Hermes López: Mi nombre es Hermes López, periodista local de Consonante, y les hablo desde la Barcaza de la Respuesta, una embarcación que navega el río Tapajós rumbo a Belém do Pará como parte del recorrido hacia la COP30. Este no es un barco cualquiera: es un corredor en movimiento donde se encuentran las voces amazónicas, los liderazgos indígenas, los equipos técnicos y la energía cultural de decenas de pueblos que viajan juntos para hacerse escuchar.

La travesía comenzó bajo un sol intenso que obligaba a muchos a descansar en sus hamacas mientras el Tapajós nos empujaba hacia el norte. Durante un corto descanso nocturno, algo en el ambiente cambió. El sonido del río fue reemplazado por un murmullo creciente, luego por voces y finalmente por un estallido de música que se apoderó de toda la barcaza. Las delegaciones indígenas se habían preparado para su presentación cultural y la energía que se sentía era imposible de ignorar. Tomé la decisión de levantarme y salir, porque lo que estaba ocurriendo allí no era un simple espectáculo.

A pesar de no dominar el portugués brasileño, hubo un detalle que activó mi radar profesional. Uno de los representantes indígenas anunció que interpretaría una canción de “autoría”. Esa palabra, autoría, pesó más que todo el ruido alrededor. Me acerqué, empecé a grabar y escuché algo que no esperaba encontrar en medio de la noche amazónica: una composición original en estilo brega, un género que vibra en el corazón del pueblo brasilero, que mezcla romanticismo con crítica social y que se vive con el cuerpo entero. El autor era Elías Kiss, un músico local con un talento que salta a la vista y al oído.

Elías Kiss: Nací en la aldea Surucuá. Mis padres se llaman Hipólito Castro y Yasira Pereira de Sousa, los dos ya fallecidos. Tengo 52 años. La música siempre estuvo en mi alma, es mi sueño. Estoy enamorado de la música. Tengo mis propias composiciones de mi autoría.

Hermes López: Su canción “Brega+ Mi Querida Belém” tenía ritmo, identidad y un mensaje que tocaba directamente la narrativa climática. Hablaba de la COP, de la Amazonía, de la lucha de los pueblos y lo hacía con esa estética gozosa, festiva y popular que solo el brega permite. Su segunda obra, “Soñando Despierto”, seguía la misma línea emotiva, conectada a la experiencia amazónica que todos estábamos viviendo.

Elías Kiss: Siempre encontré dificultades en la música porque no tengo muchos conocimientos. Sin embargo, continúo haciendo música. Me gusta y siempre mantengo el sueño vivo. Y alimento la esperanza a través de la música. Soy la voz de la gente, el pueblo, lo que ellos quieren expresar y me gusta este conocimiento y trabajar por la gente a través de la música.

Hermes López: En ese momento supe que la música de Elías tenía un potencial que iba más allá de entretener. Estas canciones funcionaban como un puente entre territorios, como una forma de comunicación política disfrazada de alegría. Era una manera de elevar la voz amazónica sin confrontación, sin discursos estructurados, sin micrófonos oficiales. Era protesta cantada, resistencia bailada, identidad celebrada.

Elías Kiss: Ahora el cambio climático nos preocupa mucho. Nos sentimos amenazados, no solo aquí en mi selva y en mi comunidad, sino a nivel mundial. La temperatura climática está cambiando, los ríos se están secando, a veces hay grandes inundaciones, son muchos los cambios. La selva se está destruyendo y eso nos preocupa mucho. Y yo a través de la música puedo lograr concientizar a la gente y que tenga conciencia de preservación.

Hermes López: Al día siguiente busqué a Elías personalmente. Le dije que su música tenía la fibra suficiente para convertirse en la bandera emocional de la Barcaza de la Respuesta. Y así fue. Cada noche de navegación se convertía en un escenario espontáneo donde los pueblos compartían cantos, risas y relatos. Y en medio de ese intercambio, la música de Elías Kiss se consolidaba como un símbolo del viaje.

Elías Kiss: Siempre soñé con tener una música que se llamara soñando con la selva y esta es la canción que ahora canto. Y ahora la gente la recibe, les gusta y ahora en la COP30 es un momento fantástico para presentar mi trabajo a través de la música. Y es que a través de la música puedo mostrar la importancia de la selva, de preservar la vida. Tenemos que conscientes y la gente tiene que ser consciente y todos nosotros debemos unirnos, somos una fuerza de la naturaleza. La naturaleza necesita mucho de nuestra protección, mantener la naturaleza viva. Siempre vamos a luchar por la vida.

Entonces, este es un momento importante porque alguien está gritando a favor de la vida. Esta energía positiva de la gente me enamora. Yo soy un enamorado por la selva.

Hermes López: Los integrantes de la tripulación lo animaban, él respondía con nuevas interpretaciones y la barcaza vibraba entera.

Lo que pasa en este barco no es menor. Aquí se está construyendo un archivo vivo del sentimiento amazónico frente a la crisis climática: manifestaciones culturales que dicen sin gritar, ritmos que denuncian sin agredir, melodías que elevan la esperanza colectiva. Las canciones no solo animan la noche, también comunican un mensaje profundo: la defensa de nuestra casa común puede ser gozosa, puede ser festiva, puede ser brega.

Foto: Alex Rufino

Elías Kiss: Quiero llevar mi música a campos internacionales como la COP30. Hacer realidad mi sueño. La COP30 es un espacio que nos tiene que escuchar, conocer la biodiversidad, conocer las luchas y todo lo que tenemos aquí en pro de la protección de la vida. Yo desempeño un papel muy importante ante la cultura.

La música es cultura y a través de la música muchas personas les gustaría transmitir el mensaje positivo, porque la música muestra a todo el mundo que debemos ser conscientes del cuidado de la protección, el planeta es vida y necesitamos de la vida.

Hermes López: Este viaje no es solo un traslado por el río. Es una narrativa en movimiento que se está escribiendo con voces, cuerpos, canciones y memorias compartidas. La Barcaza de la Respuesta se ha convertido en un espacio donde la Amazonía cuenta su propia historia rumbo a la COP30, no desde la solemnidad, sino desde la autenticidad viva de sus pueblos.

Y mientras avanzamos por el Tapajós, queda claro que cada sonido, cada canto y cada encuentro de esta travesía formará parte de la memoria colectiva que llevaremos a Belém: una memoria que insiste en que la Amazonía existe, resiste y se expresa… incluso, cantando brega bajo la noche amazónica.

Foto: Alex Rufino

Créditos:

Locución: Hermes López y Alex Rufino

Entrevistas y guion: Hermes López

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

Sory Jordan: Hola, soy Sory Jordan, reportera local de Consonante. Los saludo desde Belém Do Pará en Brasil. Esta vez venimos con un episodio de El Megáfono, un pódcast de Consonante para contarles todas las historias de la COP 30. 

El Grito Ancestral había terminado. Ahora, tocaría vivir una travesía para llegar a nuestro destino Belém Do Pará, para conocer todas las problemáticas de las diferentes organizaciones y comunidades indígenas de la Amazonía brasileña. 

Para empezar, salimos del hotel desde Santarém a la 1p.m. hora de Brasil; 11a.m. en nuestro país Colombia. El taxi llegó por nosotros y nos llevó hasta el punto acordado para subir al barco que sería nuestra estadía por más de tres mil kilómetros sobre el río.  

La embarcación era de tres pisos, con baños, cocina y espacios para reuniones en el primer piso. En el segundo y tercero estaban hospedadas comunidades indígenas, líderes de las diferentes organizaciones y el gremio de pescadores. Éramos más de 300 personas navegando por el inmenso río verde. 

Esa tarde, colgamos las hamacas y almorzamos. Acto segundo, salimos a indagar las fuentes para conocer quiénes iban en la embarcación, cuál era su propósito de llegar a la COP 30 y quiénes lideraban la caravana para poder llegar a dicho evento.

Pedro Charbel: La caravana reúne más de 40 organizaciones, movimientos y pueblos indígenas de toda parte de Brasil, pero sobre todo de Mato Grosso, que es el estado que más produce soya en Brasil y del Pará, donde se está expandiendo la frontera del agronegocio y donde se están desarrollando estos proyectos de infraestructura que son muy destructivos.

Foto: Alex Rufino

Sory Jordan: Fue una travesía de tres días llenos de aventuras y de saberes por parte de las diferentes comunidades de la soberanía de Brasil. 

Además, vivimos un momento desafiante por parte de la naturaleza, cuando se subió la marea y al arrancar la embarcación, todo se movía de un lado a otro, generando mareo y malestar en los tripulantes.


Seguíamos preguntando e investigando con los diferentes líderes de organizaciones, y pude llegar a una conclusión: solo nos hace diferente el idioma porque las mismas problemáticas que padecen las comunidades en Brasil, también las padecemos nosotros en Colombia y aún más en mi tierra natal Tadó en Chocó, cuando sale a flote la palabra ‘mercurio’.

Pedro Charbel: Mirando a todo eso, nosotros siempre nos preguntamos, ¿por qué es tan difícil comer? Comer es un derecho, ¿por qué es tan caro y por qué la comida viene llena de veneno? La respuesta es el agronegocio.

Entonces, en la ciudad sentimos las consecuencias de la crisis climática y empezamos a hacer cocinas solidarias emergenciales cuando hay grandes lluvias o inundaciones y damos comida a la gente. Pero aquí en la lucha de los territorios están luchando contra el mismo enemigo, pero en la raíz del problema. En la ciudad está la consecuencia, aquí la raíz.

Sory Jordan: El ‘café’ en portugués quiere decir desayuno y se sirve de 6:30 a.m. a 7:30 a.m., que en Colombia vendría siendo a las 4:30 a.m. 

Mientras unos hacen fila en el segundo piso para tomar los alimentos, otros se están dando un baño; y  otros tantos duermen y son despertados con esta melodía.

Después de tomar el desayuno, hay que hacer reportería. Cada mañana a las 8:30 a.m. empieza la plenaria que hace parte de la Caravana Da Resposta. Comienza con cantos y música para darle paso a la conversación. Se ponen sobre la mesa las problemáticas que deben de ser tratadas en la COP 30. Luego, nos dividimos en tres grupos: líderes indígenas, gremio de pescadores y defensores de derechos humanos. Cada grupo se reúne y debate durante toda la mañana para llegar a puntos en común que serán expuestos en Belém Do Pará. 

Foto: Alex Rufino

Pedro Charbel: Tenemos muy poca esperanza en la COP. Para nosotros la COP es mucho más una oportunidad de dar visibilidad a la lucha y elegimos hacer esta caravana, no para llegar a la COP, pero para aprovechar el proceso, para tomar la ruta de la soya con la sociobiodiversidad, con la agroecología y con nuestra lucha.

Y en este proceso, en esta jornada de muchos días, conectar aún más estos pueblos, los pueblos del Cerrado, donde se produce la soya en Brasil, con los pueblos de la Amazonía, por donde se exporta esta soja y donde quieren hacer esos corredores de exportación. Conectar a los pueblos que están en la lucha en la ciudad, los movimientos de la ciudad con los movimientos de la floresta, del campo y de la periferia.

Porque si la comida está tan cara para la gente en la ciudad, es porque el agronegocio brasileño solo produce soya para exportación, no produce comida para la gente comer. ¿Quién produce comida para la gente comer? Son los pequeños campesinos, es la agricultura familiar y agroecológica, que es la solución.

Foto: Alex Rufino

Sory Jordan: Eran las 23:30 de la noche hora en Brasil del martes 11 de noviembre, cuando la embarcación arrimó en el puerto de la terminal CELTE en Belém Do Pará. Me levanté de la hamaca donde dormía para poder observar la majestuosidad de esta ciudad, rodeada de la inmensidad del río amazonas y distintas embarcaciones. Por fin, después de tres días de estar navegando sobre las aguas de este río, pudimos pisar tierra.

Las manifestaciones no dieron espera y los pueblos Tupinambá del bajo Tapajós en compañía de otros manifestantes, ambientalistas y activistas se acercaron a la zona azul de la COP 30 para lanzar un grito de presencia. 

Los pueblos se abrieron paso hacia el interior del centro de conferencias donde se enfrentaron a los esquemas de seguridad de la ONU, pero esto no fue impedimento para seguir gritando que las cumbres y negociaciones no serán posibles sin las voces de quienes habitan los territorios de la Amazonía. 

Créditos:

Locución: Sory Jordan

Entrevistas y guion: Sory Jordan

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton


Hola, soy Sory Jordan, reportera local de Consonante. Los saludo desde Santarém en Brasil. Esta vez venimos con un episodio de El Megáfono, un pódcast de Consonante para contarles todas las historias de la COP 30. Consonante suena en Belém Do Pará con la COP 30.

El día 6 de noviembre nos embarcamos en una flotilla rumbo hacia el territorio de las comunidades indígenas en la Amazonía del Brasil. Llegamos a un punto acordado, el cual se denominaba droguería Pague Menos. Allí cogimos la flotilla donde rodamos aproximadamente más de 8 horas. En medio de un sol impresionante dormíamos y despertábamos en la hamaca.

A eso de las 4 de la tarde pudimos llegar a ese territorio sagrado de los indígenas, donde allí iban a hacer el llamado Grito Ancestral.

En nuestro recorrido pasábamos por el río Tapajós. Allí estuvimos involucrados con un sin número de personas donde hablaban diferentes idiomas. Eso me hizo recordar a la Torre de Babel.

Elsa Comaruara Joven lideresa del pueblo Borari: Tanto las mujeres como todos nosotros que estamos en el Grito, principalmente el pueblo Tupinambá, piden ser escuchados. Este año también estábamos luchando contra la privatización de todo el río Tapajós. Creo que todos nosotros, tanto de otros pueblos como del pueblo Tupinambá, solo pedimos que seamos escuchados. Creo que desde el inicio nuestra lucha es siempre esa, porque solo queremos ser escuchados y que nuestros territorios sean respetados. Es lo que queremos.

Fotografía: Alex Rufino

Sory Jordan: Una vez llegamos a tierra firme, nos encontramos con una inmensa playa. Allí, como en toda costumbre, las comunidades indígenas se bajaron a hacer su ritual, donde nos advertían que este era un templo sagrado e incluso manifestaron que era un lugar encantado, donde quisieron hacernos referencia sobre qué trataba la palabra encantado.

Elsa Comaruara: El Grito Ancestral es un movimiento que lucha contra el proyecto Ferrogrão (ferrograu). Es un proyecto de ley que va a atravesar el país para transportar los granos. Y uno de los puertos principales de aquí es Cargil, en Santarém. El ferrocarril termina allá, frente a Miritituba. Y el Grito Ancestral se inició con la idea de que, dentro del proyecto, hay una isla que aparece allá donde estaba la playa, solo que más adelante son solo unas piedras. Dentro de este proyecto ellos quieren quebrar esas piedras porque dificultan el paso de las barcazas, ya que es el canal por donde pasan cuando hay sequía.  
Pero allá, el lugar donde están esas piedras que quieren quebrar es un lugar sagrado para el pueblo Tupinambá, donde está la morada de los encantados, Madre de ese lugar y quieren romperlas.

Fotografía: Alex Rufino
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El grito del Tapajós

Sory Jordan: En medio de su ritual, las comunidades indígenas repetían una y mil veces la palabra surara, surara. Fue de gran impacto para nosotras tanto que tratamos de hacer parte de ese ritual.


Cuando se terminaron los actos, procedimos a tomar los sagrados alimentos que estaban compuestos por carne, harina, arroz y espaguetis, pero para poder recibirlos cada quien debía de llevar su plato y hacer una fila acompañada de un sol inmenso

Elsa Comaruara: Solo queremos lo mínimo para todo ser humano: cuidar el agua, cuidar el río, que es uno de los más grandes de aquí

Aquí es donde también hay una de las mayores cuencas. Por ejemplo, la desembocadura de este río comienza en Mato Grosso. Entonces, no basta con que cuidemos aquí, si su naciente está en un lugar donde hay más agronegocio, donde hay más deforestación. Es hacer que todo esto sea respetado, nuestro río, nuestra naturaleza, no solo por nosotros.

Sory Jordan: Al siguiente día el grito ancestral continuaba. Los líderes llamaban a algunos miembros de la comunidad se echaban río arriba en voz de protesta para decir no a la floresta y al agroindustrial.

Ellos tenían todo calculado y cada que pasaba una embarcación de las diferentes empresas del Brasil, las flotillas salían de nuevo y se montaban en dicha embarcación con carteles y entonaban canciones en las cuales resaltaban las palabras: “Si no hay floresta, no hay vida”.

Esta es la octava edición del Grito Ancestral, un evento que convoca a más de 300 personas de diferentes pueblos indígenas del Brasil para resistir al avance del monocultivo de soya en su territorio y otras actividades extractivas que afectan su calidad de vida.

Elsa Comaruara: Una declaración de Oricélia, que es una de las mujeres que admiro mucho dentro del movimiento, dice que nosotros los pueblos indígenas somos el 5% de la población mundial, pero ese 5% es responsable del 80% de la preservación. Entonces, esto que hacemos ni siquiera es tanto por nosotros. También lo hacemos por el colectivo. Además de hacerlo por la morada de nuestros encantados, por ser nuestros espacios sagrados, también es por un bien público, es un bien mundial.

Sory Jordan: El acompañamiento de Consonante a las diferentes comunidades de la Amazonía brasileña no termina aquí. Esta vez nos embarcaremos en el barco de la Emperatriz rumbo a la COP30 para así poder escuchar la voz de estos pueblos. No te lo pierdas.

Este episodio hace parte del cubrimiento especial de Consonante durante la COP30, les habló la reportera Sory Marcela Jordan.

Créditos:

Locución: Sory Jordan y Angy Alvarado

Entrevistas y guion: Sory Jordan

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton


Historias de duendes se escuchan en muchas partes del mundo, pero en este episodio viajaremos a Chocó, en el pacífico colombiano, para conocer la Leyenda del duende que se roba a los niños y niñas.

