Ilustración: Camila Bolívar
La Guajira San Juan del Cesar

La crisis del aseo completa cuatro meses en San Juan del Cesar y agrava los riesgos de salubridad

Mientras Interaseo atribuye los retrasos a daños en los camiones y a bloqueos en el sitio de disposición final, habitantes de San Juan del Cesar llevan hasta dos semanas sin recolección. La acumulación de residuos ya cambió la forma en que muchas familias eliminan su basura.

Durante cuatro meses, la recolección de basura en San Juan del Cesar ha dejado de cumplir la frecuencia con la que fue contratada. En distintos barrios, habitantes aseguran que el carro recolector tarda hasta dos semanas en pasar, mientras las bolsas permanecen expuestas al sol, son rotas por perros y vacas o terminan en lotes baldíos.

La empresa Interaseo atribuye los retrasos a la falta de vehículos disponibles y a los bloqueos comunitarios que afectan la disposición final de los residuos en Fonseca. La Alcaldía reconoce que la prestación del servicio atraviesa una crisis operacional y advierte que las quejas que circulan en redes sociales no siempre quedan registradas mediante peticiones formales, lo que dificulta exigir investigaciones o sanciones ante la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.

El problema va más allá del incumplimiento de una ruta. En un municipio donde el propio Plan de Desarrollo reconoce deficiencias históricas en el manejo de residuos sólidos, la crisis ha llevado a que algunas familias quemen la basura, la arrojen en lotes sin adecuar o paguen de su bolsillo para que mototaxistas retiren los desechos.

Fotografía: Genis Nuñez

¿Cómo cambió la rutina de los habitantes?

Al amanecer, Juan Carrillo sostiene una taza de café en la mano derecha mientras saluda a un vecino que, como él, acaba de salir de su casa en el barrio San Francisco. El saludo, poco habitual hasta hace unos meses, empieza ahora con una pregunta que se ha vuelto recurrente entre los habitantes de San Juan del Cesar:

—¿Y otra vez no pasó la basura?

La respuesta casi siempre es la misma: «No ha pasado y lleva días sin pasar».

Mientras avanza la mañana y cada quien retoma sus oficios, la conversación se repite entre las familias del sector. El tema vuelve una y otra vez, como si ya hiciera parte de la rutina: la basura que no pasa, los residuos que se acumulan y un servicio de recolección que, para muchos habitantes, dejó de ser cotidiano.

El ambiente tampoco ayuda. Hay un olor difícil de ignorar, de esos que llegan antes que el saludo, provocado por la basura que lleva días al sol, la maleza de los lotes vecinos, las bolsas de pañales y las aguas que corren por las tuberías. Una mezcla que nadie pidió, pero que los habitantes ya reconocen apenas abren la puerta.

Juan intenta recoger las bolsas que deja listas para el carro recolector, pero cuando este no llega a tiempo, la calle se convierte en el destino final de los residuos. El calor, los malos olores, los perros que rompen los empaques e incluso las vacas que se acercan a comer entre los desechos terminan por formar parte del paisaje cotidiano.

“Uno saca la basura el día que corresponde y se la comen los perros y ahí se acumulan hasta diez bolsas. Queda el reguero en la calle y al día siguiente es basura podrida. Toca echar agua con jabón y Varsol en la puerta del negocio o pagarle a un mototaxi para que se la lleve, porque no se aguanta la gusanera”, cuenta Carrillo, quien además administra un restaurante en el sector.

Lo que para Juan comenzó como una molestia cotidiana es hoy una escena que se repite en distintos puntos de San Juan del Cesar: bolsas de basura acumuladas, rotas y llenas de agua cuando llueve, rutas de recolección que no se cumplen y vecinos que siguen esperando por un servicio que, mes a mes, continúan pagando.

Fotografía: Genis Nuñez

¿Por qué la gente sigue pagando por un servicio que no recibe?

En el barrio Los Olivos, una residente prefiere mantener su nombre en reserva por temor a tener inconvenientes o generar roces con sus vecinos. Aun así, decidió alzar la voz para denunciar lo que ocurre con el servicio de aseo que paga cada mes.

En su factura de energía le cobran 55.000 pesos por la recolección de basura, un valor que debe pagar junto con el recibo. Para ella, ahí está una de las mayores dificultades. “En Air-e no permiten pagos parciales; hay que pagar el recibo completo, incluyendo el aseo. Si no pagamos la luz, nos la cortan”.

Lo que más le indigna es que el carro recolector rara vez cumple con el cronograma. Aunque la ruta para su sector está fijada los martes, jueves y sábados, asegura que en su barrio han llegado a pasar hasta dos semanas sin ver el vehículo. “Se supone que pasa martes, jueves y sábado, y hace 15 días que no pasa”, explica.

Cuando finalmente aparece por la zona, el recorrido es tan rápido que apenas da tiempo de reaccionar. “Cuando pasa, ni se siente; cuando uno viene a ver, ya va dos cuadras adelante”, afirma.

Las irregularidades se hicieron más visibles cuando Interaseo cambió parte de la operación y comenzó a utilizar volquetas con menor capacidad. Según relatan habitantes, los operarios solo alcanzaban a recoger las bolsas más livianas o las que lograban lanzar a la parte alta del vehículo. Los residuos más pesados quedaban para un segundo recorrido que podía tardar varios días.

