ejemplo, habría cuidado cuando debido a incendios o talas, los enjambres de abejas situados en fincas, viviendas y hasta colegios de la zona rural, como del casco urbano de Fonseca, se dispersen. Por no saber a quién acudir para el control de insectos, las personas queman o envenenan directamente a las abejas. En esos casos, han sido los apicultores rurales quienes evitan el daño al  ecosistema y a la ciudadanía.

Nota: si ha visto un panal cerca que cree que pone en riesgo a la comunidad, comuníquese a los números de los apicultores rurales: 
Ángel Navarro (+57 321 8853728) | Carlos Osorio (+57 350 6514112).

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  • Lisbeth polanco
    Mar 27, 2024
    Que hay que seguir luchando para que esa ley se de y poder proteger más a nuestras abejas ya que son muy importantes para el planeta

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