Se dice que entre la espesa y húmeda selva  de Chocó, ronda un duende que se roba a los niños, niñas o jóvenes que no están bautizados o que desobedecen a sus mayores. De hecho, aquí les cuento esta historia. 

Un día, un niño llamado Juanito se comportó mal con su mamá. Le habló con desdén y no quiso hacer caso a sus ordenes. La mamá le dijo: "Ten cuidado, Juanito, no seas grosero conmigo. El Duende te puede llevar". Pero Juanito no hizo caso y siguió jugando. 

Después de un rato, Juanito sintió que una mano lo agarraba del brazo y se lo llevaba lejos de su casa. Era el Duende. La mamá de Juanito se dio cuenta de que su hijo había desaparecido y comenzó a buscarlo. 

Llamó a la madrina y al sacerdote del pueblo para que la ayudaran a encontrar a su hijo. La madrina y el cura se unieron a la búsqueda, llevando velas, un rejo de vaca, oraciones y una tambora.

Comenzaron a tocar el instrumento y a cantar oraciones para llegar al Duende y convencerlo de que devolviera a Juanito. Mientras caminaban por la selva, escuchaban risas y sonidos extraños. La madrina y el sacerdote seguían adelante, llamando al niño: ¡Juanitooo. Juanitooo Juanitooo! ¡Duende, devuélvenos a Juanito!

Finalmente, después de mucho caminar, la madrina y el cura encontraron al Duende y a Juanito. El Duende estaba sentado en una roca, con Juanito a su lado. La madrina y el cura comenzaron a rezar y a tocar la tambora, pidiéndole al Duende que devolviera al niño.

El Duende, molesto por la insistencia de la madrina y el cura, finalmente accedió a devolver a Juanito. La madrina y el cura lo llevaron de regreso a su casa, donde su mamá lo esperaba con los brazos abiertos.

Juanito aprendió una lección ese día, llorando le pidió perdón a su mamá. Nunca volvió a ser grosero con ella y siempre respetó a los mayores. 

Hoy,  la leyenda del Duende sigue viva, recordando a todos la importancia de ser respetuosos y obedientes.

El relato anterior hace parte de un especial de Halloween para El Megáfono.

Les habló Yurlis Mosquera, periodista de la red Consonante en Chocó. 

Desde que soy una niña he escuchado historias de mis mayores, que aunque parecen puro cuento, dentro de ellas suele encontrar un poco de realidad. Mitos y leyendas que se esconden en los caminos solitarios, en las noches, y hasta en las montañas. Hoy desde San Juan del Cesar, La Guajira te contaré uno de ellos, que en alguna tarde uno de mis tíos me contó.

Trata de un cerro ubicado en la zona de la represa el cercado, conocido como el cerro Gallego, según cuenta mi tío Hugues Oñate, ese cerro lleva ese nombre por un militar de apellido Gallego quien vino a refugiarse en ese cerro, y enterró allí sus riquezas. 

Hubo un general gallego que venía huyendo de la guerra de los 1000 días y él como que se refugió ahí, se subió en un cerro. En el cerro hay un plano bonito, era un plano bonito. Anteriormente esos cerros eran sabanas limpias

“Él en su andanza enterró su riqueza ahí. Y en un palo que estaba ahí, él puso una estaca y una aldaba. La aldaba era como una rueda y él en esa rueda amarraba el caballo de él.

Y en ese en ese mismo palo, en ese mismo palo enterró el oro”. 

Con el pasar de los años, asegura la gente que el general Gallego y sus ancestros hicieron pactos con el diablo para proteger  las riquezas que habían enterrado allí y, a través de revelaciones en los sueños, le mostraban a los suyos donde estaba el tesoro. 

“La gente identifica eso porque  todos los viernes santos, donde hay esos entierros, hay una visión, una luz o algo que a las 12 de la noche eso alumbra. Entonces, mucha gente vivía pendiente de eso para sacar los entierros. Como anteriormente todas estas tierras eran de indígenas. Y el indígena siempre enterraba sus bienes, su oro, sus vainas, las huacas que le  decían”. 

Cada vez que alguna persona intentaba subir al cerro de Gallego para sacar las riquezas, el cerro se estremecia, se sentía el galope del caballo y asegura mi tío Hugues que salían espantos. 

“Muchas personas intentaron sacarlo, pero cuando estaban sacando eso como que se formaba una brisa y sentía el caballo que venía. Y la gente salía corriendo, le tenía miedo. Siempre había espantos, vainas ahí. Se escuchaban voces, vainas y eso. Entonces, este señor de Guayacanal Jone con el hijo, no respetaron esos miedos ni nada, como que  eran más poderosos que los otros y se pusieron a sacarlo. En eso se les presentó el tropel a ellos, entonces salieron corriendo. El papá de Chido tenía dificultad para correr y Chido salió corriendo y lo dejó a él enredado por ahí. Y  después de eso él murió, no habló más ni nada y se murió”

Desde esa ocasión nadie más tuvo la intención de sacar esas riquezas. Hoy esa zona donde está ubicado el cerro Gallego fue comprada por los encargados de la represa del Cercado. Según cuenta la gente, los soldados hicieron una base allí, y en varias ocasiones ellos han contado que se asustan porque escuchan voces y mucho ruido y aunque usan sus tiros como defensa nunca encuentran nada allí. 

La historia anterior hace parte de un especial de Halloween para El Megáfono.

Les habló Maira Fragozo, periodista de la red Consonante en San Juan del Cesar, La Guajira.

Dicen los abuelos que la selva tiene ojos. Que cada sombra, cada sonido entre las hojas es un espíritu que observa… esperando. Hoy navegaremos por el río Amazonas hasta llegar a Leticia para conocer la historia de uno de estos espíritus. 

Cuando los primeros hombres blancos llegaron, la selva les mostró su rostro más oscuro: el infierno verde.

Y allí, entre los árboles, lo escucharon por primera vez… el canto del pájaro sepulturero.

Cuenta la historia que ese pájaro no canta… anuncia.

Su voz se oye cuando la muerte ronda, cuando un intruso se adentra sin respeto en el corazón de la selva.

Pero para los pueblos antiguos, no es un ave maldita. Es una abuela protectora, guardiana de la selva, que adopta muchas formas.

Dicen que su cabello cuelga como las lianas del árbol. Que en la noche se convierte en una anciana con los ojos verdes, y si la miras sin permiso… ya no vuelves al camino.

Los colonos le temían. Pensaban que era un demonio que enterraba a los perdidos bajo las raíces. Pero los sabedores dicen otra cosa: que ella cuida a los suyos, que guía a los niños extraviados, y castiga a los que cortan la selva sin pedir permiso.

Mi abuela dice que, si ves un pájaro negro con ojos de fuego, no corras.

Inclina la cabeza y dile: “Abuela, Yo respeto tu casa”.

Entonces el canto cambia… y el camino se abre.

El pájaro sepulturero no anuncia la muerte…Anuncia el respeto.

Y en el silencio del Amazonas… su canto aún protege.

La historia anterior hace parte de un especial de Halloween para El Megáfono.

Les habló Alexis Rufino, periodista de la red Consonante en Leticia, Amazonas.

Todo ocurrió entre 1899 y 1902, durante la Guerra de los Mil Días. Los historiadores de Fonseca hablan de Don Gregorio —o Don Goyo, como le decían—, un hacendado de fortuna descomunal y fama de tacaño. Su casa era grande, sus tierras vastas y, como muchos hacendados de su época, también tenía esclavos, hombres y mujeres que trabajaban en sus dominios.

Fonseca era entonces una tierra de contrastes: de belleza natural, pero también de desigualdad y poder. Hasta aquí hablamos de historia, pero lo que viene pertenece a la voz del pueblo.

Según cuentan los ancianos e historiadores, debido a las conspiraciones y la envidia que despertaban sus tesoros, Don Goyo emprendió un viaje buscando un lugar donde ni el hombre ni el destino pudieran alcanzarlo. Caminó por un largo tiempo junto a su familia y esclavos, buscando un lugar para refugiarse y esconder los tesoros de oro. 

Así llegaron a los predios del Cacique Taroa, un humedal lleno de vegetación y arenas movedizas. Según cuentan, don Goyo lanzó al pozo de arenas movedizas sus joyas, sus riquezas… y también a sus familiares y esclavos, para que nadie supiera nunca dónde yacía su fortuna. 

Se dice que muchas personas han intentado excavar en el pozo para recuperar el oro, pero lo único que encuentran son sonidos de lamentos que parecen venir del barro.  

“El Pozo de Taroa no era un mito ni una leyenda. El Pozo de Taroa era una realidad. Quedaba por los lados de la universidad, por La Raíz, y era un pozo que no tenía fin.

Tanto así, que las abuelas decían: ¡Este muchacho traga más que el Pozo de Taroa!’”

Otras versiones cuentan que, cuando don Goyo llegó a las tierras del cacique Taroa,

una lechuza blanca se posó sobre el camino…y entonces, él y sus acompañantes fueron tragados por las arenas movedizas del lugar, dando origen a lo que hoy conocemos como el Pozo de Taroa. ¿Realidad o ficción?

El relato anterior hace parte de un especial de Halloween para El Megáfono.

Les habló Óscar Peñaranda (Zehero), periodista de la red Consonante en Fonseca, La Guajira.

Dicen los abuelos que hace muchos años, cuando Inírida era apenas un caserío, las familias solían acampar en los caños durante el verano. Era tiempo de pesca, de descanso, y de contar historias alrededor del fuego.

Una de esas noches, una pareja recién casada se fue a acampar a la orilla del río. El hombre, como era costumbre, salió en su curiara a pescar. Ella se quedó sola, cuidando el fuego y escuchando el murmullo del agua.

Pasaron las horas, y la mujer escuchó pasos sobre la arena. Alzó la mirada y vio venir a su marido. Él entró al cambuche y le habló con dulzura, pero su voz sonaba diferente… más lenta, más profunda. Cuando se acercó, ella notó que su piel estaba fría como el río, y sus ojos brillaban rarísimos, como si guardaran luz de luna.

De pronto, se escucharon de nuevo los golpes del remo. Era el verdadero esposo que regresaba. La mujer, confundida, miró a quien estaba con ella… pero él ya se levantaba, caminó hasta la orilla, y sin decir palabra, se lanzó al agua. Solo se vio un gran movimiento en el río, como si algo grande se hundiera entre las sombras.

Esa noche entendieron que no era un hombre, sino una tonina —el delfín rosado del Amazonas—, que se había transformado para enamorarla.

Los pueblos indígenas cuentan que las toninas pueden tomar forma humana, pero hay dos señales para reconocerlas: no tienen ombligo, y en la coronilla tienen un pequeño orificio por donde respiran. Por eso, en las comunidades se dice que no se debe caminar por los caños pensando en el enamorado, porque las toninas sienten el pensamiento y se aparecen.

Desde entonces, quienes acampan cerca del río queman caraña, una corteza de árbol que espanta a los espíritus del agua.

Este relato hace parte de un especial de Halloween para El Megáfono.

Les habló Hermes López, periodista de la red Consonante en Inírida, Guainía. 

Yurlis Mosquera: Bienvenidos a El Megáfono, un pódcast de Consonante donde celebraremos las raíces, los ritmos y los talentos que hacen vibrar la región del pacífico colombiano. Les habla la reportera Yurlis Mosquera

Hoy les traemos una historia que nos llena de orgullo: la del grupo Ensamble Chirimía, ganadores en la modalidad Chirimía de Clarinete del Festival Petronio Álvarez 2025, en  la ciudad de Cali, Colombia.

Arleison: Que nos reconozcan en un escenario como Petronio Álvarez que tiene una importancia cultural, internacional, fue de las cosas más emocionantes y fue como la respuesta a tanto sacrificio, a tanto esfuerzo, entonces fue de los momentos más inolvidables de mi vida.

Yurlis Mosquera: El Festival Petronio Álvarez es la celebración de la cultura afro más importante de Colombia. Nació en 1997 en la ciudad de Cali, impulsado por el gestor cultural Germán Patiño, como un homenaje a la música del Pacífico y para dar visibilidad a la cultura afrocolombiana. 

Se nombró en honor a  Patricio Romano Álvarez Quintero, "El Rey del Currulao”, un músico y compositor de Buenaventura. 

El Petronio Álvarez se celebra anualmente en Cali en el mes de agosto, donde se vive la música, la gastronomía y los saberes del Pacífico, a través de conciertos, la venta de alimentos y bebidas tradicionales como el viche, exhibiciones de artesanías y la exaltación de la estética de la región. 

La ciudad se convierte en un escenario de alegría, encuentro y tradición, con espacios como la  Plaza de Caicedo acogiendo la  Casa Grande del Pacífico. En este festival se han presentado Zully Murillo, el  Grupo Bahía, Nidia Góngora, Herencia de Timbiquí y demás artistas importantes y referentes para la música del Pacífico.

En medio de la celebración, también se hacen competencias musicales, donde se premian cinco modalidades: Marimba y cantos tradicionales, Chirimía de clarinete, Chirimía de flauta, Violines caucanos y Modalidad libre. Cada una de estas categorías representa una expresión única de la riqueza sonora del Pacífico colombiano. 

Este año, Ensamble Chirimía se llevó el primer lugar  en la modalidad chirimía de clarinete, con una propuesta joven, fresca y profundamente arraigada en la tradición.

Este grupo está conformado por  9 jóvenes,  cuyas edades oscilan  entre los 18 y 24 años. Todos son de Quibdó, la capital  del  departamento de Chocó.

Ellos han logrado algo extraordinario: llevar la tradición de la chirimía a nuevos niveles sin perder su esencia.

Rosa Lemus Lozano: Para mí que fue un logro. Se logró una meta que nos habíamos trazado. Desde el 2022, venimos preparándonos, esforzándonos con disciplina, leyéndonos el reglamento, ciñéndonos estrictamente a todo lo que manda el reglamento con el objetivo de obtener ese primer lugar.

Entonces, ese es un sueño cumplido, es un logro muy grande que nos llena de mucha satisfacción porque lo que deja ver es que unos jóvenes que han venido trabajando con dedicación y disciplina pudieron lograr un sueño que muchos no han podido hacerlo. En el Chocó y en el Pacífico hay grupos de chirimía que son muy buenos, excelentes y el hecho de nosotros haber logrado llegar al primer lugar por encima de esos grupos, pues es un logro muy grande. Se lo debemos al Señor que es el que nos da el talento, la disciplina, la constancia, el trabajo serio. Entonces nos sentimos muy satisfechos por eso.

Yurlis Mosquera: A quien escucharon es Rosa Lemus Lozano, la directora del grupo, notaria y jurista de Quibdó, quien es apasionada por el derecho; pero también por la música tradicional del Chocó. 

Conoce de los ritmos, de la temática y de las canciones tradicionales del departamento. Ella viene de una familia de artistas. Es sobrina de Donaldo Lozano Mena, quien fue uno de los folcloristas más importantes de las expresiones musicales del Pacífico. Y nieta del también músico y periodista Donaldo Lozano. 

Esas raíces han hecho de la chirimía una parte de su esencia; lo cual la llevó a convertirse en la directora de Ensamble Chirimía en 2024, compositora de algunos de sus temas y la guía para que el grupo ganara por primera vez en el Petronio Álvarez.

Arleison: Pues la verdad ¡Uff, Dios mío! Qué cosa más emocionante porque a través de muchos años competimos con muchas personas las cuales admiramos muchísimo, son agrupaciones que tiene mucho más recorrido que nosotros y tienen muchísimo talento, así que fue una respuesta a tanto esfuerzo y tanta dedicación y que nos reconozcan en un escenario como Petronio Álvarez que tiene una importancia cultural internacional fue de las cosas más emocionantes y fue como la respuesta a tanto sacrificio, a tanto esfuerzo, entonces fue de los momentos más inolvidables de mi vida.

Es el enriquecimiento cultural y el enriquecimiento musical que uno tiene cuando comparte tarima con otras personas que también son talentosas, que también llevan mucho tiempo en todo lo de la chirimía. La verdad significó un placer, una dicha para todos nosotros, no solamente para mí, sino para todos los de la agrupación.

Pero antes del reconocimiento, hubo un comienzo.

Ensamble Chirimía nació en Quibdó, cuando un grupo de estudiantes, bajo la orientación de su profesor iniciaron  su aventura musical en los colegios Domingo Sabio y Manuel Agustín Santa Coloma. 

Al inicio, la música era un pasatiempo, tocaban instrumentos musicales para pasar las tardes y compartir entre amigos. Así nos lo cuenta Arleison.

Arleison: La verdad empezamos porque en nuestras venas siempre, en el colegio teníamos un profesor que se llamaba Eduard Minota y él siempre nos enseñaba a tocar instrumentos y nos puso como el folclor, nos empezó a enseñar a tocar los instrumentos, lo cual fue como nuestro pasatiempo y se empezó a ver algo de nosotros mismos. Ensamble Chirimía ese nombre fue porque como todos teníamos como sus ocupaciones y demás, siempre en los ratos libres ensayábamos por separado y luego cuando nos reuníamos hacíamos el último ensayo donde todos nos acoplábamos, entonces ahí nace ese nombre de Ensamble.

Yurlis Mosquera: En 2013 empezaron las primeras presentaciones musicales en barrios, colegios y eventos locales, pero fue en 2017 cuando Ensamble Chirimía tomó identidad y empezó a dar sus primeros pasos como una agrupación destacada, incluyendo también en su música voces como las de Alba Liliana y Fancy Mosquera. 

En sus letras está el reflejo de la amistad, el amor, la alegría y la frescura del Pacífico. En sus videos musicales nos muestran un Chocó verde, rico en agua y en diversidad étnica. Una realidad diferente a la que a veces se vive en medio del conflicto armado.

