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Elecciones comunales empañadas por intereses políticos y desacuerdos en La Guajira 

Aunque buena parte de las elecciones de San Juan del Cesar y Fonseca se desarrollaron con normalidad, otras, tras altercados, están en riesgo de ser anuladas y perder la oportunidad de representación. El interés de los grupos políticos predominantes en el departamento por apadrinar a candidatos de la acción comunal sembró dudas en algunos corregimientos sobre el interés de los candidatos por servir a las familias sin la intención de favorecer a un grupo o sector político.
¿Cómo se hizo este trabajo?
Recorrimos seis barrios de San Juan del Cesar y tres de Fonseca. Recogimos testimonios de habitantes y de algunos miembros del Tribunal de Garantías, quienes compartieron sus análisis de la jornada. Hablamos con los representantes de las asociaciones de Juntas de Acción Comunal de la zona urbana y rural de ambos municipios.

El barrio La Esperanza parece que no existiera en el mapa de San Juan del Cesar. Eso piensan varios habitantes de esas calles ubicadas al norte del centro poblado. “Aquí no hay una calle que sirva, los mototaxis no quieren entrar por el mal estado de las vías”, reprochó una transeúnte. 

“Lo que yo quisiera para mi barrio es que tenga un presidente de Junta de Acción Comunal (JAC) que gestione para que tengamos alumbrado, para que los dueños de lotes hagan limpieza a sus predios, para que tengamos alcantarillado, para que no se desperdicie el agua”, agregó otra vecina, mirando al saliente presidente de la JAC, mientras hacía fila para las elecciones comunales el pasado domingo 26 de abril.

Las familias se agolpaban en el puesto de votación, organizado en una casa de la zona. El expresidente de la JAC, Víctor Ariño, explicó por qué años atrás no se había logrado gestionar recursos para el barrio.“Puede ser que las entidades públicas del municipio como la Alcaldía y Gobernación presten atención a los nuevos candidatos porque hoy en día no nos miran”, dijo.

El barrio La Esperanza tiene un promedio de 1.368 habitantes, distribuidos en 342 casas —un promedio de cuatro por hogar—. Sin embargo, solo se inscribieron 178 personas en el libro de afiliados y de estos, al mediodía, solo 70 habían participado de la jornada.

“¿Qué hace falta?”, se preguntan algunos de los presentes. Serán las celebraciones del Día del Niño o de la Madre que no se han realizado en años, y por lo cual se ha perdido la congregación entre vecinos, o será la falta de comunicación por parte de las autoridades locales sobre los proyectos barriales para que la gente se interese por la comunidad.

Los sufragantes de las votaciones comunales saben que están en juego las gestiones que el barrio necesita y que a través de la JAC pueden llegar los recursos para arreglar las vías o mejorar el alumbrado, desarrollar proyectos ambientales contra los malos olores o insistir en un servicio de agua constante.

“Lo más importante de esta jornada es buscar la prosperidad de nuestro sector, tenemos que estar unidos para lograr las metas propuestas y resolver los actuales problemas en nuestra comunidad”, dijo Delmer Pérez, el saliente presidente de la JAC del barrio Caraquita de Fonseca.

En varios puntos, la jornada electoral se llevó con normalidad. En otros, con gritos y empujones al punto que se destruyeron urnas. Consonante, cubrió los pasados comicios en los municipios de San Juan y Fonseca.  

En Fonseca se eligieron 33 presidentes de JAC en la zona urbana, 22 en la zona rural y tres elecciones que están pendientes hacer realizadas por anomalías en su desarrollo. En San Juan se eligieron 32 presidentes entre los barrios del casco urbano y 21 en zona rural. Se espera que el próximo 1 de julio se posesionen  los nuevos líderes.

Jornada de contrastes en San Juan y Fonseca 

En el barrio Loma Fresca, en San Juan, estas elecciones cargan cierta resistencia entre las familias. Desde hace 12 años no contaban con un presidente de JAC. Se sienten traicionadas. Un antiguo líder comunal, dicen, realizó ciertas gestiones irregulares; la compra de un trampolín para niños y la pérdida de un transformador de luz. Desde entonces, la comunidad no había vuelto a participar más en votaciones hasta el pasado domingo. Otras comunidades rechazaron a los candidatos, como el barrio San Juan Bautista en donde ganó el voto en blanco.

El barrio Enrique Echeverry, desde hace varios años tampoco contaba con representación comunal. “En esta oportunidad nosotros hicimos varias reuniones entre amigos, entre líderes de la comunidad. De esa manera logramos motivar a la gente para que se organizara nuevamente, y gracias a la comunidad que se pellizcó, y dijo sí tenemos que meterle el pecho a esto y eso fue lo que se hizo”, explicó Jairo Oñate, habitante del barrio.