Durante el trayecto también ocurría otro problema: parte de la basura volvía a caer sobre la vía pública y de las volquetas se derramaban líquidos en descomposición.

Fotografía: Genis Nuñez

¿Cómo está respondiendo la comunidad?

La acumulación de residuos también cambió la manera en que algunas familias se deshacen de su basura. María Teresa, lideresa social del barrio San Francisco, recuerda que el servicio funcionaba con normalidad hasta hace unos meses. “Interaseo comenzó muy bien, pero se viene presentando este problema desde hace tres o cuatro meses. Pasaban tres veces a la semana y ahorita están pasando una vez a la semana o a veces ni pasa”.

Cuando el carro no llega, dice, muchas personas terminan arrojando las bolsas en lotes abandonados. “Como el carro no está pasando, están tirando la basura en los lotes desmontados. Tenemos muchos lotes que parecen una selva y ha sido imposible que los dueños o la Alcaldía hagan algo”.

Ella asegura que ha llamado varias veces al supervisor de Interaseo para pedir que el vehículo pase por el sector. “Las veces que he llamado a Juan Carlos, el supervisor, me dice: ‘Tere, no tenemos carro, se dañó, estamos esperando un carro, pero apenas llegue te lo mando’. Y así ha sido, nos lo manda enseguida, pero hemos tenido muchos problemas”.

Para María Teresa, el problema no se limita al barrio San Francisco: “Yo diría que San Juan entero, no solamente San Francisco. Tú caminas por todos los barrios acá en San Juan y todos están iguales, con la cantidad de basura acumulada, además de la zona rural”. La inconformidad ha llevado a que algunos líderes propongan realizar protestas frente a la Alcaldía. Sin embargo, ella considera que las exigencias deben dirigirse directamente contra la empresa.

“Los líderes están pendientes de tomarse la Alcaldía y hacer paro, pero yo no estoy de acuerdo porque la Alcaldía no tiene nada que ver. Esto es de Interaseo, que es una empresa privada y tiene que responder, así como cobra”.

¿Qué dicen las autoridades sobre la crisis?

El inspector de Servicios Públicos del municipio, Fidel Pitre, reconoce la gravedad de la situación operacional y señala las causas que han fracturado la prestación del servicio.

“La empresa ha presentado dificultades. Una de ellas es la problemática en el relleno sanitario, donde hay constantes paros por parte de las comunidades (...) Eso fractura el cronograma del servicio en el municipio. Tampoco tienen los suficientes camiones ni equipos aptos: los vehículos actuales están en mal estado y derramando líquidos”.

El funcionario también advierte que muchas inconformidades no quedan registradas mediante peticiones, quejas y reclamos (PQR), lo que limita la capacidad del municipio para solicitar acciones de la Superintendencia de Servicios Públicos.

“Si el usuario no coloca la PQR por escrito, no hay evidencia. El ciudadano se está acostumbrando es a las redes sociales o a la radio, pero cuando vamos a la Superintendencia, la empresa se excusa diciendo que no tienen reportes”.

¿Por qué este problema va más allá de cuatro meses sin recoger basura?

Los documentos oficiales muestran que la crisis actual ocurre sobre un problema estructural. El Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027 reconoce que San Juan del Cesar “enfrenta desafíos relacionados con la planificación urbana, el manejo de residuos sólidos y la degradación del suelo”.

Las metas fijadas para el cuatrienio evidencian esas limitaciones. En la zona urbana, el municipio proyecta aumentar la cobertura del servicio de aseo hasta el 75 por ciento. En la zona rural, la meta apenas alcanza el 1,5 por ciento. Esto significa que, incluso si se cumplen los objetivos oficiales, buena parte del territorio rural seguirá sin acceso formal al servicio de recolección.

Mientras tanto, muchas comunidades campesinas continúan recurriendo a prácticas como quemar los residuos o depositarlos en lotes y quebradas, una situación que puede agravar la contaminación del suelo, la proliferación de vectores y los riesgos para la salud pública.

La crisis también pone sobre la mesa otra discusión: la calidad del servicio que reciben quienes sí pagan por él. En barrios donde las rutas deberían operar tres veces por semana, la frecuencia se redujo drásticamente, obligando a algunas familias a asumir costos adicionales para retirar sus residuos o convivir durante días con basura acumulada frente a sus viviendas.

Lo que sigue

La principal exigencia de la comunidad es que Interaseo restablezca la frecuencia de recolección comprometida para cada sector y garantice vehículos en condiciones adecuadas para operar sin derramar residuos durante el recorrido.

Desde la Alcaldía, otro reto será documentar formalmente las inconformidades ciudadanas mediante PQR para fortalecer las acciones que puedan adelantarse ante la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.

También quedará por hacer seguimiento a la capacidad operativa de la empresa, a la solución de los bloqueos que afectan la disposición final de los residuos en Fonseca y al cumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo, especialmente en las zonas rurales donde la cobertura proyectada sigue siendo mínima.

Mientras esas respuestas llegan, en muchos barrios de San Juan del Cesar la pregunta con la que ahora comienzan las mañanas sigue siendo la misma: “¿Y otra vez no pasó la basura?”.

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