Rosa Lemus Lozano: Pues precisamente la música es como una forma de escape de toda esa realidad difícil que se vive acá en el municipio de Quibdó en el departamento del Chocó. Para nadie es desconocido que hay mucha violencia, mucha inseguridad Pero nosotros a través de nuestra música tenemos como un escape. Y una forma como también de expresarnos para rechazar esa situación logrando de paso, que nuestros jóvenes dediquen su tiempo libre a este tipo de actividades que son actividades artísticas que los ayudan a ellos a formarse como unos seres integrales, como unos seres sensibles, como unas buenas personas, como unos seres humanos inigualables. Entonces, yo creo que eso se logra a través del arte y de la música.

Yurlis Mosquera: Este año en el departamento de Chocó ha habido varias confrontaciones entre el ELN y el Clan del Golfo. Entre el 18 y el 21 de febrero se decretó paro armado por parte del ELN, una situación que se dio en medio de denuncias por el aumento de la instalación de minas antipersonal. Miles de familias se han visto obligadas a estar en confinamiento

La violencia ha marcado a muchas familias, pero la música ha sido un refugio, una forma de resistir y sanar. Para Ensamble Chirimía, tocar no es solo arte: es una forma de sobrevivir emocionalmente. 

Como nos cuentan Arleison y Alba Liliana, es una alternativa para brindar felicidad a su departamento.

Arleison: Para muchas personas la música puede ser solo un pasatiempo, pero para mí es un estilo de vida, ha sido una salvación estando en un entorno de mucha violencia como bien lo acaba de decir.

Ha sido como esa forma de escapar de la realidad, representa mucho para mí, para la comunidad el sabor, la tradición y viene representando todo lo que está desde tiempo atrás hasta el momento. La música viene siendo todo para mí.

Alba Liliana: Yo realmente con lo que sueño es que por medio de la música se puedan mejorar las vidas de las personas, que la gente sea un poco más feliz también. Obviamente que toda esta situación mejore porque uno se pone a mirar y realmente es por medio del arte que acá en el Chocó, se transforman las vidas. 

Yurlis Mosquera: Para Fancy Mosquera, la música también ha sido su pasión y la balsa que la ha ayudado a mantenerse a flote por el río para crear otras realidades diferentes a la violencia.

Fancy Mosquera: Yo creo que lo de mantener la pasión es algo que que le nace a uno, porque nosotros estamos enfocados en poder interpretar nuestra música, expresar los sentimientos y todas esas emociones a través de la música. Entonces, es algo ya que va dentro de cada uno de los integrantes de ensamble.

Como que le nace a uno hacerlo sin mirar, digamos, otros horizontes porque siento que la violencia puede salpicar a algunos jóvenes digamos, que no estén tal vez enfocados y todo eso, pero nosotros que ya tenemos como ese eje a donde mirar es como que es muy fácil no poderse desenfocar uno.

Yurlis Mosquera: Cada grupo musical guarda detrás de sus sonidos una historia. A veces está llena de alegrías, otras de retos, o quizá de ambos. Ensamble Chirimía no es la excepción… ¿Qué hay detrás de su camino como colectivo?

Rosa Lemus Lozano: El principal desafíos para mí ha sido dirigir un grupo de talentosos jóvenes músicos, sin ser yo música porque yo no interpreto ningún instrumento musical, ni tampoco soy cantante, ni mucho menos, pero creo que tengo buen oído, creo que conozco bastante sobre la historia y todas las dinámicas de la chirimía del Chocó y también de la música del pacifico porque me gusta. Soy de una familia de una familia de artistas, pero no deja de ser un desafío.


Sin embargo, para asumir ese reto siempre lo que hago es estar como muy pendiente de las cosas y en el caso de sentir que hay alguna falencia que yo misma no pueda suplirla, siempre busco o me apoyo en las personas que saben, en las personas que conocen de música.

Otro desafío grande es el hecho de dirigir unos jóvenes porque no es fácil. Sabemos que mantener una disciplina dentro del grupo en donde se hagan los ensayos en forma juiciosa, en donde se acaten las directrices que se trazan desde la cabeza es un reto y es difícil, pero lo hemos logrado porque los muchachos son bastante juiciosos, ellos siempre acatan, ellos siempre están pendientes, son muy respetuosos; entonces, pienso que hemos salido adelante con esos dos retos.

Arleison: La verdad es que como cada persona es un mundo y todos somos supremamente talentosos, pensamos de manera diferente. El solo hecho de saber que estamos en un grupo, somos conscientes de que hay diferentes pensamientos, pero siempre como nuestro mismo nombre lo dice, se llama Ensamble Chirimía.

Entonces empezamos a debatir sobre opciones y tratamos de que cada voz sea escuchada, porque cada persona trae un poquito, entonces ahí lo que hacemos es un debate de ideas que muchísimas veces es como, "Ah, yo quiero esto, ah, yo quiero lo otro, ah, yo no sé qué y me parece que esto también”. Entonces tratamos de ensamblarnos lo suficiente y tener en cuenta todas las opciones y llegar a una conclusión donde sea lo mejor para el grupo y no solamente para una sola persona.

Yurlis Mosquera: Cuando el clarinete suena, otras voces se acercan, escuchemos al Coloradito de Juana Padilla, vocalista de Tanguí Chirimia, otro grupo musical de Quibdó. Él nos comparte su opinión sobre Ensamble Chirimía y su andar musical.

El coloradito de Juana Padilla: Hay un aspecto particular que tiene Ensamble Chirimía , que es que han entendido los roles que se juegan en el papel, en la puesta en escena, donde se mezclan las voces y veo muy claro los coros apropiados con el color que la voz que interpreta se sienta respaldada.

En el futuro me gustaría que Ensamble Chirimía se mostrara con nuevas canciones enmarcadas también en la cotidianidad y sosteniendo siempre esa línea que caracteriza la música tradicional y ver como a futuro se proyecten en dar la mano a las nuevas generaciones. 

Yurlis Mosquera: Ensamble Chirimía ha tenido una participación destacada y progresiva en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.

La primera vez que participaron en el Petronio fue en 2022, donde pasaron las zonales y llegaron a la semifinal. Luego, en 2023 y 2024, lograron llegar a la final y quedaron en el segundo puesto en ambas ocasiones.

Después de estar tres años consecutivos en la final, en lo que se describe como su cuarto intento, la agrupación logró el primer lugar en la categoría de Chirimía de clarinete.

Luego de esta primera victoria, la directora de Ensamble Chirimía nos comparte su visión sobre lo que viene para el grupo: nuevas composiciones, grabaciones en camino y una apuesta por seguir construyendo desde lo propio. Pero también reconoce que hay repertorios que no pueden dejar de interpretarse: las canciones de agrupaciones como Zully Murillo, Tanguí, Chirimía, Saboreo y muchas otras siguen sonando en cada esquina, y forman parte de una tradición viva que Ensamble Chirimía honra y celebra interpretándolas.

Rosa Lemus Lozano: Para nadie es un secreto que la música tradicional chocoana es muy rica y que se oye en todas partes y en todos los escenarios, no solamente a nivel local, sino también a nivel regional, nacional e internacional. Entonces, nosotros no podemos sustraernos de interpretar piezas como las de Zuly Murillo, Tanguí Chirimía, Saboreo y muchos otros artistas de nuestro medio.

Eso no quiere decir que estemos dejando de lado o que vamos a dejar de lado nuestras propias composiciones, que de hecho las tenemos, sino que simple y llanamente hacemos un equilibrio, una combinación de nuestras composiciones y las de otros artistas para enriquecer el espectáculo.

¿Cuáles son nuestros proyectos en lo que respecta a nuestra música? Pues seguir grabando, seguir produciendo. De hecho, en estos momentos tenemos el plan de producir dos composiciones nuestras, la una se llama Pascual Dallabaile y la otra se llama La Jerga Chocana.

Es como lo próximo que tenemos allí pendiente y, además, pensamos también poner todas nuestras composiciones en las plataformas digitales de difusión musical para que puedan ser conocidas por toda la comunidad. 

Yurlis Mosquera: Ensamble Chirimía es un grupo joven que sigue en proceso de reafirmar su identidad y estilo propio, pero que desde ya muestra ser una agrupación con potencial para seguir representando la cultura del Pacífico colombiano. 

Este es un episodio de El Megáfono, un pódcast de Consonante. Les habló Yurlis Mosquera.


Créditos:

Locución: Yurlis Mosquera

Entrevistas y guión: Yurlis Mosquera

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Editora general: Ángela Martin Laiton

Hay unas nuevas formas de violencia que creemos que son realmente muy graves, que tienen que ver con nuestra integridad sexual, como la difusión no consentida de imágenes o videos íntimos sexuales, que ahora ya no solo son las imágenes que nosotras mismas nos tomamos, sino que también incluye esas imágenes que pueden ser generadas con inteligencia artificial.

Catalina Moreno, codirectora de la Fundación Karisma.

Valeria Ortiz:  Esto es Voces en primer plano. Un espacio de entrevistas en profundidad donde voces locales y expertas cuentan, explican y contextualizan su propia historia. Les habla Valeria Ortiz, periodista de Consonante. 

El 60 por ciento de las mujeres en Colombia entre los 18 y 40 años afirma haber sido acosadas a través de plataformas digitales, según un informe de la herramienta de medición Ranking PAR de Equidad de Género. Además, la Organización de las Naciones Unidas informó que el 73 por ciento de las mujeres en el mundo han experimentado algún tipo de agresión en línea. 

Hay diferentes tipos de violencia digital como el intercambio de mensajes o material online de contenido sexual sin consentimiento; extorsión o chantaje con la publicación de contenidos íntimos y sexuales; hostigamiento por plataformas digitales; y acoso sexual virtual infantil. Sin embargo, en Colombia hay un vacío jurídico para abordar específicamente la violencia digital con enfoque de género. 

Con base en esto, en septiembre de 2024 se presentó el proyecto de Ley Olimpia, el cual fue aprobado en la Cámara de Representantes el pasado 1 de octubre  y deberá ser debatido en los próximos meses en el Senado para que sea ley. 

El proyecto de Ley Olimpia busca modificar la ley 1257 de 2008, la cual aborda la violencia contra la mujer sea física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, en los ámbitos público y privado. Sin embargo, no se menciona ni se hace referencia al espacio digital. 

Para comprender y analizar en qué consiste la Ley Olimpia, cuál es el panorama en el país, cuáles son las discusiones que deben darse para que la ley se traduzca en acciones que reparen a las sobrevivientes y cuáles son los puntos que se deben replantear de la ley, hablamos con Catalina Moreno, codirectora de la Fundación Karisma. 

La Fundación Karisma es una organización de sociedad civil colombiana que desde hace más de 20 años trabaja por promover los derechos humanos y la justicia social en la tecnología, ha hecho seguimiento al vacío jurídico que hay en relación a la violencia digital y a la falta de diferenciación y enfoque de género en ese tipo de violencia.  

Catalina Moreno: En la Corte Constitucional en 2022 salió una sentencia en la que se habla de que existe un vacío jurídico para abordar la violencia de género digital. A raíz de ese llamado específico que hace la Corte Constitucional, el Congreso empieza a moverse sobre el tema. Hay una visibilidad mayor en el Congreso sobre este asunto y empiezan a salir distintos proyectos de ley. 

El primero es uno que inició su trámite en el 2022. En ese momento nosotras tuvimos que hacer una labor de incidencia para que fuera archivado, porque tiene muchos inconvenientes. Luego en 2023, si no estoy mal, se presentan un par de proyectos de ley que buscan abordar la violencia de género digital o la violencia digital.

Hablemos por ahora de la violencia digital, porque luego vamos a entrar como en esos detalles de si hay violencia de género y si está ese enfoque de género en los proyectos de ley. Entonces se radican dos proyectos de ley distintos. Uno, nosotras tenemos que ser completamente transparentes, como parte de una coalición que se formó justamente para lograr el archivo de ese otro proyecto de ley del que te hablaba de 2022, formamos una coalición distintas organizaciones que trabajamos distintos temas.

Olimpia es el segundo proyecto de ley. Este proyecto de ley busca dentro de la ley 1257/2008, que es una ley que aborda la violencia contra la mujer, incluir el daño digital como un nuevo elemento, una nueva forma de daño y busca también incluir un delito en contra de la intimidad sexual.

Entonces, este es un proyecto de ley que se edifica básicamente sobre esa modificación de la de 1257, se edifica principalmente en un tema punitivo de cambiar el Código Penal. 

Valeria Ortiz: La Ley Olimpia surgió en México con la activista Olimpia Coral Melo, quien sufrió violencia digital sexual. Al acercarse a las instituciones, se encontró con rechazo, revictimización y un vacío jurídico, pues las autoridades le dijeron que difundir contenido íntimo sin consentimiento no era un delito. 

Olimpia empezó un movimiento para cambiar la legislación mexicana, logrando que se reconociera el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia en lo digital; y la tipificación del delito contra la intimidad sexual en los Códigos Penales, para castigar la difusión y producción de contenidos íntimos sexuales sin el consentimiento o autorización, así como las amenazas y extorsión.

Esta Ley se ha extendido por diferentes países en América Latina y ha logrado grandes avances. En Colombia, como mencionó Catalina, se habla de violencia digital, pero, ¿cuáles son las principales violencias digitales que se han podido identificar en el país? 

Catalina Moreno: Yo creo que la tecnología ahora ha facilitado distintos tipos de violencia de género, o sea, hay unos que se han, por ejemplo, aumentado, tal vez, como el tema de la violencia psicológica que puede ocurrir a través de ciertos comentarios, comentarios discriminatorios.

Hay unas nuevas formas de violencia que creemos que son realmente muy graves, que tienen que ver con nuestra integridad sexual, como la difusión no consentida de imágenes o videos íntimos sexuales, que ahora ya no solo es ni siquiera como las imágenes que nosotras mismas nos tomamos, sino que también incluye esas imágenes que pueden ser generadas con inteligencia artificial.

También están otras que, tal vez, antes podían ocurrir de otras maneras, pero que tienen que ver con el doxing o con la publicación de datos personales, que creemos que afecta de manera muy particular, por ejemplo, a las mujeres públicas, especialmente a las mujeres periodistas y comunicadoras, o a las mujeres políticas. Creería yo que esas son como las más fuertes y también creo que la otra que hemos visto con bastante frecuencia es el tema de la extorsión. En la extorsión usando como arma también el tema de videos y contenido íntimo sexual. Por ahora mencionaría esas.

Valeria Ortiz: Si bien se identifican esos diferentes tipos de violencias digitales en el país, hasta 2022 la Corte Constitucional no había reconocido que había un vacío jurídico en torno a la enunciación de esa forma de violencia y mucho menos, teniendo en cuenta la diferenciación y el enfoque de género.

Catalina Moreno: En Colombia, especialmente cuando estamos hablando de temas de violencia de género, es que muchos operadores jurídicos son reacios a reconocer la existencia de la violencia de género. Y aquí súmale el hecho de que cuando estamos hablando de una violencia de género, que además es en lo digital y que eso no aparece por ningún lado en ningún papel, aún más van a desestimar las denuncias, no se las van a tomar en serio o van a decir: “Eso no existe en la ley. Aquí no". Ni siquiera le abro la puerta a la ruta de atención.

Lo otro que nosotras hemos visto y eso lo hemos encontrado desde 2014, es que las rutas existentes para la atención de otras formas de violencia de género, aplican para la violencia de género digital. Entonces, haz de cuenta que tú tienes el proceso de medidas de protección que realizas ante la comisaría de familia o el juez de familia cuando la violencia ocurre en el ámbito familiar.

Eso también aplica, porque la ley 1257 del abordaje de violencia contra las mujeres nunca te dice:  "Solo serán estas violencias, A, B y C." No, te dice:"Será violencia cualquier acto que cause daño psicológico, daño sexual, daño físico o daño económico”. Lo que importa no es el tipo de violencia, sino el daño que causa. Entonces, para nosotras, dentro de la ley 1257, cabe perfecto la violencia digital. 

¿Qué sucede? Que los operadores jurídicos, como te decía antes, suelen desestimar. Mira todo el tema que hubo cuando pasamos de hablar de la violencia de género que era física y pasamos a hablar de la violencia emocional. O sea, qué tanto tuvo que luchar el movimiento para que se reconociera que la violencia no es solo un ojo morado. Lo mismo sucede con la violencia digital, no está ahí enunciada.

Valeria Ortiz: La Ley Olimpia busca llenar ese vacío. Sin embargo, diferentes organizaciones como Karisma cuestionan el cómo se está abordando en relación a garantías de reparación y no repetición, el impacto diferenciado de género y la responsabilidad del Estado para asegurar el derecho a vivir libres de violencias. 

Catalina Moreno: Nosotras vemos que un poco desconoce el impacto de género que tiene la violencia digital porque solo habla de mujeres. Y eso nos parece problemático en el mundo actual en el que estamos hablando, porque hay que hacer un reconocimiento expreso de ese impacto diferenciado de género y lo otro que nos parece es que tiene un enfoque muy punitivista. 

Desde su inicio hablaba mucho de violencia sexual digital y la marcaba en un delito, y además era un delito que era relacionado con la intimidad. Entonces, nosotras hemos visto que es un proyecto de ley que tiene una finalidad supremamente loable y que nosotras de verdad creemos que entre más debates existan alrededor de este fenómeno, pues mejor porque se enriquece la conversación, pero sí vemos que es una aproximación que, tal vez, se queda corta. 

En el último paso por el Congreso, en la plenaria de la Cámara, lo que nosotras vimos es que, además se le sumó un enfoque que nosotras ya veíamos que tenía el proyecto de ley desde el inicio, pero aquí se acrecentó y es un enfoque familista, donde se dice que la familia es la que tiene que dar respuesta, la familia es la que tiene que apoyar, la familia tiene que hacer control de contenidos de lo que consumen niñas especialmente, entonces cuando le metes esa herramienta y cuando hablas también, por ejemplo, de temas de vulneración de la integridad moral, cuando empiezas a meter como todos estos temas tan ambiguos, a nosotras nos empieza a dar angustia sobre cuál es el enfoque, qué busca proteger realmente este proyecto de ley y qué va a salir de ahí.

