En el sur de La Guajira, Fonseca figura hoy como el municipio con mayor carga de casos reportados por esta infección viral, según la información disponible de las autoridades locales y departamentales.
La situación preocupa especialmente al resguardo indígena wayuu de Mayabangloma, donde la comunidad enfrenta una alta concentración de contagios y una amenaza que se extiende más allá de la fiebre: la posibilidad de complicaciones graves en una población que ya lidia con barreras de acceso a la salud y difíciles condiciones de vida.
El dengue, transmitido por la picadura del mosquito (Aedes aegypti) infectado y que se reproduce en aguas estancadas, no golpea a todos por igual. El mayor impacto recae sobre hogares que dependen del almacenamiento de agua en tanques, canecas y recipientes sin tapa, así como en sectores donde el control vectorial —estrategias para frenar enfermedades transmitidas por mosquitos y otros animales— no logra sostenerse en el tiempo. En ese escenario, niños, adultos mayores y familias de áreas periféricas del casco urbano o la ruralidad resultan especialmente vulnerables.
La preocupación en Fonseca no se limita al número de casos, sino a la velocidad con que el virus sigue circulando. Mientras las Secretarías de Salud departamental y municipal anuncian acciones de prevención, fumigación y educación comunitaria, en varios sectores persiste la sensación de que la respuesta llega tarde frente a un brote que ya tomó fuerza. En la práctica, eso se traduce en lo que ya vive el municipio: en consultas médicas más frecuentes, presión sobre los servicios de urgencia y temor entre las familias.
Hasta el 26 de mayo, el sistema Sivigila registra un total acumulado de 689 casos notificados para el evento dengue en Fonseca; sin embargo, la Alcaldía reconoce que es una cifra de la que no tiene certeza, pues ha encontrado que tras analizar los datos al final concluye que la cifra es distinta a raíz de nuevos diagnósticos distintos al inicial o duplicidad de registros. El análisis preliminar de esos datos enseña que el brote empezó a sostenerse desde mediados de abril.
El mayor número de casos reportados se concentra en el barrio San Agustín, Mayabangloma, Villa Hermosa, 12 de octubre, Cristo Rey, El Paraíso y Gómez Daza.
Lo que afronta Fonseca es el reflejo de un problema sanitario que vuelve a golpear con fuerza una población que reclama atención oportuna y constante, vigilancia y respuestas más certeras para mostrar verdaderos avances epidemiológicos. La Guajira presenta desde hace dos años condiciones que favorecen la propagación del dengue: altas temperaturas, deficiencia en el acceso continuo al agua y dificultades para mantener medidas preventivas sostenidas en un territorio muy disperso. Fonseca resume hoy esa vulnerabilidad con crudeza.
¿Qué dice la comunidad?
Uno de los casos más preocupantes en materia de contagios lo registra el Resguardo Indígena Wayuú de Mayabangloma, en donde los contagios superan los 100 casos, entre dengue clásico y dengue hemorrágico. Este último se trata de una variación potencialmente mortal, que reduce el número de plaquetas, induce hemorragias severas y daña los vasos sanguíneos. “Estoy muy preocupado por la cantidad de contagios acá en el resguardo, es algo alarmante. Por primera vez se presenta un número de casos tan alto de esta epidemia”, expresó la autoridad tradicional y líder Wayuú, Jesualdo Fernández, quien señaló que tiene 30 personas enfermas de su grupo familiar.
“Uno va al hospital de San Juan y eso es terrible: la gente contagiada en los pasillos y en las sillas. Los acompañantes están durmiendo tres o cuatro días en sillas. Las clínicas están en una situación similar, porque no solo atienden los contagios de Fonseca, sino de los demás municipios, incluso llegan remitidos de otros departamentos”, afirmó Fernández.
Según el líder, familias enteras se encuentran hospitalizadas. La comunidad permanece en angustia al ver a las personas en la Unidad de Cuidados Intensivos. Una de ellas es la hija del líder Alfredo Solano, quien se encuentra internada en el vecino municipio de San Juan del Cesar, luego de muchos traumas en su estado de salud. Fernández cuestionó el manejo del Hospital San Agustín de Fonseca y la Alcaldía para contrarrestar la propagación de esta epidemia.
“Ha transcurrido más de un mes y solo hasta el fin de semana del 30 de mayo vinieron a verificar, hablaron con la gente y se empezaron a tomar medidas. Aquí hay que hacer acciones conjuntas, los habitantes del resguardo tienen que poner de su parte con la recolección de inservibles y minimizar los focos de reproducción del mosquito, pero también hay otras cosas que deben venir de estas instituciones, sobre todo desde la Secretaría de Salud departamental que debe convocar a todas las instituciones del sector salud e involucrarlas. Imagínese, no está lloviendo, ¿qué tal que lo estuviera? Es algo preocupante”.
¿Qué dicen las autoridades?