En el barrio San Francisco se registraron 470 votantes. Uno de los delegados del Tribunal de Garantías mencionó que, esta vez, se vio a muchos muchachos animados a participar. Desiré Palmina Zabaleta, secretaria de la nueva junta de acción comunal del barrio explicó que trabajarán por las necesidades de agua y luz.

“El problema es que una parte del barrio funciona con energía social y estamos presentando una sobrecarga. Los barrios que son invasiones se pegan al transformador y esto causa sobrecarga, por eso necesitamos que un trabajador de Electricaribe nivele la carga a los circuitos”, señaló. También precisó que hay escasez de agua potable atribuida a permisos otorgados a lavaderos de autos cercanos.

En el barrio 20 de Julio, con el pasar de las horas la temperatura subía, no solo por el sol inclemente, sino que los ánimos se caldearon y la Policía tuvo que hacer presencia para manejar la situación: algunos habitantes se mostraron inconformes porque presenciaron qué personas de otros barrios se habían inscrito en el libro de afiliados de esa junta de acción comunal. Lo cierto fue que se trató de una de las mayores votaciones del municipio: 558 personas.

Sin embargo, la situación no generó la anulación de los sufragios. Según explicó Yaleth Coronel Garcia, presidenta de la Asociación de Juntas de Acción Comunal del municipio, en el Artículo 32 de la Ley 2166 del 2021, se indica que la calidad de “votante” la otorga la inscripción en el libro de afiliados a la JAC con 15 días de antelación. “La depuración por residencia debe hacerse previo a la elección”, precisó la líder comunal. Por eso, líderes como Félix Iván Vega, habitante del corregimiento de Corralejas, piensan que deben hacerse reformas a la norma encaminadas a que en el libro de la JAC solo se incluyan a los residentes con cédula y censo comunal local.

Algunos candidatos también señalaron inequidad para este ejercicio. La candidata Nelsy Davillero, también del barrio 20 de Julio, expresó su inconformidad porque el candidato de la plancha número 2 poseía un Excel del libro de las elecciones, y esto “le permitía tener un registro organizado de los votantes”, en cambio a su equipo se le entregaron hojas desordenadas donde las personas se inscribieron sin un orden alfabético o por número de cédula.

En Fonseca ocurrió lo mismo que en San Juan: jornadas normales, muestra de la unidad comunal, y tensiones por algunas votaciones. En el corregimiento de El Hatico todo transcurrió en absoluta normalidad. “Al comienzo cuando iniciaron las inscripciones hubo algunos inconvenientes que con diálogo y concertación fueron superados. El pasado domingo todo transcurrió con normalidad, hubo mucha intención para elegir a la nueva  representante legal de la JAC ya que por consenso solo se inscribió una plancha en cabeza de la señora Reyes Milián”, dijo el concejal Feliz Martínez, oriundo de ese corregimiento.

Mientras que en el barrio Nueva Esperanza se registraron denuncias que podrían afectar la legitimidad del proceso, de acuerdo con testimonios de testigos se habría dado un presunto hecho de trashumancia electoral, ya que habrían llegado personas que no residen en el barrio a ejercer el derecho al voto.

“Me preocupa que el tribunal de garantías no esté actuando con la debida imparcialidad, están permitiendo la participación de personas provenientes de barrios como Villa Hermosa, 15 de diciembre e incluso de otros municipios” manifestó Jessica Gamboa, lideresa social de este barrio.

En el barrio San Agustín, uno de los más populares del municipio y que contó con una masiva asistencia a las urnas, se inscribieron dos planchas encabezadas por Eidy Elena Solano y Ubaldo Bolaño. “Al comienzo del proceso iba a ver inconvenientes por malas prácticas de los contrarios: estaban intentando cambiar la intención de voto de las personas de la tercera edad, pero gracias a Dios esto se superó a tiempo y el proceso rescato su normalidad”, contó Solano, aspirante a la JAC.

Varios líderes del municipio notaron un ambiente distinto en estas elecciones. En comparación a años anteriores, observaron que varios candidatos tenían un mayor interés por hacerse elegir, hasta el punto de crear enfrentamientos personales entre los aspirantes, acciones ilícitas o fraudes para lograr su elección. 

Votos al piso en Conejo y Cañaverales, y otros problemas en zona rural

En varias veredas y corregimientos, los puestos fueron ubicados en algunos colegios o en canchas cubiertas, y algunos de los candidatos optaron por colocar testigos en los puestos de votaciones. Para el caso de San Juan, el proceso electoral estaba proyectado para realizarse en 28 comunidades; 11 mediante asamblea y el resto por elección directa.

Cañaverales era uno de los que contaba con plancha inscrita, pero allá la intolerancia fue protagonista. Parte de la comunidad no estaba de acuerdo en cómo se estaba llevando el proceso de elecciones, y uno de los candidatos alegaba que el Tribunal de Garantía tenía afinidad con su oponente, lo que generó desconfianza, y en respuesta a esa inconformidad, destruyeron la urna dejando los votos en el suelo. Por tal motivo, las elecciones se suspendieron, y la JAC tuvo que notificar a la Inspección de Vigilancia y Control.