Entonces, estamos un poco dejando toda la carga en las familias y generalmente, aquí sabemos que la mayoría de familias son encabezadas por mujeres, que además tienen dos trabajos, más la carga de cuidado y encima de todo, entonces ahora les sumamos que tienen que vigilar y controlar y limitar el contenido de niñas y niños; pero además, ponemos a los niños y a las niñas en una situación en la que aparentemente no tienen agencia y no pueden hacer un consumo crítico de internet, los anulamos por completo. Tal vez te diría que ese enfoque en la familia me parece supremamente preocupante.

Valeria Ortiz: Teniendo en cuenta ese enfoque donde la familia es la principal responsable, nos preguntamos ¿qué pasaría con la Ley Olimpia en términos de denuncia y penalidad cuando la víctima es menor de edad?

Catalina Moreno: Se habla mucho de la participación activa de la familia y también se habla de la familia como el ámbito primario de protección. Yo no sé esto en qué se traduzca, porque a veces metemos un montón de palabras dentro de los proyectos de ley y no sé en qué se traduzca. Esa pregunta está allá, yo creería que no es necesaria para la denuncia que sea acompañada por su padre, su madre, su representante, no creo que sea necesario, pero sí me deja a mí una duda enorme porque siempre se habla de ese lugar primario de protección.

También sabemos que en muchos casos, la violencia digital puede provenir de la misma familia. Lo otro que me preocupa ya relacionado con menores de edad es que se habla del delito y a renglón seguido se habla de la protección especial reforzada de los niños y niñas, que es cierto; todas sabemos que es una protección, es un mandato que no solo tiene el Estado, sino que tenemos en la sociedad y distintas personas.

Pero me preocupa y es un problema que nosotras le veíamos a esa proyecto de ley de 2022 y es que claro, el delito debería dirigirse únicamente a la divulgación no consentida de imágenes y videos íntimos sexuales de mayores de edad, porque si no vas a terminar anulando ese delito, que se llama mal porque se llama pornografía infantil y díganme qué niño ha consentido, o sea, ningún niño se está lucrando con un video, ningún niño ha dicho yo quiero ser actor porno. Tenemos que empezar a hablar de la precisión, pero así se llama en el Código Penal. Entonces, tenemos acá un delito que va a tener una pena inferior a ese dice que se llama pornografía infantil, yo de ahora en adelante voy a hablar de explotación sexual.

Entonces, como tienes un delito que cubre las mismas conductas que este de explotación sexual para niños y niñas, lo que vas a terminar haciendo es anulando el delito de explotación sexual de niños y niñas que tiene una pena mayor, porque acuérdate que un principio de favorabilidad que a ti te aplica el delito que tenga la menor pena y es un principio de favorabilidad del sistema penal. 

Valeria Ortiz: Desde Consonante, como ya sabrán varios de nuestros oyentes, cubrimos lugares del país que suelen ser de difícil acceso, donde hay comunidades afro e indígenas, y mujeres en zonas rurales. Por eso, Catalina nos cuenta cuáles deberían ser las garantías presentes en el proyecto de ley, para que estas mujeres puedan acceder al derecho a vivir libres de violencia digital desde sus territorios.

Catalina Moreno: Existe una versión sumamente centralista de cómo funciona Colombia. Este proyecto de ley, por ejemplo, dice una cosa muy interesante y es: medidas de reparación, la atención psicológica prioritaria gratuita y medidas de protección frente a nuevas agresiones. Pero nunca te dice quién se va a encargar de entregarlas. Nunca te dice: "La EPS te va a dar esto, el juez de familia te va a dar esto." Entonces, tenemos un tema donde no hay autoridad responsable y eso se diluye.

Y a eso le sumas ahora con las dinámicas territoriales, donde ¿Qué pasa si el perpetrador, por ejemplo, es un actor armado ilegal? La persona no va a querer denunciarlo, porque además de la violencia digital va a tener que experimentar amenazas sobre su vida y otro tipo de cosas. Hay unas diferencias territoriales inmensas que hacen que lo que desea una víctima en la periferia del país sea distinto a lo que puede darle esta ley.

Sí creo que aquí se queda corto en reconocer esas diferencias territoriales y creo que además se queda corto este proyecto de ley en designar autoridades que puedan hacer efectivas las medidas que son supremamente importantes, como la atención psicológica, se queda corto porque no dice quiénes la van a hacer.

¿Qué pasa acá cuando tú dices que se garantizarán medidas de reparación  consistente en atención psicológica, y no dices quién las va a garantizar? Pues no va a pasar nada. 

Y entonces vas a dejar unas medidas que no van a servir y que van a estar muy lindas en una ley, pero que no van a ser efectivas. Tal vez te diría eso, y eso desconoce por completo las dinámicas territoriales.

Valeria Ortiz: Por otro lado, hay una población que también es vulnerable. En este caso son las mujeres migrantes, ¿qué pasaría con ellas en relación a la Ley Olimpia?

Catalina Moreno: Yo creo que con las mujeres migrantes pasa justo esto de lo que te estaba hablando yo antes, y es un tema de las dinámicas territoriales. Tal vez ahí uno podría sumar un tema de articulación de las instituciones, que eso lo vemos constantemente donde una mujer, también con procesos migratorios,  que a veces, la obligan a moverse constantemente. O sea, no solo pierdes tu arraigo de país; tal vez entraste por La Guajira si eres una persona migrante que llegó de Venezuela y luego te vienes caminando hasta Bogotá y terminas en Pasto. 

Y puede que la violencia la experimentes y la denuncies en La Guajira y ¿qué pasa si ya te tocó llegar a Pasto y sigue ocurriendo la violencia digital porque están haciéndote un seguimiento o te están haciendo un hostigamiento? Entonces, como hay una falta de articulación de las instituciones, muchas veces lo que suele suceder es que nunca van a saber que tú iniciaste algún proceso por allá en La Guajira, nunca se va a saber que una comisaría de familia porque era tu ex pareja ya tiene una medida protección allá en La Guajira porque hay una desarticulación enorme entre las autoridades.

Al problema de las dinámicas territoriales que te decía antes, le sumaría este problema de  desarticulación que puede impactar de manera distinta a las personas migrantes. Se me ocurre como por ahora ese en términos de aplicación de este tipo de iniciativas.

Valeria Ortiz: Recordemos que la Ley Olimpia ya fue aprobada en la Cámara de Representantes el pasado 1 de octubre. Teniendo en cuenta eso ¿cuál es el panorama de cara a los debates en el Senado?

Catalina Moreno: Implica incluir el enfoque de género a través de la ley, porque está en un artículo  y el enfoque de género, hemos visto cada vez con un mayor fuerza, que al Congreso no le interesa, a muchas personas dentro del Congreso no les interesa hablar en términos de impactos diferenciados de género, entonces esa es una de las peleas que hay que hacer.

La otra modificación enorme que hay que hacer tiene que ver con esta atención holística, que no necesariamente tiene que hablar del delito, sino que tenemos que irnos a ver cómo hacemos para garantizar que esa atención psicológica especializada gratuita sea real y que no simplemente quede como una letra hermosa dentro de una ley, sino que sea real y que reconozca además, lo colapsadas que están las comisarías de familia, la ausencia de otros espacios de prestación de servicios psicosociales… Tenemos que mirar cómo hacemos que esa atención sea holística y que no dependa del proceso penal. 

Creo que hay otro punto importantísimo para abordar y tiene que ver en ¿cuál es el bien jurídico que se protege con el delito? El delito como está ahora, habla de la intimidad, y a nosotras nos parece supremamente preocupante y yo creo que a las personas que son periodistas también les va a parecer. Y es que si tú metes un delito de violencia dentro del bien jurídico de intimidad, estás creando varias cosas.

Uno, estás desconociendo que la difusión no consentida de imágenes y de videos, lo que afecta no es tu intimidad o tu privacidad, tu vida privada, sino tu libertad y tu autonomía sexuales. O sea, tú le entregas un video, tú haces un video y se lo entregas a tu novio porque es parte del disfrute, de tu libertad sexual y cuando alguien más que tú no querías que lo viera lo ve, ahí lo que se afecta por completo es tu autonomía sexual. Eso es lo que se afecta, no la intimidad. Entonces estás desconociendo que el daño, es un bien jurídico que es mucho más protegido. Y lo otro que pasa cuando se protege la intimidad, es que estás abriendo la puerta a que se utilicen estos delitos para callar discursos también importantes, discursos de interés público. 

Haz de cuenta que cuando estamos en la calle estamos en un espacio público, pero cuando yo ya entro a un restaurante, estoy hablando de un espacio que puede ser privado o semipúblico. Entonces, entro a un restaurante y a mí me pillan ahí recibiendo un dinero para que yo haga alguna cosa. Algún periodista se da cuenta, me toma el video y lo quiere publicar, yo puedo decir que ese es contenido íntimo. Y entonces todas sabemos qué pasa cuando creamos un delito que está habilitando que, por ejemplo, se cuestionen ese tipo de videos porque se entiende como un video íntimo. ¿A quién estamos tratando de callar y cómo puede ser utilizado ese tipo de herramientas punitivas para callar discursos que son de interés público?

Valeria Ortiz:  Mientras el proyecto de Ley Olimpia pasa por el Senado, Catalina nos cuenta qué alternativas o rutas hay para denunciar este tipo de violencias.

Catalina Moreno: Mientras tanto, como yo te decía al inicio, yo creo que hay distintos mecanismos judiciales y administrativos para abordar la violencia, específicamente si estamos hablando de difusión no consentida de contenido íntimo sexual, nosotras encontramos que está la queja ante la SIC por datos personales, está el delito de injuria por vía de hecho ante la Fiscalía, está la tutela dependiendo de la medida de reparación que tú estés buscando, la tutela para proteger tu derecho a vivir una vida libre de violencia de género.

Por ahora te mencionaría esas tres, que yo creo que en este momento funcionan. Lo que pasa es que tenemos unas autoridades que a veces son lentas o que a veces no le creen a las sobrevivientes de violencia de género.

Valeria Ortiz: La Fundación Karisma, junto a otras organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa, El Veinte, la Red Nacional de Mujeres y la Organización Artemisas crearon una coalición llamada Libres y Conectadas, desde la que han estado haciendo seguimiento a estos proyectos de ley que pretenden hacer frente a la violencia de género digital.

Desde esa coalición, como nos mencionó Catalina Moreno, han manifestado su preocupación sobre cómo se está bordando este proyecto de Ley Olimpia, pues se limita a la protección de la intimidad sexual y en la justicia penal, que ha probado ser revictimizante para las mujeres. El acceso a instituciones para denunciar, la reparación y la garantía de no repetición también debe ser parte de ella. Y para lograr eso, es necesario que se dé claridad sobre quién o quiénes deben ser los responsables de garantizar el derecho a vivir libres de violencias. 

Este episodio hace parte del formato voces en primer plano de El Megáfono.  Les habló Valeria Ortiz, periodista de Consonante.

Créditos:

Locución: Valeria Ortiz

Guión y entrevista: Valeria Ortiz

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

Yanexis Cerpa: San Juan del Cesar, tierra de música, poesía e inspiración en el departamento de La Guajira. 

Cuando se pisa tierra sanjuanera los oídos se deleitan con las notas del vallenato interpretado por grandes artistas. Desde que se escucha el cacareo del gallo y llega el olor de la primera taza de café, suenan los acordes vallenatos. 

Genis Núñez: El vallenato es la manera en que en el caribe colombiano vemos, sentimos y gozamos el mundo. Es una de las formas en que damos identidad a nuestra cultura caribeña de vientos, tardes calurosas y aromas dulces como el mango. Por eso, la UNESCO en el 2015 lo declaró patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Sin embargo, algunos artistas, compositores, historiadores y aficionados advierten que la tradición del vallenato se ha afectado, debido a que hoy en día el consumo masivo de este género se ha vuelto comercial y ha ido dejando atrás sus raíces de juglares y poetas.

Seguir la tradición es proteger el alma del vallenato, manteniendo vivo los festivales y enseñando a las nuevas generaciones no solo a tocar acordeón, caja y guacharaca, sino también a improvisar versos y a contar historias como parte de su identidad. 

Yanexis Cerpa: El vallenato es un género que no nació de una sola raíz, sino del mestizaje de tres culturas que se encontraron en nuestro territorio. 

Las melodías indígenas de la flauta de carrizo, el ritmo africano de los tambores y el viento europeo del acordeón se mezclaron para dar vida al género musical que hoy conocemos. Julio César Oñate Martínez, compositor, acordeonero e historiador de música vallenata nos cuenta un poco más acerca de esta mezcla cultural.

Julio César Oñate Martínez: No había vallenato, habían melodías indígenas y mestizas que se tocaban en jolgorios, en fiestas, en épocas de carnaval, en cumbiambas, y mucha gente tocaba lo que le nacía. Y de pronto, un tipo que tocaba carrizo, oye sonar un acordeón, le gusta el sonido del acordeón y cambia, deja el carrizo y sigue tocando acordeón.

Entonces, ahora en ese momento no aparece el vallenato, o sea, no quiero decir que apareció con el acordeón. Ya existían melodías, no solamente indígenas; cuando aparece el africano, a esas melodías, al carrizo pues le van metiendo tambores y se da un proceso de mestizaje entre esas tres culturas. Es que ese encuentro de culturas en nuestro suelo, la europea con el acordeón, la africana con los tambores y la indígena con las gaitas es lo que propicia pues la aparición ya de nuestros aires vallenatos.

Época Juglar

Genis Núñez: Los orígenes del vallenato se remontan a mediados del siglo XIX, donde brillaron nombres como Felipe Reyes, Sebastián Guerra, Cristóbal Luque, Nandito el cubano y Pedro Nolasco Martínez.

El vallenato inicialmente era música folclórica, compuesta por campesinos que adaptaban las melodías y letras a las dinámicas del campo, mostrando ese ambiente rural. Según Roberto Calderón, compositor y fundador del Museo de Compositores de San Juan, la primera generación del vallenato fue de 1849 a 1930, conocida como la época juglar. 

En esos años, los juglares (personajes que recitaban y cantaban) recorrían los pueblos llevando noticias y relatos cantados. Las primeras canciones sonaban al son de la flauta de carrizo, las gaitas, las guacharacas y los tambores. Pero todo cambió cuando el acordeón llegó alrededor de 1870 como nos cuenta el historiador Julio César. 

Julio César Oñate Martínez: El acordeón andaba neceando por ahí, lo traían marineros, lo traían comerciantes, aventureros, sin pensar el papel que iba a jugar años más adelante. Entonces, estos señores eminentemente campesinos, andaban de pueblo en pueblo festejando con tambores, donde había carrizo, donde había gaitas. Y aparece el acordeón que, según documentos oficiales, hay registro de que a partir del año 1867 ya se producen importaciones de acordeones del viejo mundo para acá, en 1867 hacia 1870.

Pero, para bola. Antes de que se produjeran esas importaciones, ya el acordeón era conocido. Ya estaba dando bironda por todos los pueblos. Ya alguien lo había cogido. Ya empezaron a inventarle, a sacarle, porque para que se produjera una importación de acordeones, tenía que existir la demanda. ¿Y cómo existía la demanda? Porque ya lo conocían, sabían que sonaba bonito. Sabían que esa vaina era pues bacana por decirlo así y entonces a los comerciantes que traían cosas de Europa empezaron: "Oye, pero traigan acordeones, que eso es eso se vende, yo te compro uno". Y en esa forma se hicieron esas importaciones.

Yanexis Cerpa: Con la llegada del acordeón, el género comenzó a tomar verdadera identidad junto con la figura legendaria de Francisco el Hombre.

Más que un músico, Francisco fue un mensajero. Un viajero incansable que recorría los caminos del Caribe llevando noticias, historias y melodías de pueblo en pueblo. Su carisma llenaba las plazas y su música se convirtió en la voz de quienes no tenían cómo comunicarse. Pero la leyenda lo inmortalizó de otra forma: enfrentándose al demonio en un duelo de acordeón, símbolo de que el bien y el arte siempre triunfan sobre las tinieblas.

Se dice que Francisco era un juglar que recorría pueblos con su acordeón, llevando noticias y canciones. Una noche, mientras viajaba solo, se encontró con el mismísimo diablo, quien lo retó a una piquería, un duelo de cantos y versos improvisados. El diablo comenzó entonando melodías oscuras y desafiantes, pero Francisco, con valentía, respondió con notas de su acordeón y versos que improvisaba con ingenio. La batalla parecía pareja, hasta que Francisco, en un acto de fe, cantó el credo católico en forma de vallenato. Fue entonces cuando la fuerza del maligno se desvaneció, y Francisco salió victorioso.

Julio César Oñate Martínez: El juglar básicamente es un alegrador de la vida. No necesariamente tiene que ser con un acordeón, puede ser en otra forma.

Entonces, Francisco, quizás toma esa relevancia. Primero, porque pudo ser uno de los juglares más conocidos y de mayor trascendencia; y el episodio con el demonio ya le da pues un halo de leyenda y cuando hay una leyenda se rebasa todas las talanqueras que puedan existir.

Han hecho de Francisco una figura icónica, una figura emblemática, sin que haya sido testimoniado por los mayores que lo conocieron. Por esa tradición que hemos recibido, pudo ser quizás el mejor con el acordeón en el pecho. Dicen que hubo de su época, de su generación, acordeoneros superiores a él desde el punto de vista de la ejecución, pero el haber derrotado al demonio lo pone en un plano por encima de cualquiera.

