El panorama de las elecciones presidenciales en San Vicente del Caguán está marcado por una profunda polarización y discusiones sobre economía, la participación ciudadana, la seguridad y la paz de Colombia. Con la proximidad de la primera vuelta, el ambiente social se evidencia más tenso; organizaciones sociales y Juntas de Acción Comunal (JAC) se preparan logísticamente para asegurar el ejercicio del voto de sus comunidades, debido a los largos trayectos que deben recorrer para llegar a los puestos de votación, especialmente para los habitantes de las zonas rurales.
Según el censo electoral, en San Vicente del Caguán 40.016 personas están habilitadas para votar (19.897 mujeres y 22.119 hombres). Además, se dispondrá de 111 mesas de votación distribuidas en 19 puestos rurales y siete urbanos. En las elecciones presidenciales de 2022 y en las legislativas de este año, el abstencionismo rondó el 50 por ciento, lo que genera expectativa sobre el nivel de participación en estas presidenciales.
Los candidatos han recorrido ciudades capitales y municipios para exponer sus planes de gobierno. En el caso de San Vicente del Caguán, se vive el movimiento de las campañas, la socialización de programas y la invitación a ejercer el derecho al voto. Figuras como Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia son los candidatos que más suenan en el municipio.
Sin embargo, aquí solo se realizó un evento de cierre de campaña. El 22 de mayo una chiva con imágenes del candidato Iván Cepeda se movilizó por todo el casco urbano, divulgando discursos del candidato, así como las voces de los representantes locales.
Se ha conocido que los simpatizantes del candidato Abelardo De la Espriella realizarán cierre de campaña en una reunión privada por parte de sus electores, aunque todavía no se ha hecho pública la fecha en la que se realizará.
Según información que ha circulado en redes sociales, y como ocurrió en las pasadas elecciones del Congreso, se han conocido denuncias sobre constreñimiento a personal de entidades públicas por parte de funcionarios de la Gobernación de Caquetá que dieron instrucciones precisas para hacer campaña en favor de la candidatura de Paloma Valencia. La misma orientación se ha conocido por parte del partido político Mira, que recoge a la iglesia Ministerial de Jesucristo Internacional con presencia en cada municipio del Caquetá.
Más allá de la coacción, en el escenario local hay expectativas y demandas de la comunidad que se enfocan en soluciones para el abandono estatal y, principalmente, para mitigar los impactos del conflicto armado. Así, en las conversaciones aparece la priorización de temas fundamentales como la infraestructura vial rural, el acceso a servicios básicos como agua y salud, la educación, el fortalecimiento del sector campesino, la inclusión de la juventud y el medio ambiente.
Los habitantes evalúan quién es el más idóneo para impulsar el progreso y desarrollo del municipio, así como qué tan posible es que las elecciones se traduzcan en cambios reales para la vida cotidiana de quienes habitan el municipio. Consonante consultó a líderes gremiales, juveniles, campesinos y de pueblos étnicos, además de fuentes documentales, para responder las principales preguntas de los sanvicentunos.
¿Cuál considera que es hoy la principal necesidad de San Vicente del Caguán?
Aunque las problemáticas del municipio son múltiples, una de las necesidades que más se repiten entre líderes sociales y habitantes es la inversión en las zonas rurales. Las comunidades señalan que el mal estado de las vías terciarias, la vía de acceso principal y la vía que conduce a Neiva, Huila, retrasan el acceso oportuno a salud y educación, especialmente en veredas alejadas, donde muchas familias deben recorrer largas distancias para acceder a servicios integrales o comercializar sus productos profundizando las desigualdades entre el campo y el casco urbano.
“Existe una urgencia vital por concluir las reparaciones en la ruta que nos conecta con el Huila. La prioridad es habilitar una salida alterna, dado que el trayecto hacia Florencia es demasiado extenso y se encuentra deteriorado; adicionalmente, no encontramos muchas veces en la capital todos los insumos necesarios, ni atención especializada en salud, siempre nos mandan para otro lado”, comenta el líder social Edgar Montenegro.
“Las comunidades rurales siguen sintiendo abandono. No se trata solo de una carretera, es poder sacar los productos, ir al médico o garantizar que los jóvenes estudien”, agrega Montenegro.
En esto coincide Jesús Arsenio Rojas, integrante del Consejo Territorial de Paz, Reconciliación, Convivencia y Derechos Humanos, quien opina que las necesidades actuales también están relacionadas con el fortalecimiento de proyectos productivos y el acceso a oportunidades para jóvenes, quienes muchas veces enfrentan escenarios de desempleo, migración o riesgos asociados a las economías ilegales y la violencia.
“Con tantas necesidades, es difícil priorizarlas”, dice. También considera que se debe apostar por la mitigación del deterioro ambiental para lo cual, afirma, “se requiere el fortalecimiento de la gobernanza ambiental comunitaria que posibilita el control de la deforestación y las acciones de restauración de los ecosistemas”.