En otras zonas de San Juan también hubo novedades, una de ellas, la comunidad de Boca del Monte que no pudo desarrollar las elecciones y esperan una nueva fecha para que puedan realizar el proceso. Mientras que en Los Cardones y Caracolí la comunidad no se motivó a participar.

Por otra parte, en la vereda La Sierra, también en San Juan, no se logró el quórum necesario para adelantar las votaciones. Pese al esfuerzo del presidente de la Junta de Acción Comunal por informar y convocar a los afiliados, muchos habitantes no pudieron llegar a tiempo al lugar de votación. Se presume que la baja asistencia estuvo relacionada con el distanciamiento entre las viviendas, lo que dificultó la movilidad y la participación efectiva.

En Fonseca, las veredas de El confuso y El Pui se llevaron la atención por fricciones, documentos desaparecidos y una fractura social. En el corregimiento de Confuso, el proceso ni siquiera pudo cruzar la meta. Antes de que se abrieran las urnas, el ambiente ya estaba caldeado. Según las denuncias que hizo la comunidad por medio de un documento que llegó  hasta la Gobernación de La Guajira, el libro de afiliados —el corazón de cualquier elección— fue manipulado para incluir a personas ajenas a la comunidad.

La situación pasó de las palabras a la fuerza. Entre discusiones y empujones, el libro terminó con hojas arrancadas y tachones, según lo que describe el documento de respuesta la Gobernación, lo que lleva a la acción de suspender la jornada. Sin un Tribunal de Garantías imparcial y con el material electoral vandalizado, el Confuso se quedó sin representación y a la espera de que el orden jurídico sane las heridas comunitarias para convocar la nueva elección.

Una situación similar pasó en El Pui. “A las ocho de la mañana, todos los parceleros de la vereda llegamos al punto de votación que se había designado con anterioridad. La sorpresa fue que no se presentó nadie de los responsables de instalar el punto, los veedores no llegaron”, expresó con molestia José Antonio Rincones Rodríguez líder veredal. Al rato se enteraron que el punto de votación había sido cambiado.

“El actual presidente, José Jaime Figueroa, y quien aspira a ser reelegido, apareció sobre las 10 de la mañana en el punto en donde iban hacer las elecciones: un predio privado con un portón cerrado con cadena y candado. Cuando abrieron nos dijeron que ahí no había ninguna elección y todos los moradores se fueron a sus casas y no hubo elecciones. Acá hay dos planchas inscritas: el señor José Jaime Figueroa y Eliana Pitre”, agregó Rodríguez.

La Secretaría de Gobierno de Fonseca manifestó que las elecciones de las veredas El Confuso y El Pui serán reprogramadas una vez sean estudiadas cada una de las situaciones que rodean su suspensión por presuntas irregularidades.

Finalmente, la peor cara la mostró Conejo. El día de las elecciones el pueblo amaneció dividido en dos partes. Por un lado, en el polideportivo de  la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de Conejo estaba el primer libro y los electores del candidato que buscaba la reelección, Javier Brito; del otro lado, en el salón comunal, el nuevo libro con los respectivos votantes que quieren cambiar de presidente, apoyando a Leonardo Urbina.

La tensión se cocinó por la acusación de los seguidores de Urbina contra Brito de no entregar el libro oficial a tiempo. La respuesta de la oposición fue radical: denunciaron la pérdida del libro oficial y abrieron un segundo libro para permitir que la gente votara.

¿Por qué tanto empeño en una junta corregimental? Ya no se trata solo de quién gestiona mejor una placa huella. Se trata de medir quién tiene más gente de cara a las próximas elecciones de mayor y quién controla el acceso a los proyectos directos con el Ministerio del Interior. Como bien dijo un líder local: “Es un pulso politiquero; una pelea para ver quién muestra más fuerza”.

Según los testimonios recogidos por Consonante en la zona que interpretan lo sucedido, explican que la JAC de Conejo se ha convertido en el “termómetro” de los movimientos políticos regionales. Grupos como “Avanzar” y “Sí podemos” han trasladado su rivalidad a las calles del pueblo de Conejo, la tierra de mil colores.

La normativa es clara: si no hay quórum legal o si el material electoral no es el oficial, la elección será anulada. Mientras los abogados y la Gobernación deciden qué hacer con las actas, la celebración de la comunidad es de parte y parte; ambos lados se anuncian ganadores en sus redes sociales. Mientras tanto, los habitantes siguen esperando lo que realmente importa: que alguien, legítimamente elegido, se siente a resolver las principales necesidades que aquejan a la gente de Conejo que no da espera.

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