Genis Núñez: A Colombia, en el año 1900  llegaron unos aparatos llamados vitrolas que eran unos tocadiscos, en los cuales se podía escuchar la música que se amplificaba a través de una corneta. Esta funcionaba haciendo girar una manivela y al hacer presión, el disco empezaba a sonar.

Para esos años se empezaron a escuchar los primeros tangos, boleros, rancheras, porros, cumbias, música andina y el son cubano. Algunos de esos géneros influyeron en el vallenato, así nos lo cuenta Adrián Pablo Villamizar Zapata, trovador y gestor cultural del Caribe colombiano.

Adrián Pablo Villamizar Zapata: Los primeros discos que llegaron trajeron músicas clásicas, trajeron de Nueva York músicas como las de Ernesto Lecuona, un pianista cubano, músicas como las de Carlos Gardel, músicas como el tenor Karuso, el italiano.

Entonces, esos primeros discos que llegaron a esas primeras vitrolas, pues llamaban mucho la atención y fueron concitando el gusto popular hacia esas tendencias. Luego, eso logró que los creadores de la música popular, los trovadores, los juglares, los cantores populares de entonces, escucharan esos sonidos y, consciente o inconscientemente, trataran de agregar elementos que habían aprendido en esa escucha.

Época de la difusión

Yanexis Cerpa: La segunda generación, conocida también como la época de la difusión entre los años 1930 y 1960, fue impactada con la llegada de la radio y el cine al país. La Guajira, especialmente Riohacha, empezó a conectarse con las emisoras que estaban en otros lugares del Caribe como Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, Jamaica y Panamá. Esa conexión, como ya había pasado con la vitrola, influyó en la música caribeña. 

En aquella época, cuando aún no existía el acetato, los grupos se presentaban en vivo en las emisoras, llevando su música directamente al aire. Era la manera en que las canciones se aprendían, se compartían y se grababan en la memoria.

A eso también se le sumó la llegada  del cine mexicano. Las entonaciones que producían los cantantes mexicanos como Antonio Aguilar, Pedro Infante y después el maestro José Alfredo Jiménez  se convirtieron en fuente de inspiración de los juglares vallenatos. 

Adrián Pablo Villamizar Zapata: Todo eso fue generando influencias de cambios en los estilos en los cuales se componían. Y así vamos paulatinamente pasando por distintas épocas, en las cuales las tendencias de orden internacional y mundial, están tocando y están afectando a la música vallenata.

Adolfo Pacheco fue criado en esa influencia mexicana y su canción Me rindo majestad, es prácticamente una ranchera. "Voy a vivir la vida de otra manera... Voy a la la y la la". Y me hace acordar mucho a la ranchera que se llama La Paloma.

Genis Núñez: El vallenato continuó su camino con esa segunda etapa, marcada por nombres que se convirtieron en referentes: Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa, Alejo Durán y Pacho Rada.

Fue en este tiempo cuando la música empezó a consolidar su identidad, no solo en sus letras y aires, sino también en la manera de interpretar y mostrarse en los escenarios. Luis Enrique Martínez, en particular, dejó una huella imborrable: su estilo, su manera de introducir las canciones y darle fuerza a cada acorde, se convirtió en escuela; una escuela que aún hoy persiste y sigue inspirando a nuevas generaciones de acordeoneros. Así nos lo explica Roberto Calderón, compositor y fundador del Museo de Compositores de San Juan del Cesar. 

Roberto Calderón: En esa misma generación, la segunda generación, aparecen acordeoneros como Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa, Alejo Durán, Pacho Rada. ¿Y qué pasa con Luis Enrique Martínez? Porque se dice que todavía persiste la escuela de Luis Enrique Martínez. ¿Por qué persiste? Porque le dio identidad a la introducción. La música vallenata se interpretaba tal y cual era la melodía de la canción. Ejemplo, La custodia de Vadillo o, por ejemplo, el Testamento: "Oye, monerita, me voy por la madrugada..." El acordeonero la comenzaba igualita.

Yanexis Cerpa:  El inicio de la década de 1940, marcó un antes y un después en la historia del vallenato. Con la primera grabación de este género, la tradición dejó de ser únicamente un canto transmitido de boca en boca, para convertirse en música que viajaba en discos de acetato y llegaba a miles de oyentes.

Varios historiadores dicen que Abel Antonio Villa fue uno de los primeros juglares en grabar un disco de música vallenata. En un estudio de grabación en Barranquilla grabó Las cosas de las mujeres y Pobre negra mía junto con Guillermo Buitrago, Gustavo Rada y Francisco Díaz. 

De ahí en adelante siguieron las grabaciones comerciales. Iban a los estudios, recogían los discos y ellos mismos los vendían en las giras que hacían, en las parrandas y en los bailes. Y así fue como el vallenato pasó las fronteras colombianas y caribeñas. 

Julio César Oñate Martínez: ¡Era una novedad! El encuentro con la civilización, con la diversión. El encuentro hasta con la 'jaganadería' porque la gente que tenía un picó (un parlante característico en la región Caribe), ponía esos discos de Abel Antonio Villa y "fleque que fleque...".Y ahí amanecían dándole cajeta a los discos. Entonces, la verdad es que la gente tuvo oportunidad de haber gozado ampliamente con esos discos.

Época dorada

Yanexis Cerpa: La tercera época, llamada también la época dorada del vallenato, llegó encabezada por Rafael Escalona, entre los años de 1960 y 1980. Él, junto con Gabriel García Márquez organizaron por única vez el festival vallenato de Aracataca, donde hubo una competencia de acordeones que se celebró en marzo de 1966. 

Temas como La víspera de año nuevo, La gota fría, El testamento o La casa en el aire se convirtieron en himnos que conquistaron nuevos escenarios en el resto del país. 

En 1968 Alfonso López Michelsen, Rafael Escalona, Andrés Becerra Morón y mujeres como Consuelo Araújo Noguera y Miriam Pupo crearon el Festival de la Leyenda Vallenata, que se convertiría en el evento más importante para el vallenato y los acordeoneros. En esa primera versión del Festival, Alejo Durán fue coronado como el primer Rey vallenato. 

Fue  así que esta música nacida en las sabanas del Caribe, encontró eco en Bogotá, en los clubes y en las altas esferas sociales, hasta convertirse en un símbolo nacional.

Roberto Calderón: La sociedad cachaca, por decirlo así, tiene una influencia muy fuerte e importante en la creación del festival vallenato y del desarrollo del festival vallenato. Los primeros festivales, el primero, segundo y tercero, la mayoría de los visitantes eran de allá de la capital de la República.

Época de la Nueva Ola: el romanticismo

Genis Núñez: El vallenato no solo ha vivido de acordeones y parrandas: también ha tenido una evolución marcada por sus compositores, por las letras que dieron identidad a cada generación. Trajo consigo el romanticismo de Gustavo Gutiérrez, quien transformó el costumbrismo en poesía más íntima, más cercana al corazón.

Entre los años 80 y 90, con Diomedes Díaz y una camada de compositores como Rosendo Romero, Roberto Calderón, Luis Egurrola y Jorge Manjarrez, dieron un giro literario a la música, elevando su lírica con un lenguaje más cuidado, más poético. Fue una época en la que muchos compositores ya eran profesionales y eso se reflejaba en la riqueza de sus canciones.  

Adrián Pablo Villamizar Zapata: Generación siguiente a esta es la que escucha a Franco de Vita, la que escucha a Ricardo Montaner, la que escucha a baladistas como José Luis Perales y empieza a impregnarse de aquello del Cantor griego de Demis Roussos, Nicola Di Bari, el italiano que cantaba en español, Camilo Sesto, Julio Iglesias. Y todo ese movimiento de la balada internacional, no solamente permeó a la música vallenata, sino que también lo hizo con el merengue dominicano y lo hizo con la salsa que empezaron a tornarse muy azucaradas, muy melodramáticas, muy de contenido de alcoba. Y empezaron a sentirse otras letras y otras melodías y allí de esa camada viene la capacidad interpretativa de Nelson Velázquez, que supo capturar las esencias del Binomio de Oro, que supo capturar lo que los compositores como Tico Mercado y Wilfran Castillo y, posteriormente, Omar Geles iban produciendo.

Genis Núñez: Por otro lado, el vallenato tomó fuerza en la industria musical. Ya no bastaba con sonar en las plazas o en la radio, ahora las ventas de discos empezaban a marcar el éxito de un artista.

Los hermanos Zuleta, entre otros, grababan sencillos en formato 45 LP de larga duración, y cada lanzamiento se esperaba con emoción en los hogares, donde la radiola era el centro de reunión. Era también la época en que los compositores comenzaron a recibir regalías, descubriendo que su música no solo se cantaba, sino que se compraba y se coleccionaba.

Roberto Calderón: Había que salir en masa a comprarlo a las discotiendas que los vendían. La misma gente se proveía. Y aparecieron en las compañías disqueras los promotores de la música, que se iban de pueblo en pueblo con los discos en el brazo, debajo del brazo los traían a las emisoras y la gente aprovechaba pa' comprarlos.

Transformación de la Nueva Ola: la modernidad

Genis Núñez: Luego, en los años 2000 surge el vallenato moderno con un nuevo estilo musical, que se identificó por introducir ritmos y fusiones con otros géneros, sin perder la esencia del vallenato tradicional como una estrategia para aumentar la audiencia. 

Ese fenómeno musical sedujo a compositores e intérpretes como Kaleth Morales, Leonardo Gómez, Richard Daza y Lucho Alonso, quienes aportaron frescura y modernidad a la música sin perder su raíz. Una generación que impulsó al vallenato hacia nuevas tendencias, preparando el terreno para lo que hoy conocemos como la era de la innovación. Sin embargo, esas composiciones y letras creativas, descriptivas y rítmicas que ellos estaban aportando se fueron desvaneciendo con el fallecimiento de Kaleth Morales y Leonardo Gómez, coincidencialmente en accidentes de tránsito.

Desde entonces, los intérpretes de la Nueva Ola se distinguieron más por sus movimientos alegres en tarimas que por sus letras. A esto se le conoce popularmente como “brincoleo” con cierto parecido al “brincoleo” del reggaetón del Caribe. 

Adrián Pablo Villamizar Zapata: Entonces con los textos de las canciones se volvieron más procaces, más repetitivos, más predecibles, más banales, o sea, simples, que como quien dice: "Escucho una y las escuché todas." La Coca-Cola, La patineta loca... escuchas una y ya jura que ya escuchaste todas las demás. No hay nada, no hay algo musical o líricamente que pueda presentarse como un modelo diferenciador entre una canción y la siguiente.

Yanexis Cerpa: Este panorama de la Nueva Ola ha sido tanto aclamado, como criticado. En medio de los cambios generacionales y de las nuevas propuestas musicales, donde la tecnología e, incluso la inteligencia artificial han sido incluidas, el vallenato se enfrenta al reto de cómo preservar su esencia.

La misma UNESCO advirtió: la mayor amenaza para la tradición vallenata está en el riesgo de perder su raíz, frente a las fusiones y transformaciones modernas. 

Esa alerta encendió las alarmas sobre la importancia de rescatar y salvaguardar el folclor.

Roberto Calderón: Lo más importante, hay es que enamorarse del vallenato. El vallenato por decíamos acá, no es un producto, no es un objeto. Hay que enamorarse como se enamora uno de la novia, de la mujer. Hay que enamorarse como un hijo de la mamá. El vallenato es una raíz. De hecho, si no la conservamos, se nos va a perder.

Créditos:

Locución: Yanexis Cerpa y Genis Núñez

Entrevistas y guion: Yanexis Cerpa y Genis Núñez

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

Recuerdo el miedo de aquella vez como si lo estuviera viviendo ahora. El rumor de un brote de paludismo se extendió rápido en la comunidad y, en cuestión de días, ya teníamos vecinos trasladados al hospital de la ciudad por la gravedad de su estado. Preocupado, busqué al sabedor y le pregunté qué podíamos hacer. Con una calma que me tranquilizó en medio de la incertidumbre, me dijo: “Cuando sientas los primeros escalofríos, avísame. Yo preparo el remedio”.

No pasó mucho tiempo antes de que sus palabras se hicieran realidad. Una madrugada el frío me atravesó los huesos, los temblores no me dejaban sostenerme en pie y un dolor punzante me desgastaba por dentro. Lo mandé a llamar de inmediato. Llegó con un brebaje de color rojizo, preparado con la corteza de un árbol que conocemos como cabo de hacha. “Esto debe llegar hasta tu estómago”, me indicó mientras me acomodaba en la hamaca. Lo tomé sin dudar, aunque el sabor amargo me obligó a vomitar casi de inmediato. Él me tranquilizó: “Déjalo salir, así trabaja el remedio”. Y tenía razón: al día siguiente, me sentía mucho mejor.

Ese día entendí que la medicina de los abuelos no son sólo plantas, sino un conocimiento profundo que protege la vida desde hace generaciones. Fue esa misma sabiduría la que también nos cuidó durante la pandemia del COVID-19, cuando en nuestra comunidad, gracias a las plantas, no lloramos ninguna pérdida.

En Guainía, esa certeza atraviesa nuestra existencia: la selva cura. Antes de hospitales, decretos o médicos con sus jeringas, fue la selva la que nos dio respuestas. Sus cortezas, raíces y hojas han sido el primer remedio, no solo para aliviar el cuerpo, sino también para mantener el espíritu en equilibrio. Pero ese conocimiento que me salvó la vida hoy corre peligro: cada vez menos jóvenes quieren aprender lo que los mayores guardan en la memoria, y lo que antes se transmitía de voz a voz empieza a desvanecerse, justo cuando el sistema de salud oficial aún no logra atender nuestras necesidades más básicas.

Un hospital intercultural en medio de la selva

En Guainía, hablar de salud es hablar también de medicina ancestral. Así lo explica Mauricio Hernández, subgerente de servicios del Hospital Renacer: “Desde 2014 contamos con el Decreto 2561, que reglamenta el Modelo Integral de Atención en Salud, el MIAS. Este modelo busca la articulación entre la medicina tradicional y la occidental. Más del 80 por ciento de la población es indígena, por eso esta interculturalidad no es un lujo, sino una necesidad”.

Ese enfoque ha marcado la ruta del Hospital Departamental Intercultural Renacer, que en 2023 sustituyó al antiguo Manuel Elkin Patarroyo y pasó a ser administrado directamente por la Gobernación. El cambio de nombre no fue solo simbólico: abrió el camino para pensar la atención en salud desde el territorio y con la participación de los pueblos indígenas.

El hospital cuenta hoy con una Oficina de Asuntos Indígenas y 23 gestores comunitarios que hablan las lenguas locales, viven en los puestos de salud rurales y actúan como puentes entre los médicos y las comunidades. “Son quienes conocen a cada familia, saben cuántos niños y cuántas gestantes hay en la comunidad, y alertan cuando aparece un problema de salud”, explica Hernández. Esa red se complementa con parteras contratadas: una en la comunidad de Remanso y otra en la sede principal de Inírida. Esta última participa en partos humanizados, acompañando a las mujeres durante todo el proceso, mientras en las zonas rurales siguen siendo las parteras tradicionales la primera referencia de las gestantes.

La apuesta intercultural también se refleja en la conformación de equipos básicos de atención primaria que recorren los ríos. En cada brigada viajan un médico, una enfermera, un psicólogo y un odontólogo, pero también un sabedor ancestral. “Cuando llegamos a una comunidad, tanto el médico ancestral como el occidental revisan a los pacientes y dan su punto de vista. Es ahí donde logramos ese engranaje”, señala Hernández. Uno de esos sabedores es conocido como Chavalivali, quien trabaja con el hospital como médico ancestral. “A veces es complicado contratar a más personas de la medicina tradicional por los trámites de la administración pública, pero con ellos vamos avanzando en esa articulación”, reconoce.

Sin embargo, el proceso no está libre de tensiones. La única EPS que opera en el departamento es la Nueva EPS, antes Coosalud, y en 2023 la falta de un convenio vigente impidió que muchos usuarios reclamaran sus medicamentos directamente en la farmacia del hospital, pese a que el MIAS establece la atención integral como prioridad. Tampoco existe aún un reconocimiento laboral formal para la mayoría de sabedores y parteras, que siguen dependiendo de contratos temporales o de la voluntad de los programas en curso.

En paralelo, el gobierno nacional ha anunciado inversiones millonarias para mejorar la infraestructura y los servicios de salud en comunidades indígenas, pero en el día a día la interculturalidad se sostiene sobre la experiencia de quienes, como los gestores comunitarios, las parteras y Chavalivali, encarnan el diálogo entre dos formas de entender la vida y la enfermedad.

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Chavalivali: la palabra como medicina

En Cucurital, Chavalivali camina entre árboles que parecen hablarle en silencio. Señala con la mano: la caraña, que previene, cura y sana; la estrella, que combate la tos; la guaba, antibiótico natural para heridas y dolores; el cabo de hacha, cuyo cocimiento se bebe para curar el paludismo; el palo Brasil, útil contra la diabetes y la debilidad sexual.

Pero más allá de la lista de plantas, lo que le preocupa es el futuro del conocimiento. “Esto se transmite con diálogo y práctica. Los ancestros dejaron la regla: se enseña solo a quien tiene verdadero interés y buenas intenciones. Para curar hay que conocer el bien y el mal. Hoy la juventud casi no se interesa, por eso insisto en que el conocimiento y la lengua son nuestra arma de defensa. Si los jóvenes no lo aprenden, perdemos nuestra forma de vivir”.

Reconoce también que no todas las enfermedades pueden tratarse con plantas o rezos. “Cuando aparecen enfermedades nuevas, que no conocemos, remitimos a los hospitales. La idea es que ambos sistemas se complementen. Si un médico occidental no puede curar un mal postizo, causado por brujería, debe remitirlo al sabedor. Y si nosotros no podemos, lo remitimos al hospital. Pero lo que pedimos es reconocimiento: nunca hemos recibido un pago o un beneficio del Estado. Esto no es un juego: nuestra medicina también sana”.