Estas demandas también atraviesan el debate presidencial de 2026. Mientras algunos candidatos proponen fortalecer la seguridad con mayor presencia militar, otros apuestan por la modernización tecnológica, la cooperación internacional y el endurecimiento de las políticas contra grupos armados. También aparecen otras miradas, desde las que se propone que la solución debe incluir inversión social, desarrollo rural y presencia integral del Estado en territorios históricamente afectados por el conflicto.
Temas como la reforma agraria, la implementación de políticas de paz y el acceso a oportunidades para jóvenes rurales hacen parte de las discusiones que hoy atraviesan las campañas presidenciales y que, para comunidades como las de San Vicente del Caguán, no representan solo propuestas políticas, sino necesidades urgentes de la vida cotidiana.
¿Qué tema debería ser prioridad para el próximo presidente en este territorio?
Uno de los temas que más aparece en las voces de los liderazgos sociales, es la necesidad de consolidar condiciones reales de paz y seguridad para las comunidades. Aunque el municipio ha vivido distintos procesos relacionados con el conflicto armado, persisten preocupaciones sobre la presencia de grupos armados, amenazas a líderes sociales y falta de garantías institucionales.
Para muchos habitantes, hablar de seguridad no significa únicamente aumentar la fuerza pública, sino garantizar inversión social, acceso a derechos y oportunidades para las comunidades rurales. Líderes juveniles consideran que el abandono estatal continúa siendo uno de los factores que alimenta la violencia en el territorio.
“Los jóvenes necesitan opciones distintas a la guerra. Tener más oportunidades de empleo, necesitamos empleo, necesitamos inversión y seguridad para que los jóvenes y adultos puedan desarrollar sus proyectos, mejorar su calidad de vida y las familias puedan salir adelante sin miedo al abandono del Estado. Si no hay educación, empleo o apoyo al campo, muchas veces sienten que no existen alternativas”, comenta Johanna Torres, integrante de la Asociación de Mujeres Víctimas del Conflicto Armado (Asomuvica).
Otro aspecto que aparece como prioridad es el fortalecimiento del sector agropecuario. Campesinos y productores consideran necesario que el próximo gobierno impulse políticas que faciliten el acceso a créditos, comercialización y asistencia técnica, teniendo en cuenta que gran parte de la economía local depende del campo.
“Acá hay mucha gente trabajadora, potencial, que le gusta lo agrario y que tiene muchísimas ganas de salir adelante, pero necesitas apoyo, inversión y oportunidades para construir un mejor futuro. Espero que quien gane las elecciones presidenciales realmente escuche a las regiones y cumpla lo que promete y trabaje por la paz, el desarrollo y también las oportunidades para todos los habitantes”, señala.
Las preocupaciones del sector rural en San Vicente del Caguán también aparecen dentro de los debates nacionales de las elecciones presidenciales. Algunos candidatos han planteado fortalecer la economía campesina mediante subsidios, créditos blandos, apoyo técnico y compra pública de productos agrícolas, argumentando que el campo debe convertirse en uno de los motores del desarrollo económico del país. Otros sectores políticos, en cambio, han insistido en impulsar la productividad agroindustrial, la inversión privada y la seguridad para incentivar el crecimiento económico en las regiones rurales.
¿Qué espera usted de quien gane las elecciones presidenciales?
Las expectativas frente al próximo presidente están marcadas por una mezcla de esperanza y desconfianza, por el hecho de que el territorio es visible solo en épocas de elecciones. Por eso, más que promesas, las comunidades esperan compromisos concretos y presencia institucional permanente.
Algunas lideresas mencionan que esperan un gobierno que dialogue directamente con las comunidades y reconozca las realidades rurales más allá de las cifras nacionales, o decisiones generalizadas desde las ciudades.
“Esperamos que no se acuerden de nosotros solo en campaña. Aquí hay comunidades organizadas, propuestas y ganas de salir adelante, pero hace falta voluntad política”, expresa una integrante de procesos comunitarios.
También existe una expectativa relacionada con la participación ciudadana. Jesús Rojas, integrante del Consejo de Paz y representante del comité de Caucheros, considera importante que las decisiones nacionales incluyan la mirada de las regiones y que exista mayor apoyo a procesos comunitarios, juveniles, ambientales y de mujeres.
“Creo que no es tanto esperar algo de quien gane, sino que podemos hacer nosotros desde el territorio con el propósito de construir junto con el gobierno mejores condiciones de vida en el territorio, mayor incidencia en la construcción de políticas públicas y una participación como sociedad civil en la construcción de paz”, apunta Rojas.