Una de las quejas más comunes recae sobre la entidad prestadora de salud del municipio, ya que las familias del municipio consideran que no se está haciendo el debido trabajo de prevención de manera constante en las comunidades.
Desde la Secretaría de Desarrollo Social de la Alcaldía de Fonseca, a la que se encuentra adscrita la Secretaría de Salud, liderada por Karina Mendoza, tras las declaraciones de líderes y habitantes del resguardo de Mayabangloma visitaron la comunidad el pasado 28 de mayo con el objetivo de recoger los índices larvarios de casa en casa y realizar el tratamiento a los diferentes tanques de almacenamiento de agua y todo lo concerniente para minimizar este flagelo.
“No ha sido fácil ya que muchas de las acciones deben ser diligenciadas y tomó su tiempo, pero eso no excusa por eso estamos dando la cara en nombre de la administración municipal, para junto a las comunidades superar este impasse de salud pública”, concluyó Karina Mendoza.
Ante las críticas, Diana Molina Peñaranda, gerente del Hospital San Agustín de Fonseca, explicó que Fonseca es el municipio con mayor tasa de contagio del departamento y aseguró que la administración municipal viene actuando a través de planes de intervención o jornadas de limpieza, y que desde que tuvieron conocimiento de la propagación del virus empezaron, según ella, a trabajar con la Secretaría de Salud municipal interviniendo a las comunidades, especialmente el resguardo indígena.
“A través de la Secretaría de Salud ya se ha solicitado la gestión para realizar una fumigación masiva, pero dentro de los hogares también tenemos que tomar conciencia para prevenir el criadero del mosquito transmisor del dengue con el manejo adecuado de las basuras, lavado de tanques, cambiar con frecuencia el agua que se recoge. Nosotros como hospital ya empezamos a tomar medidas para mitigar el contagio, la semana anterior se realizó una fumigación en la planta física del hospital al percatarnos de la presencia de muchos zancudos”, expresó la directora del hospital.
La escasez de agua en algunos sectores de la zona urbana y rural, hace que las personas recolecten el agua y la tengan un tiempo estancada. Esto se traduce en un foco de contagio del que, por la necesidad y la ausencia constante del líquido, difícilmente las familias se van a desprender.
Molina resaltó que un agravante al panorama han sido las interrupciones de la recolección de desechos en el municipio por parte de la empresa Interaseo, pero señaló que está situación ya se superó y la empresa de asea se comprometió a participar de las campañas y acciones de prevención.
“Somos conscientes de que hacen falta más acciones y personal, es así como desde la Secretaría de Desarrollo Social se está organizando un grupo con el equipo de salud pública para poder penetrar de manera masiva cada uno de los sectores afectados”, señaló la directora del hospital.
La funcionaria resalta que este brote ha sido más preocupante a raíz de una nueva cepa que según los epidemiólogos hace que los síntomas sean diferentes, afectando con diarrea y vómito a los contagiados. Esto estaba causando confusión entre los profesionales de la salud a la hora de tratar el virus en un primer momento. “Hoy a cualquier paciente que presenta vómito o diarrea de inmediato se le practican los exámenes y la prueba correspondiente para que haya celeridad en el tratamiento y evitar complicaciones”. A la fecha, el hospital no tiene registro de decesos por el virus.
Aunque el hospital San Agustín no cuenta con un profesional en epidemiología que se desempeñe como empleado de su planta de personal, sí cuenta con una profesional externa en esa especialidad, su nombre es Ofelia Avendaño Acevedo. La médica recalcó que toda persona debe dirigirse oportunamente a un centro médico ante síntomas como fiebre, sangrado o dolor de cabeza, detrás de los ojos o muscular. Además, recordó la necesidad de redoblar esfuerzo a la hora de capacitar y realizar campañas educativas enfocadas en la correcta disposición de residuos, lavado y cepillado de tanques, uso de toldillos y medidas de protección personal.
“Dentro de las acciones adelantadas e implementadas por el hospital se encuentran las jornadas de búsqueda activa de casos sospechosos de dengue con su seguimiento y monitoreo permanente, la educación a través de los equipos intramurales conformados por médicos y enfermeras en donde se les indican los síntomas de alarma”, expresó Avendaño.
Lo que sigue
Desde la gobernación de La Guajira, en coordinación con las secretarías de salud de los municipios afectados por el pico de dengue, iniciaron acciones para mitigar el brote mediante la entrega de repelentes, toldillos e impartiendo educación casa a casa explicando las medidas preventivas para frenar el brote en el departamento de La Guajira. La institucionalidad planeaba llegar a los 15 municipios del departamento y según Leidy Andrea González, secretaria de Salud departamental, las alcaldías tienen “toda la capacidad instalada para frenar este brote y sus criaderos”
Mientras que la coordinadora del proyecto “No al dengue”, Zulibeth Flores, invitó a poner en práctica todas las medidas preventivas dentro de las viviendas para evitar los criaderos de mosquito, mantener los depósitos de agua tapados, lavarlos cada ocho días y recoger los residuos sólidos.