En el pueblo Yeral, Nonato Pereira da Silva repite con sencillez el nombre de dos plantas: la hoja de colombiana y la hoja de raya. “Son las principales que usamos para prevenir enfermedades”, explica.

El problema más grande, asegura, no es la falta de plantas sino la pérdida de la lengua. “Transmitir este conocimiento es tarea de abuelos y abuelas. Pero nuestros jóvenes están perdiendo el idioma, y sin idioma no hay manera de enseñar la medicina. El conocimiento está en las palabras de la lengua y si eso se rompe, se pierde todo”.

Para los Yeral, la espiritualidad también forma parte del cuidado. “Usamos el rezo, somos espirituales. Tenemos santos devotos y también plantas. Ambas cosas se unen. Y cuando ya no podemos combatir una enfermedad, remitimos al hospital”.

La interculturalidad se vive en la piel de los pacientes. Rubén García, del pueblo Curripaco, convive con ambas medicinas. “Mi esposa está embarazada. Los médicos tradicionales dicen que tiene complicaciones que solo ellos entienden. Los médicos occidentales también identificaron un problema. Entonces acudimos a los dos. En mi comunidad el médico tradicional sí funciona, porque es conocimiento vital”. 

Sin embargo, Rubén reclama que en el hospital no se ve un espacio que pertenezca al médico tradicional para que atienda a sus pacientes. “Sí hay parteras, pero yo sugiero que exista un sabedor con un espacio propio, que tenga salario y atienda a la gente. Es importante”.

Susana Pérez, de la etnia Piaroa, también se ayuda de ambas medicinas. “Cuando los niños están enfermos, uso hoja de ratón, hoja de guayabo o de mango, que desinflaman. Pero si el caso es grave, voy primero al hospital y después preparo la medicina tradicional”.

Del pueblo Puinave, Juan Medina señala que la caraña da fuerza y limpia, que las pusanas curan el espíritu y que el cabo de hacha es poderoso contra el paludismo. “La naturaleza siempre nos da una respuesta si sabemos buscarla”, afirma.

La enseñanza, explica, se hace con la palabra y la práctica. “Le muestro a mi hijo el árbol y le digo: este sirve para esto, porque ya vimos cómo alguien sanó con él. Así se aprende: viendo, escuchando y practicando. Pero los jóvenes ya no quieren, están atentos a los teléfonos y a la ciudad. El interés se pierde poco a poco”.

También reconoce los límites. “Nuestros abuelos decían que algunas enfermedades eran de los blancos, de los que llegaron de afuera. Cuando no podemos curar, acudimos al hospital. Pero no olvidemos: la primera medicina siempre está en el monte y en la palabra de los abuelos”.

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Las plantas y la palabra

El Hospital Renacer ha hecho esfuerzos: gestores comunitarios, parteras contratadas, médicos ancestrales incluidos en brigadas. Pero todavía queda pendiente un reconocimiento más formal, con contratos, salarios y espacios propios para los sabedores. “El reto es lograr un verdadero diálogo de saberes”, admite el doctor Hernández. “Que no sea sólo simbólico, sino una política sostenible”.

La tensión que señala no es nueva. Durante décadas, la medicina occidental ha ocupado una posición dominante en el sistema de salud colombiano, mientras que la medicina indígena ha sido relegada a un lugar de subalternidad. Investigaciones etnográficas en Guainía y Vaupés muestran que, aunque el Estado ha reconocido en el papel la interculturalidad, en la práctica persiste la hegemonía biomédica. La médica Carmen Raquel Clavijo Úsuga acompañó entre 1997 y 2009 a comunidades puinave, curripaco, piapoco, guahibo y tucanas orientales. Su conclusión es que el sistema médico indígena no puede entenderse solo como un conjunto de prácticas de curación, porque cumple funciones sociales, políticas, ecológicas y de identidad colectiva.

El payé, por ejemplo, no solo atiende enfermedades del cuerpo. También regula conflictos familiares, interviene en disputas comunitarias y preserva el equilibrio con el territorio. Un mal manejo del monte, como la tala excesiva o la pesca en tiempos prohibidos, puede ser sancionado con enfermedades que solo él puede tratar. En ese sentido, la salud no se separa de la ética ni de la ecología: sanar implica también restaurar vínculos sociales y ambientales. “La medicina indígena está ligada a la vida misma”, explica Clavijo en su investigación, “y por eso pone en entredicho el reduccionismo biologicista de la biomedicina oficial”.

En el hospital, ese cruce se siente todos los días. Mientras un médico occidental mide la presión o revisa la temperatura, los sabedores evalúan si la enfermedad proviene de un desequilibrio espiritual, de una trasgresión social o de un descuido en el manejo del territorio. Allí donde la biomedicina ofrece diagnósticos estandarizados, los sabedores recuerdan que cada persona es un universo en relación con su comunidad y con la selva.

Para los funcionarios como Hernández, el desafío es cómo traducir esas lógicas en una política pública que no se quede en lo simbólico. Para los sabedores, en cambio, es una cuestión de supervivencia cultural. Como dice Chawariwari: “Este conocimiento es nuestra arma de defensa. Si se pierde, no solo perdemos la medicina, perdemos la forma de ser como pueblos”.

En Guainía, la salud se juega en dos escenarios. Uno está en los hospitales y puestos de salud, con médicos formados en universidades, protocolos y medicamentos. El otro está en la selva, en los rezos y en las palabras de los abuelos.

Los pacientes navegan entre ambos, buscando en cada lado lo que el otro no puede ofrecerles. El futuro de la medicina ancestral dependerá de que los jóvenes la reclamen, de que el Estado la reconozca y de que la interculturalidad deje de ser un ideal para convertirse en práctica cotidiana.

Mientras tanto, los sabedores siguen enseñando que la primera respuesta está en la selva, que la primera medicina está en el espíritu, y que —como repiten los Puinave— la primera cura siempre se encuentra en la palabra de los abuelos.

Valeria Ortiz: Equilibrio con la naturaleza, reconciliación, reconocer al otro… La paz tiene muchos sentidos, tantos que algunos investigadores afirman que se debe nombrar en plural: las paces.

Esa diversidad se evidencia en el departamento del Amazonas. Allí, en medio de la selva, la paz se teje de diferentes formas, en un territorio fronterizo y plural.

Valeria Ortiz: ¿Cómo se nombra la paz desde las diferentes experiencias? ¿Por qué es importante buscarla, construirla o transitarla? 

Una mirada que es necesaria conocer es la de los pueblos indígenas, que son casi la mitad de la población del Amazonas. Su búsqueda de la paz, parte de un conocimiento ancestral y de la relación con el territorio.

Así lo explica Elicio Zafiama, autoridad indígena del pueblo Murui.

Elicio Zafiama: Para nosotros como pueblo Murui, la paz es tener equilibrio entre nosotros como humanos y los otros seres. La paz es cumplir el mandato del creador para el buen vivir de la gente, de la humanidad.

Para nosotros esa es la paz, es el respeto, es el reconocimiento entre uno y el otro. El reconocimiento entre el hombre y los demás seres que nos rodean. Desde nuestra madre tierra, el agua, el aire; tener respeto a las plantas, a los animales. El buen control, de acuerdo al mandato que nos dejó el creador mediante la palabra de la coca, el tabaco y la yuca.

Valeria Ortiz: No muy lejos de las comunidades indígenas, en el municipio de Leticia, otras personas trabajan para construir la paz desde otros lugares. Es el caso de los jóvenes de la Institución Educativa Sagrado Corazón de Jesús.

La docente Marcela Chamorro, reconoce que la escuela no se puede desligar del territorio en el cual se encuentra y que los estudiantes hacen parte de ese contexto. Por eso dirige un proyecto llamado “Mediadores de corazón”, que apunta a la resolución de conflictos y a la construcción de paz.

Marcela Chamorro: Entonces, para mí la paz es encontrar y accionar de manera diferente, resolver de manera en que se haga el mínimo daño a todas las personas que están vinculadas hacia una situación. Y en eso está el reconocer cómo yo me siento, el reconocer cómo el otro me ve, pero también cómo me veo ante el otro y cómo veo al otro y cómo nos ven en ese contexto. Por eso me parece un poco complejo, pero siento que se hace en la práctica y se acciona.

Valeria Ortiz: La paz también aparece en la voz de las víctimas del conflicto armado en el Amazonas. Surge como un deseo que casi siempre está acompañado de otros elementos como la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. 

Juan Carlos Martínez, representante de la Mesa de Víctimas departamental define la paz de la siguiente manera:

Juan Carlos Martínez: En un estado de tranquilidad, trabajar en acciones positivas, reconciliación, diálogo, verdad y perdón. Con estas palabras entiendo yo la paz. Es muy importante trabajar por la paz en el contexto de exigir respeto, derechos fundamentales, la no repetición del conflicto y crear escenarios de diálogos con la misma población que conlleven a la paz del territorio.

Valeria Ortiz: El Amazonas es un lugar de silencios tanto para la paz como para la guerra. Cuando se habla de este departamento se suele pensar en un destino turístico, en su gran río y en su biodiversidad. Poco se reconoce que allí, como en otros departamentos del país, el conflicto armado dejó heridas, y que todavía aparece como una posibilidad.

Según la Unidad para las Víctimas, 4.419 personas han sufrido hechos victimizantes en este departamento.

En el camino de construir paz, un punto de partida importante es reconocer lo que no ha sido evidente como las pérdidas culturales y colectivas que han marcado al Amazonas. Así se entiende desde las diferentes voces:

Marcela Chamorro: Creo que tanto la paz y la guerra han sido silenciados desde el mismo abandono estatal. Yo no soy de este territorio y en mi memoria no tengo recuerdos de haber escuchado alguna situación de conflicto armado en Amazonas. En el centro del país hay una desinformación y es desde allá donde nos llega la información a los otros espacios.

Y por eso creo que una de las formas de construir paz en este contexto es reconocer que ha habido conflicto, reconocer que hay víctimas, validar y darles una voz.

Juan Carlos Martínez: En el departamento del Amazonas construimos la paz concientizando a las instituciones del Estado, trabajando con la sociedad en general en el contexto de la guerra y el significado de víctima del conflicto armado.

Elicio Zafiama: Para nosotros, las comunidades originarias de estas tierras es muy importante trabajar por la paz. La paz que el mundo perdió, la paz que el humano perdió, la paz que los gobiernos perdieron. Es muy importante trabajar por la paz, porque nosotros como pueblos originarios de esta tierra queremos seguir viviendo. Es reconociendo, escuchando que el gobierno atienda y entienda también, y comprenda de la transmisión oral de nuestros mayores, de los originarios que hemos sido desde el principio de estas tierras. Para nosotros así se vive la paz. Es cumplir el mandato del creador.

Valeria Ortiz: La construcción de paz es un camino con múltiples senderos. El proceso es diferente en cada caso, así como se puede ver en la experiencia de las víctimas, de los pueblos indígenas o de los jóvenes. Sin embargo, el fin es muy similar en todos los casos: gestionar los conflictos y habitar desde el reconocimiento de los otros y, especialmente, del territorio.

Marcela Chamorro: Siempre nos enfocamos en una sola cosa o en mí mismo, o cómo estoy con el otro, pero casi nunca con el territorio. Entonces, la propuesta que se hizo es que se enfoque en los tres lugares porque nosotros debemos también generar una justicia ecológica, un espacio donde el territorio también necesita estar en paz. También necesita que se respeten sus límites, sus formas de vida, sus formas de equilibrio, 

Y si no lo hacemos desde este momento que los chicos puedan reconocer, puedan generar un contexto de respeto hacia el territorio, hacia el río, hacia los árboles, hacia los pájaros, pues no va a ser una generación del futuro. Porque no va a haber pájaros, no va a haber ríos, no va a haber árboles.

Elicio Zafiama: Queremos de verdad que se respete la madre tierra y todo lo que contiene nuestra madre. Por eso es importante hablar o trabajar por la paz. Aunque, también no tenemos o no hay por qué trabajar. O sea, desde nuestros pensamientos, nuestra forma de pensar, la paz está en nosotros.

La paz no está en otra parte, la paz está en nosotros, por lo tanto nosotros tenemos que vivir la paz. Vivir la paz es igual a trabajar por la paz. Si queremos la paz, de verdad tenemos que reconocer quiénes somos nosotros. Reconocer el mandato del creador. Es pensar de verdad quiénes somos nosotros y de dónde venimos y a dónde queremos ir.

Valeria Ortiz: ¿Qué significa entonces construir paz desde las diferentes miradas? ¿Cómo hacerlo realidad?

Marcela Chamorro: Creo que así se puede construir paz. Poniendo en la mesa conversaciones que son naturales, pero que pueden generar una comprensión de procesos cognitivos, emocionales, sociales, espirituales a la orden del día. Eso permite también al chico reconocerse y saber de qué es capaz. Y por eso en ese punto somos como unas facilitadoras; somos los adultos unos facilitadores para que ellos puedan reconocer eso y puedan proponer y puedan errar y puedan fracasar. Pero también que puedan reconocer la frustración y saber que es un paso, que el fracaso no va a ser ya un final, sino que es una forma de aprender también y que desde ahí se puede resurgir, revisar todas las posibilidades que no fueron consideradas antes. Y así resolver un conflicto de manera más armónica con ellos mismos.

Elicio Zafiama: Para nosotros la paz no se construye, la paz se vive. La paz no es una construcción, la paz no es materia, la paz es espíritu, la paz es mandato. La paz es vida, por lo tanto no se debe construir, se debe es vivir la paz, es reconocer, encontrar y reconocer verdaderamente el sentido de la vida.

Valeria Ortiz: Hace varios años, el Laboratorio del Espíritu publicó el libro Casa de las Estrellas, en el que niñas y niños definen conceptos cotidianos. Cuando se les preguntó qué era la paz una niña dijo: Es el fruto de la tierra que todavía sobrevive. Otro la definió como Cuando uno se perdona

La paz puede ser eso: simple, natural, pero también enmarañada y huidiza. 

¿Qué es para usted la paz?

Este es un episodio de El Megáfono, un pódcast de Consonante.

Les habló Valeria Ortiz.

Las entrevistas y el guion estuvieron a cargo de Sirley Muñoz

Créditos:

Entrevistas y guion: Sirley Muñoz

Locución y edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

Erickson Díaz: El pasado 7 de agosto, día de la independencia de Colombia, el presidente Gustavo Petro dio un discurso que generó tensiones con Perú, el país vecino. 

Desde Leticia, en el departamento de Amazonas, el presidente defendió la soberanía de Colombia sobre Santa Rosa, una isla entre ambos países que se formó con el cambio del cauce del río Amazonas. 

En 1922, Colombia y Perú firmaron el Tratado Salomón Lozano que delimita las zonas que corresponden a cada país. Sin embargo, en esa época la isla Santa Rosa ubicada en la región amazónica no existía. Entonces, ¿a quién pertenece? 

Aunque se formó esta disputa, quienes habitan esa parte de la Amazonía y comparten frontera, se cuestionan el ser nombrados colombianos o peruanos, ya que pertenecen a una misma región. 

Olga López:  “Me siento muy feliz de ser peruana pero también amo a mi Leticia, a mi Colombia”.

Erickson Díaz: La señora Olga Isaura López es una peruana que llegó al municipio de Leticia en Colombia, a sus 17 años en compañía de su esposo Demetrio Díaz, su primer amor, quien le demostró que no importaban las fronteras porque lo importante era mantener vivo su amor y conformar una familia. 


Olga López Matius: Todas mis cosas, toda mi juventud, todo mi matrimonio lo realicé muy niña, tanto en Tabatinga como en Colombia. Luego regresé a mi Perú para casarnos con el papá de mis hijos y luego retornamos nuevamente para Tabatinga y luego mi vida que la hice fue en Colombia.

Erickson Díaz: La vida de la señora Olga, como la de muchas otras personas de la región amazónica, ha transitado entre las fronteras de Perú, Brasil y Colombia. Su familia no se identifica de un país u otro porque se reconoce como amazónica. Sin embargo, al hablar de la Amazonía, sí hay una diferenciación establecida de la soberanía que tiene cada uno de los países que hacen parte de la región. 

La selva tropical más grande del mundo cubre a ocho países. Entre ellos, Colombia y Perú quienes comparten frontera en la parte más profunda del río Amazonas. Ambos firmaron el Tratado de Salomón Lozano de límites y navegación fluvial, celebrado el 24 de marzo de 1922. Perú cedió a Colombia la margen izquierda del río Putumayo en Tarapacá, un municipio que hace parte del corredor Trapecio Amazónico; ese corredor también está compuesto por Leticia, la capital de Amazonas; y Puerto Nariño, municipio a orillas del río Loretoyacu. Esa zona es la que le permite a Colombia tener acceso al río Amazonas. 

Sobre el Tratado Salomón Lozano, que se firmó hace más de un siglo, el presidente Gustavo Petro pidió entablar diálogos con Perú para discutir la soberanía de la isla Santa Rosa. A lo que la presidenta Dina Boluarte respondió:

"Quiero además felicitar el que varias instituciones, políticos, pero la sociedad en general allá en nuestro querido Perú hayan salido de manera unida para poner su voz en el tema de nuestra soberanía nacional. Soberanía nacional que no está en conflicto, que no está como un tema pendiente de tratar de ninguna manera y así lo dice el Tratado del año 1922 y en consecuencia nuestra isla Chinería con su capital Santa Rosa de Loreto es jurisdicción peruana y está dentro de nuestra soberanía nacional, por lo que no hay nada pendiente que tratar con nuestro hermano país del norte con los hermanos colombianos", presidenta Dina Boluarte.