En el debate presidencial, varios candidatos han incorporado propuestas relacionadas con estas preocupaciones. Algunos sectores políticos plantean fortalecer la descentralización y aumentar la inversión social en regiones históricamente afectadas por el conflicto armado. Otros han propuesto estrategias de seguridad acompañadas de infraestructura, empleo y fortalecimiento institucional en municipios rurales.
Aunque las propuestas son distintas, las voces coinciden en una preocupación común: que las promesas electorales no se queden únicamente en los discursos de campaña y logren traducirse en transformaciones concretas para territorios como San Vicente del Caguán.
“Espero que quien gane las elecciones presidenciales realmente escuche a las regiones y cumpla lo que promete y trabaje por la paz, el desarrollo y también las oportunidades para todos los habitantes”, dice Jhoana Torres, integrante de Asomuvica.
¿Qué cree que no entienden los candidatos sobre la realidad de San Vicente del Caguán?
Para varios líderes consultados, uno de los principales problemas es que el municipio continúa siendo visto desde estigmas asociados al conflicto armado. Aunque reconocen que la violencia ha marcado la historia del territorio, consideran que esa mirada desconoce los procesos organizativos, culturales y productivos que también existen en la región.
“San Vicente del Caguán se desarrolló a base del trabajo de la gente, de la tenacidad, de gente recia y aventurera que domó este territorio. Entonces, no solamente lo podemos ver desde el punto de vista del conflicto porque sería un error. Eso llegó después. Muchas veces hablan de aquí como si solo hubiera guerra y no ven a los campesinos, a las mujeres organizadas, a los jóvenes que están haciendo cultura o defendiendo el territorio”, afirma Edgar Montero, líder social y maestro.
Además, los habitantes consideran que algunos discursos políticos desconocen las dificultades reales que enfrenta la población rural. Temas como la conectividad, la infraestructura, la informalidad laboral o el acceso limitado a servicios públicos pocas veces ocupan un lugar central en las campañas nacionales.
“He pedido que el Estado colombiano a través de la Agencia Nacional de Tierras nos entregue tierra que algunos ganaderos abandonaron o que fueron confiscadas, pero no hubo poder en este gobierno de que nos dieran”, dice Montero.
Existe la percepción de que los candidatos hablan de paz o seguridad desde las ciudades, sin comprender cómo se vive diariamente la incertidumbre en zonas rurales apartadas.
¿Qué mensaje le daría al próximo presidente sobre el futuro del municipio?
Las voces consultadas coinciden en que San Vicente del Caguán necesita ser visto más allá de sus problemas históricos. Las comunidades aseguran que el municipio tiene potencial agrícola, ambiental, cultural y humano, pero requiere inversión sostenida y significativa, además de decisiones construidas junto a la gente del territorio.
El mensaje principal para el próximo presidente es que escuchar a las comunidades debe ir más allá de las visitas de campaña. Líderes y lideresas consideran necesario que el Gobierno Nacional fortalezca la presencia institucional, apoye los liderazgos sociales y genere políticas que respondan a las necesidades reales de la población.
“No necesitamos que hablen por nosotros, necesitamos que nos escuchen. Que trabajemos en el propósito común de construir la paz, como condición fundamental para el logro de un desarrollo sostenido en el tiempo. Es importante que para lograr esto que nosotros como sociedad prioricemos, porque finalmente debemos ser conscientes de que los únicos responsables del desarrollo local somos la comunidad que aquí vivimos”, puntualiza Jesús Rojas.
En esto coincide Jhon Jairo Marulanda, vicepresidente de la cooperativa Forjadores de Paz (Fodepaz), quien percibe que los debates presidenciales actuales, en gran parte giran alrededor de la seguridad, la presencia de grupos armados y las estrategias militares para recuperar el control territorial. Aunque varios candidatos han incluido propuestas de inversión social y desarrollo regional, considera que muchas veces el territorio sigue siendo mencionado principalmente desde los problemas de violencia y no desde su potencial social, productivo y cultural.
“Yo espero un gobierno comprometido con las necesidades del campesino, un gobierno abierto al diálogo, con una mirada de construir la paz con justicia social, que dé respuesta con más inversión al campo y garantice que nuestros productos tengan un precio justo en el mercado”, comenta Marulanda, vicepresidente de Fodepaz.
En medio de las elecciones presidenciales de 2026, las voces recogidas muestran que las comunidades siguen esperando respuestas concretas frente a problemáticas históricas que aún afectan la vida cotidiana en San Vicente del Caguán. Y aunque se han incluido temas como el acceso a internet, las vías terciarias, el fortalecimiento cultural o las oportunidades laborales para jóvenes rurales en algunos programas de gobierno como parte de las propuestas de cierre de brechas regionales, los habitantes consideran que aún existe una distancia entre los discursos nacionales y la realidad al momento de ejecutarse.