Erickson Díaz: En el momento en que se firmó el Tratado no se tenían previstos los movimientos naturales del río. Con los años, no solo se formó la isla Santa Rosa, sino que Leticia se ha ido alejando del cauce del río. Es decir que, lo que defiende el presidente Gustavo Petro, más allá de la jurisdicción de la isla, es que la frontera de Colombia en la región amazónica siga teniendo un puerto internacional con acceso directo al río Amazonas.

"Y si el brazo del río se está secando, la frontera de Colombia no es el brazo seco. Es la línea más profunda del lecho del río Amazonas. Y ese principio no se puede abandonar. Si el brazo seco del río Amazonas que pasa por aquí se va secando, entonces la frontera de Colombia va hacia el sur.
Y el pueblo de Leticia, su municipio sigue y mantiene su contacto con el río y sigue siendo puerto puerto internacional. Ese es el objetivo", presidente Gustavo Petro.

Erickson Díaz: Mientras el malestar social alrededor de esa disputa crece entre los países y algunos habitantes, otras personas se preocupan por lo que se pueda desencadenar en la convivencia de quienes viven en la triple frontera. 

Sara Alejandra Ferreira : No debemos olvidar la larga historia de convivencia y hermandad que ha existido entre los pueblos de Perú, Colombia y Brasil. Cabe resaltar que nuestra vida diaria en nuestra zona se rige por una dinámica de integración natural, donde las fronteras políticas son permeables y las comunidades comparten a sus familiares en lo cultural y hasta en lo económico, es muy importante recalcar que se trata de un lugar donde la identidad local y la dependencia mutua superan en la mayoría de los casos las divisiones nacionales.

Erickson Díaz: A quien acaban de escuchar es Sara Alejandra Ferreira Ipuchima, indígena colombiana de la etnia Cocama. Orgullosa de sus raíces, se esfuerza por estudiar y prepararse profesionalmente para ayudar a su familia y a su comunidad. Ella vive en Leticia, pero tiene familia peruana y brasileña, por eso desde pequeña ha sido testiga de la vida sin fronteras. 

Sara Alejandra Ferreira: La idea de una identidad amazónica, en lugar de una nacionalidad creo que es una forma de reconocer la realidad de la región. Para muchos las fronteras terrestres o fluviales no definen nuestra identidad, ya que la selva, el río Amazonas y las costumbres compartidas son lazos que nos unen. La idea de una identidad que, en este caso la llamamos amazónica, es un enfoque que prioriza el sentido de pertenencia a un ecosistema y una cultura compartida en contraste con las divisiones políticas, que a veces parecen ajenas a la vida de las comunidades locales.

Erickson Díaz: La cultura, las costumbres y las dinámicas, como menciona Sara Ferreira  son lazos que unen a esta región, pero no son recientes. Lo que hoy es Leticia, municipio colombiano, en algún momento perteneció a Perú. 

Según el sociólogo Carlos Zárate, en su texto Espacios urbanos transfronterizos en la historia de la Amazonía, en 1851 Brasil firmó con Perú un acuerdo de navegación y límites que les permitió mantener, durante casi dos décadas, el monopolio de la navegación y el control del río Amazonas. 

Luego, en 1858 ambas naciones acordaron respectivamente como frontera la población de Tabatinga que, en la actualidad sigue siendo de Brasil, y de ésta para el norte la línea recta que va a encontrar de frente al río Japurá en su confluencia con el río Apaporis.

La población de Leticia fue fundada en 1867 como parte del departamento de Loreto, que hoy en día sigue siendo de Perú. Sin embargo, como les contamos anteriormente, en 1922 con el Tratado firmado, Colombia se quedó con el Trapecio Amazónico, incluída allí Leticia. 

Por eso es muy fácil encontrarse en Leticia, Tabatinga y algunos municipios de Loreto con personas nacidas en cualquiera de los tres países. Por ejemplo, Marco Tulio es un brasileño casado con una mujer Ticuna y con hijos nacidos en Amazonas, Colombia. Su familia es un ejemplo de la mixtura de la diversidad en las familias, no solo por las naciones, sino por la ancestralidad del territorio, ya que su esposa es indígena Ticuna brasileña de madre colombiana y abuelos peruanos.

Marco Tulio: Este territorio que es muy peculiar, muy único y tiene sus idiosincrasias, sus unicidades que lo ponen como un poco aparte del resto del mundo. Somos como una zona autónoma donde los tres países se confluyen alrededor de un territorio, de una gente común. Es como si la frontera existiera en el mapa, pero en el la rutina del día a día no.

Mucha gente vive en Leticia, va a trabajar en Tabatinga, o al revés, hay gente que cruza todos los días desde Santa Rosa para trabajar en Tabatinga y regresa a la casa para dormir ahí. Es un territorio muy fluido, muy abierto, es fluido.

Nosotros que vivimos acá, no somos ni brasileños ni colombianos ni peruanos, como si fuera un país autónomo, un país aparte, una zona que se regla a sí misma. Estamos muy lejos de de las capitales, ¿no? A 1000 km de Lima, 1000 km de Bogotá, 1000 km de Manaos, que ni siquiera es capital de Brasil. Pero a veces nos olvidamos de qué país somos, en cuál país estamos. Estamos en el país frontera.

Erickson Diaz: El 22 de agosto se realizó una marcha pacífica en Leticia, convocada por el escritor Francisco Salas, defensor de la triple frontera como territorio de confraternidad y unión, para ayudar en estos momentos de tensión a apaciguar el ambiente.

Francisco Salas: Soy hijo de esta triple frontera, hago parte de la mixtura de brasileros, de peruanos y colombianos y a mí me duele la forma en que quieren utilizar nuestro territorio como un territorio de guerra, un territorio donde todo el mundo se mezcle con la sangre de nuestros hermanos. No queremos guerra por la isla de Santa Rosa.

Lo de Santa Rosa tendrán que redimirlo en las mesas de diálogo. Por eso propongo en el día de hoy para que la próxima semana salgamos todos peruanos, brasileros, colombianos, indígenas, mixturas, gente de otras partes a que hagamos una gran marcha por la paz de esa triple frontera.

Saldremos sí, desde la frontera con banderas, con pancartas, con tambores, todos a decirle al mundo en esta gran globalización de que somos hijos de paz, somos gente de tranquilidad...

Erickson Diaz: Según se anunció, el 11 y 12 de septiembre habrá diálogos entre ambos países. Sin embargo, la crisis diplomática no cesa, ya que el 7 de septiembre los habitantes de Tres Fronteras, localidad peruana ubicada en la provincia de Putumayo, encontraron una bandera colombiana ondeando en la plaza principal del pueblo. Este suceso fue calificado como “una falta de respeto a la soberanía nacional”

Mientras se esperan las conversaciones que buscan delimitar la soberanía de la isla Santa Rosa, hoy somos más los habitantes de esta región que nos sumamos en la lucha por la construcción conjunta de hermandad y por el preservar las dinámicas de la triple frontera y resolver en conjunto con nuestros hermanos vecinos de Perú y Brasil.

Francisco Salas: La situación de ser colombiano, peruano o brasilero es algo imaginario definitivamente, porque aquí vivimos en paz. Aquí disfrutamos de todas las cosas que nos ofrece este mundo amazónico. Definitivamente yo pienso que ser amazónico creo que es realmente lo que sentimos nosotros.
Es eso, ese hombre de selva, sin tener nada que ver en circunstancias de ser peruano, brasilero y colombiano.

Este es un episodio de El Megáfono, un pódcast de Consonante.

Les habló Erickson Díaz con el acompañamiento de Valeria Ortiz.


"A las mujeres jóvenes, creo que es muy importante que ellas comiencen a abrir su mente y su corazón a querer conocer estos legados. Querer conocer estas luchas y querer y empezar a querer conocer ese camino que nos han dejado y que nosotras caminamos". 

Valeria Ortiz:  Esto es Voces en primer plano. Un espacio de entrevistas en profundidad donde voces locales y expertas cuentan, explican y contextualizan su propia historia. Les habla Valeria Ortiz, periodista de Consonante. 

El 5 de septiembre fue el Día Internacional de las Mujeres Indígenas. En Colombia, según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, cerca de 954.000 mujeres en Colombia se autorreconocen como indígenas. Esto corresponde al 50,1% del total de población que se autorreconoce como indígena en el país.

Como parte del reconocimiento a las mujeres indígenas, hablamos con Celia Umenza, indígena de la etnia Nasa del Norte del Cauca del municipio de Toribio. Pertenece a la Guardía Indígena y es reconocida como una lideresa a favor de la lucha del medio ambiente, la defensa por el agua, los derechos humanos y la lucha de las mujeres. 

Celia Umenza: Pues, me crie con 10 hermanos, somos 5 hermanas. Soy la menor de los 4 hermanos varones después de mis hermanas. Entonces, me crie en ese entorno del modo de vida de los hombres porque mis hermanas eran mayoras, después fueron meros hombres y de últimas nací yo. Entonces, me crié en ese entorno de vida de los hombres, de jugar balón, de ir a trabajar al campo con las peinillas de alambrados. Incluso que mi papá nunca me dijo mija, sino mijo. Es como un poco la historia resumida de mi infancia.

Valeria Ortiz: Celia, en tu familia de pronto tuviste algún referente o un ejemplo a seguir que te haya motivado a ser tan activa en diferentes luchas 

Celia Umenza: A ver, yo sí creo que vengo de familia así como tú dices, de familia que la ha luchado. Está mi padre, mi madre que de una u otra forma a uno le van enseñando. Y mi padre, siempre su lucha fue la educación. Incluso con su poco de trabajo, su poco de economía que tenía, él hizo una escuela donde podían estudiar algunos comuneros que no tenían ni idea de estudiar y eso fue una de las luchas. 

Y mi mamá de ser una mujer de que siempre llevó esa batuta en la casa, de conseguir sus alimentos, de  tener sus animales, de tener su economía propia… esa fue una de las luchas de ella. Creo que esa forma de vida entre mi mamá y mi papá unificados, fue donde yo creo que yo salí. Y mis papás de alguna u otra manera no eran tan fuertes las organizaciones de los cabildos, llamados así en esas épocas. Él participaba mucho y siempre yo iba con mis hermanos y todo eso. 

Entonces, eso hizo que yo pudiera ser mujer, pero también estar en esos espacios, ir creciendo en esos espacios y también compartir con mis hermanos. Creo que eso hace que yo he podido como copiando porque a mí me gusta mucho como dice el territorio, los espacios de vida que es el medio ambiente, la educación. Es como eso, que yo siempre tuve a mi mamá y a mi papá de referente. 

Valeria Ortiz: Como mujer indígena, ¿a qué obstáculos o dificultades has tenido que enfrentarte?

Celia Umenza: Bueno, yo creo que el primer obstáculo es la misma sociedad, la misma familia que es como el obstáculo. Uno, porque en sí, en las mujeres indígenas pues no estaba visto de que fuéramos mujeres independientes, y menos en la familia. A pesar de que mi mamá era mujer independiente, tenía su propia economía, trabajaba para su propia economía, pero ya ya con nosotras era una educación diferente de ser sumisa, a pesar de que ella no era sumisa, pero ella siempre nos educó con que fuéramos sumisas, atender al marido, de dar hijos, de estar con los hijos. 

Eso fue un obstáculo para mí y para mis demás hermanas las mayoras, pues eso fue la crianza así. Yo fui un poco la oveja negra porque así me categorizaban en los territorios, porque aprendiendo en la crianza de mi mamá de ser sujeta, de ser sumisa y pues cuando yo conformé mi hogar y todo eso no fui así, yo quise ser independiente. 

Uno de los obstáculos más grandes fue eso, de tener que tener mis tres hijos, yo soy madre de dos hijas y un hijo. Y quedarme a los 28 años sola criando a esos muchachos porque me tocó decidir entre el hogar y la organización y mis proyecciones. Y yo decidí la organización y mis proyecciones. Entonces, de una u otra manera el machismo en esos tiempos era supremamente grande. Aún apenas están como queriéndose pellizcar y preguntarse si eso está bien o no el machismo. Entonces, en ese tiempo el machismo era muy grande.

Igualmente cuando yo me separé, eh la gente se dio cuenta que yo era separada, incluso iba a asumir un espacio de gobernabilidad y me dijeron que yo no tenía esa moral de asumir ese espacio tan importante porque yo era mujer separada y las mujeres separadas se veían mal. 

Entonces, desde allí me tocó que, pues, como ir rompiendo ese hielo, rompiendo ese hielo y no es nada fácil, no es nada fácil ser señalada si uno se iba a la formación. Bueno, yo era la mujer que dejaba los niños y me iba a andar para arriba y para abajo, eh abandonar a los hijos. Sin embargo, me tocó hacer de las orejas mochas y seguir en la formación porque yo sabía que yo no hacía nada malo, yo necesitaba salir adelante para poder sacar adelante a mis hijos.

Valeria Ortiz: He leído que por esas decisiones de luchar, de ser esa oveja negra como mencionas, fuiste señalada en varias ocasiones y por ello fuiste desplazada, ¿es cierto?

Celia Umenza: Bueno, mi desplazamiento en el 2009 sí fue por la guerrilla. Pues uno por el control territorial y por la defensa del medio ambiente y todo eso para nosotros, como yo he dicho, fue muy duro el enfrentamiento. Entonces, por esa razón pues la persecución, las amenazas fueron muy fuertes. 

Como tuve atentados y todo eso, entonces prácticamente salí del Cauca. ¿Por qué? Porque por lo menos los que éramos de las montañas del Cauca y bajábamos al plan del Cauca, nos decían guerrilleros, los paramilitares. A los indígenas que subían del plan, si yo me quedaba mucho tiempo en el plan y subía, pues yo era paramilitar, yo estaba pasando información a los paramilitares.

Entonces tenía un doble señalamiento. Y mientras tanto también supuestamente por ser guerrillera pues también tuvimos, yo podría decir como esa desconfianza de la Fiscalía porque también tuve varios varios llamados de la Fiscalía para saber quién era yo. Entonces todo eso hizo que prácticamente de me desplazara un poco del Cauca.

Valeria Ortiz: ¿Y en qué momento y de qué manera empiezan los procesos con mujeres y la defensa de sus derechos?

Celia Umenza: Volví al Cauca, ya me ya me radiqué en Santander donde pues comenzamos a trabajar todo el tema jurídico, todo el tema de las mujeres y afortunadamente pues pertenezco a la organización grande que es la ACIN, lógicamente el CRIC también, pero como zona norte pertenezco a la ACIN Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca. Y allí pues teníamos un espacio de mujeres y pues entramos a fortalecer ese espacio de mujeres que también fortalecen a toda la zona norte del Cauca, incluso Toribio.

Yo creo que esa rebeldía que teníamos algunas mujeres porque no nos permitía ni siquiera jugar balón cuando éramos jóvenes. Sin embargo, fui capitana de los equipos, de algunos equipos. Fuimos campeonas rompiendo todos los protocolos indígenas y eso como que fue cogiendo fuerza. Y como estrategia fue el fútbol, de nosotras las mujeres ir jugando al fútbol. Y yo creo que desde allí las mujeres jóvenes comenzaron a fortalecerse como mujeres.

Ya en el 2021 que yo regreso, pues ya nuevamente tenemos la organización de las mujeres, ya hay participación de las mujeres, ya tenemos autoridades mujeres, ya tenemos mujeres en todos los espacios.

Valeria Ortiz: ¿ Qué mujeres y cómo la han acompañado otras mujeres en estos procesos colectivos?

Celia Umenza: Yo creo que muchas mujeres Nasas indígenas he podido tener su respaldo, pero igual a veces uno se siente sola porque hay un dicho que nadie es monedita de oro y a veces a pesar de tener respaldo también tengo esas incoherencias de que muchas mujeres lo cuestionan a uno, ¿no?

Entonces pues, no, sin embargo, yo siempre escojo lo que a uno le conviene. Entonces yo creo que en eso he podido como estar ahí.

Valeria Ortiz: ¿De qué manera has sido cuestionada?

Celia Umenza: Creo que el cuestionamiento de las mujeres hacia las mujeres pues es muy fuerte como más de esto es más exigencia, ¿no? Que tenés que tener una moral muy grande, debes tener una familia perfecta. No puedes cometer ningún error porque eso hace que a ti te cuestione. Entonces, ser mujer en un espacio de mujer es muy complejo, muy complejo porque creen que es que porque soy mujer y porque tengo un liderazgo, tengo que ser perfecta. Y resulta que al ser una lideresa y ser mujer indígena tenemos los mismos altibajos que tiene cualquier hombre líder. Entonces, el hombre líder puede pasar, pero nosotras las mujeres lideresas en muchas cuestiones no pasamos. Eso para nosotros es bien complejo, bien complejo.

Valeria Ortiz: Vi que en 2021 tuviste la oportunidad de hablar en el Consejo de Seguridad con las Naciones Unidas y mencionabas el  tema de la violencia de género que se vivió y se sigue viviendo dentro de los territorios, ¿cómo ha sido trabajar frente a esas violencias?

Celia Umenza: Sí, todavía tenemos mujeres que no hablan sobre las sobre las violencias que están viviendo. Algunas hablamos, otras no. Y la falencia que tenemos es que no tenemos una justicia que nos pueda respaldar con estas problemáticas. Nuestra justicia propia aún está muy débil, muy débil para poder fortalecer la necesidad de justicia de las mujeres. 

Yo creo que en el Consejo de Seguridad con las Naciones Unidas, pues que sea la primera mujer indígena hablando sobre estos temas, pues también fue un gran logro, no para mí como Celia, sino para la organización de mujeres que sí podemos nosotros políticamente ir creciendo y también que podemos denunciar a nivel internacional lo que estamos viviendo.

Valeria Ortiz: Y ¿cómo han trabajado para erradicar las violencias de género?

Celia Umenza: Bueno, uno de los pilares fundamentales para nosotros erradicar toda la violencia de género en los territorios indígenas, que eso ha sido tan difícil, ha sido  fundamental la formación y capacitación de las mujeres. Eso para nosotros ha sido, y lógicamente el tejido mujer como esa esa fuerza de las mujeres. Entonces, eso para nosotros ha sido fundamental, la capacitación y formación.

Y de allí ha venido pues la comunicación, ha venido también la atención psicocultural, también ha venido de que las mujeres entiendan un poco los derechos de las mujeres, el de los derechos humanos y todo eso. Creo que eso para nosotros es fundamental.

Valeria Ortiz: Como lideresa ¿qué legado le gustaría dejarle a las mujeres indígenas?

Celia Umenza: Bueno, yo decirle como mujer indígena que voy a dejar un legado, pues no tanto dejar un legado porque el legado ya está. El legado de la lucha de nuestra cacica Gaitana es un legado ancestral y por ese camino hemos luchado por ese camino nos hemos dirigido nosotras. Y el mensaje para estas mujeres sería que no se olviden del legado.

Ese legado, esas luchas, ese camino que dejaron nuestras mayoras y nuestra cacica Gaitana es el es el legado de nuestras mayores y es el legado de nosotras y será el legado de las mujeres del futuro. Porque de eso hemos podido pervivir como pueblos indígenas de los legados ancestrales.

Con esos legados no nos hemos desaparecido como pueblos indígenas. Y con ese mismo legado pues tenemos que continuar fortaleciendo los diferentes espacios como mujeres. 

Valeria Ortiz: ¿Quién fue la cacica Gaitana?

Celia Umenza: Para nosotros como mujeres indígenas la Gaitana es una mujer demasiado demasiado relevante para nosotros. Una porque fue una cacica que no negoció sus territorios ni a su gente ante los españoles.

Y otra que antes de ser juzgada, ella tuvo que prácticamente quitarse la vida para no llegar a una negociación. Una mujer que luchó por defender y por la pervivencia de un pueblo indígena. Y por eso nosotros hoy las mujeres indígenas hemos tenido esa ese relevancia hacia ella

Valeria Ortiz: Finalmente, como mujer y lideresa indígena, ¿qué espera o qué le dice a las niñas, adolescentes y mujeres indígenas del país?

Celia Umenza: A las mujeres jóvenes, creo que es muy importante que ellas comiencen a abrir su mente y su corazón a querer conocer estos legados. Querer conocer estas luchas y querer y empezar a querer conocer ese camino que nos han dejado y que nosotras caminamos. 

Y decir a estas jóvenes y a estas a estas niñas, mujeres que no es nada fácil, pero tampoco es imposible. Y que hoy tenemos muchos espacios para fortalecer lo que ellas quieran. Si quieren estudiar, si quieren, bueno, lo que ellas quieren, hoy tenemos unos espacios que nos lo hemos ganado y que no lo desaproveche. Creo que para nosotras eso sería la ganancia más grande de que estas juventudes, mujeres sean las que abanderen más adelante todas estas luchas.

Yo voy es por mi papá. Y yo le decía al coordinador de mesa departamental: "Yo no voy a descansar hasta que recuperen el cuerpo de mi padre."

Valeria Ortiz:  Esto es Voces en primer plano. Un espacio de entrevistas en profundidad donde voces locales y expertas cuentan, explican y contextualizan su propia historia. Les habla Valeria Ortiz, periodista de Consonante. 

Julio César Borrero tenía 13 años cuando asesinaron y desaparecieron a su padre Rafael María Borrero Zambrano. Ellos vivían en la comunidad indígena Pacoa, hoy conocida como La Victoria en el departamento de Amazonas. 

En julio de 2024 la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas entregó el cuerpo de Rafael María Borrero a Julio César y a su familia, después de 38 años. Este es el primer y único caso de entrega digna y oficial de una víctima de desaparición forzada en Amazonas. 

Julio César Borrero: Resulta que esto era un territorio donde había presencia institucional por parte de la Secretaría de Educación, de Salud y por parte de un corregimiento. Pero nunca hubo presencia militar. Ni tenían bases militares ni de policía, nada, no hubo nada. Entonces, en el año 1983 de un momento a otro entró un vuelo con puros guerrilleros. Yo no sé de qué parte vendrían. 

Entonces, ahí comenzó a haber presencia por parte de la guerrilla de las FARC. Se sentaron en el caserío, inclusive hicieron su campamento detrás de la casa donde nosotros teníamos nuestro predio. Y ahí fueron ellos tomando posesión y ya fue creciendo y fue creciendo. Y se dieron cuenta que esto sube río Apaporis hacia arriba llegaban a Miraflores, Guaviare, y también subían a la zona del despeje al Yaguara y a toda esta región ya de los Llanos del Yarí.

Valeria Ortiz: Según la Comisión de la Verdad, el río Apaporis hace parte del corredor Bajo Caquetá que también está compuesto por los ríos Yarí, Cahuinarí, Puré y Mirití-Paraná, cuya desembocadura marca el límite con Brasil. Por lo tanto, este corredor ha sido estratégico para diferentes grupos armados que lo han usado durante décadas en función del narcotráfico, la expansión de cultivos ilícitos y el tráfico de drogas.

Julio César Borrero:Ya empezaron ellos a ganar territorio y los pueblos indígenas y nuestras comunidades empezaron a perder su autonomía, su liderazgo, su gobierno propio de alguna manera, porque ellos ya tenían que estar bajo el mandato de esta estructura ilegal.

Valeria Ortiz: Rafael Borrero era comerciante y se desplazaba por el río Apaporis como parte de su trabajo. Era de Girardot, Cundinamarca y formó una familia con Luz Marina Moreno, indígena Wanano del departamento de Vaupés. Como les mencioné al inicio, ellos vivían en la comunidad La Victoria, junto a sus dos hijos, Jairo Fernando y Julio César. 

A inicios de 1983, Julio César comenzó sexto de bachillerato y fue enviado junto a su hermano al internado María Reina en Mitú, Vaupés en donde debían pasar todo el año y regresar a su hogar solo en las vacaciones. Sin embargo, recibían a menudo cartas de su padre para saber cómo estaban y contarles cómo iba todo en la casa. Pero las cartas firmadas por él dejaron de llegar y ellos no entendían nada. 

Julio César Borrero: Yo estaba muy niño, a mí no me quisieron contar cómo lo hicieron, yo estaba estudiando en Mitú. Yo ya había terminado mi quinto de primaria. Entonces, estando por ahí en  noviembre, ya para terminar el año en Mitú en el internado María Reina, se llamaba en ese tiempo, un internado indígena, yo estudiaba interno… y por una compañera de estudio que era de ahí de Pacoa, ella me dijo: "mataron a su papá." Y me mostró la carta que le mandó la mamá.

Yo le digo: “Préstame la carta, yo se la muestro a mi hermano." Y efectivamente se la llevé a mi hermano Jairo. Y él lo único que me dijo, no me dijo nada, pero se agachó. Se quedó agachado.

Valeria Ortiz: En la casa de Julio no se habló de lo que le había pasado a su padre, ni dónde estaba su cuerpo ni quién lo había asesinado. 

Yo nunca le quise preguntar nada tampoco porque no me sentí como capaz ni ella sentarse conmigo. Yo lo único que hice cuando llegamos a Pacoa, allá salimos de vacaciones y llego a la casa y yo abrazo a mi mamá. 

Valeria Ortiz: Entre 1998 y 2002, aumentó el despliegue de las FARC-EP en el corredor Bajo Caquetá. Crearon el Frente Amazonas y aumentaron el control sobre toda esa región. 

En el 2006, Julio César salió de allá junto con su familia hacia Leticia. Sin embargo, nunca dejó de pensar en su papá ni en la violencia que sufrió su comunidad. Por eso decidió hacer parte de la Mesa Departamental de Amazonas y de la Mesa Municipal de Víctimas Individuales. Fue en esos espacios donde sintió el impulso por querer buscar a su padre.

Julio César Borrero: Yo tomo esa decisión ahorita en el 2018, no hace mucho tampoco, porque yo en el momento no sabía cómo hacerlo. Uno piensa en su papá, en su familiar, yo pensaba en mi papá. 

Pero cuando se me mostraron esas herramientas y cómo se podía hacer, entonces yo me animo. Lo pensé hacer con la fiscalía. Pero sinceramente no se pudo, eso no se avanzó, eso lo archivaron. 

Bueno, entonces yo me asesoré con personas, abogados, con personas que conocían de estos procesos y me dijeron que yo podía aportar con testimonios también, personas que lo hubieran conocido.

Valeria Ortiz: Don Julio no tenía la cédula ni ningún otro documento que sirviera para saber quién había sido Rafael Borrero, su padre, para tratar de ubicarlo e identificarlo. Así que decidió ir a algunas de las fincas por la ribera del río Apaporis a preguntarle a la gente si recordaban a su padre y si alguno sabía qué había pasado con él. 

Allí pudo encontrar una versión de la verdad. 

Julio César Borrero: Mi papá ante todo fue un comerciante muy honesto, muy honrado. En una de esas salidas que hizo mi papá por la ribera del río Apaporis, resulta que había un comandante con el alias del Sarco. Le decían el Zarco, el comandante Ricaurte.

Era una persona joven, pero manejaba un carácter muy explosivo, él no se dejaba hablar. En ese tiempo la guerrilla cometía muchas arbitrariedades en esta región. El que primero hablara era el que tenía la razón, así el otro la tuviera.

Entonces, resulta que mi papá subía mucho por un caño arriba, que se llama el caño Tacunema, que ese caño ya es un brazo del río porque ya sube para el Guaviare.

Entonces lo abordan tres guerrilleros entre esos el Zarco, comandante Ricaurte y le solicitan una gasolina para ellos movilizarse. Lo cual mi papá les dice que ese combustible es para él moverse, porque mi papá era de esas personas liberales, pero también muy bien parada. O sea, un señor que cometió el error de no acceder a lo que ellos dijeran. Él tenía ese temperamento, mi padre era así y él había tenido ya varias cosas con ellos por eso porque a él no le gustaba esa forma como de manipular a las personas, de imponer que tenían ellos en la región.

En vista de que mi papá no accedió a darle ese combustible, el comandante Ricaurte saca su pistola y le pegó cuatro o tres impactos de bala en la cabeza a mi padre.  

Julio César Borrero: Yo voy es por mi papá." Y yo le decía al coordinador de mesa departamental: "Yo no voy a descansar hasta que recuperen el cuerpo de mi padre”. 

Estando en estas mesas fue que yo hago contacto con la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas. Ninguno me presentó esta entidad, yo ni sabía que existían. Pero lo hice por medio de un link que me compartieron para una reunión virtual que no se manejaba desde aquí de Colombia, eran víctimas en el exterior, eso venía desde Argentina.

Entonces yo participo, me inscribo, me postulo y me dan entrada. Estaban hablando de las regiones que de una u otra manera tienen fronteras. Pues nosotros aquí tenemos tres fronteras, que es la de Brasil, Colombia y Perú, son tres países hermanos. Entonces me pareció importantísimo y comencé a hablar de eso. Me dieron la oportunidad y yo toco el tema de la del río Apaporis donde yo me crio.

Y expongo y pongo en conocimiento toda esa problemática que se vivió allí porque esto siempre ha sido un remanso de paz hasta que hemos tomado las riendas unos líderes en este territorio y hemos visibilizado de que sí hubo presencia y sí hubo conflicto armado y que sigue habiendo. 

Entonces tomo ese liderazgo y ya me hacen el acercamiento, terminamos la reunión virtual y me solicitan, me piden el contacto. Y efectivamente a los 15 minutos de haber cortado la videollamada me llaman, me piden los datos… y ya les explico, yo yo ya tenía los documentos, yo yo he sido muy organizado, investigué, me tocó hacer a mí el proceso de investigación, lo hice yo porque ese caso se lo se lo dimos nosotros a la fiscalía, pero la fiscalía no avanzó.

Cuando ellos me dicen que si yo estaba de acuerdo de entregarles el caso a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, después de que ya me explicaron cómo era y de dónde habían nacido estas instituciones en los acuerdos de la Habana, (en los procesos de paz donde había salido la Comisión de la Verdad, la Jurisdicción Especial para la Paz y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas). Yo les dije que estaba de acuerdo.

Valeria Ortiz: En 2022 encontraron el cuerpo de Rafael Borrero cerca a una comunidad indígena por el río Apaporis. Y en 2024 realizaron la entrega digna y oficial a don Julio Borrero. 

Julio César Borrero: Nosotros cuando ya se coordinó la fecha de entrega, a mí la doctora me preguntaba cómo quería que la entrega fuera. Yo le dije, "Bueno, necesitamos un espacio, un recinto donde se pueda uno sentar cómodo. Yo tenía derecho a llevar a 10 personas entre familiares y amigos. Y yo las llevé, yo las llevé. Llevé a mi suegro, llevé a mi cuñada, que es la gobernadora de nuestro cabildo.

Entonces,  la psicóloga nos reúne antes a nosotros y nos sienta y nos hacen entrar en esa confianza, como preparándolo a uno para ese momento. Pero ese momento es solamente con la familia. Dos psicólogas y la familia, nuestra familia. 

Nos pusieron a hacer unas actividades de dibujo y le dijeron a mis hijos, dibujen a su abuelito.  ¿Cómo les gustaría verlo? ¿Cómo creen ustedes tal cosa? Y les preguntaron si conocían la historia. Claro, el mayor dijo: “Sí, mi papá nos ha contado." Bueno, eso estuvo muy bonito. Muy bonito ahí.

Cuando ya nos reunimos y dice la entrada me dijeron a mí: "¿Usted quiere ver lo que contiene ahí?". Yo sí quiero ver. "Yo quiero ver mi abuelito”, dijo también el pequeñito de 9 años que tenía en ese momento...

Esto que tengo aquí, yo tengo unos colmillos que usted lo alcanza a ver ahí. ¿Sí los ve? Esos son colmillos. Estos que usted ve brillando acá es lo que tenía mi papá en la caja de dientes. Dos chispas de oro. 

Valeria Ortiz: Este es el primer y único caso de entrega digna y oficial de una víctima de desaparición forzada en Amazonas. 

Julio César Borrero: Yo estoy contento, yo no terminé ahí mi liderazgo. No, yo sigo mi liderazgo, yo sigo con ellos de la mano y luchando comunidad por comunidad a ver cómo hacemos para que la gente se empodere o le den esas ganas de decir: "Bueno, yo voy a contar mi historia”. “Yo también tengo una persona desaparecida”. 

Muchas veces no lo hacen por temor. Pero si nosotros queremos que se conozca la verdad y que la paz sea completa, debemos nosotros como población víctima de este conflicto armado también poner de nuestra parte y contar la verdad, decir qué ha pasado porque hay mucha gente que ha callado eso.

Entonces, por ese motivo Amazonas siempre ha sido dizque el remanso de paz, hasta que entramos nosotros a la mesa municipal y departamental y dijimos: “Aquí no es un remanso de paz, aquí han habido masacres."

Valeria Ortiz:  En la base de datos de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas hay más de 130.000 víctimas en el país. Sin embargo, según información de la Organización de Naciones Unidas, se estima que solo entre los años de 1958 y 2016 hubo entre 120.000 y 210.000 víctimas. 

En Amazonas la Unidad de Búsqueda ha registrado 105 personas dadas por desaparecidas.

Don Julio Borrero es una víctima acreditada de la Jurisdicción  Especial para la Paz dentro del macro caso 10, que investiga crímenes no amnistiables, y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario como homicidios de personas protegidas, desapariciones forzadas, desplazamiento forzado, violencia sexual, y el uso de medios y métodos ilícitos de guerra, cometidos por las Farc-EP durante el conflicto armado. Este 4 de septiembre darán el relato de su padre.

Julio César Borrero: Quiero escuchar la versión de ellos porque los tres que van a dar las versiones voluntarias, todos yo los conocí ya cuando yo ya crecí en El Guaviare. Entonces, quiero escucharlos a ver con qué me van a salir.

Yo le decía a la doctora que a mí me gustaría tenerlos frente a frente, o sea, que sea presencial, al menos denos la oportunidad que en una sola vez sea presencial, que todas no sean virtuales. Muy bueno mirarlos a la cara y mirar a ver. Pues, uno para poder perdonar, uno tiene que escuchar también, ¿cierto? 

Y yo ya perdoné, hace muchos años. O sea, yo sé que me hicieron un daño grandísimo a mí. Yo soy ya una persona de 52 años de edad. Cuando asesinaron a mi padre tenía 13 años de edad, imagínate. Entonces, es doloroso, pero al mismo tiempo siente uno como esa tranquilidad de escuchar a la otra parte y que lo escuchen a uno también. Porque si no, créame que si no se conoce la verdad, la paz es muy difícil de construir así.

Yo soy una persona que yo todos los días cuando tengo la posibilidad porque, hay veces yo estoy muy corto de tiempo con mis hijos. Yo todos todos los días voy con mi hija al cementerio a prenderle su vela. Y la niña es la que me acompaña. Cuando no es mi esposa, que a veces ella también se mantiene muy ocupada, me voy con la niña. 

Pero me siento como bien. Y duró muchos años en un monte por allá tirado donde nadie le ponía una vela, nadie se le acercaba. Y yo he sentido como esa paz en mí. De una u otra manera cambia en uno la forma de pensar también.

Valeria Ortiz: Este episodio hace parte del formato voces en primer plano de El Megáfono.  Les habló Valeria Ortiz, periodista de Consonante. 

Créditos:

Locución: Valeria Ortiz

Guión y entrevista: Valeria Ortiz

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

Diana Paola Lozano: Lo primero es que todos los ocho países que están participando en este escenario ratifiquen, confirmen y que se respete efectivamente el consentimiento previo, libre e informado a cualquier intervención que se vaya a realizar en los territorios habitados por los pueblos indígenas.

Valeria Ortiz: Esto es Voces en primer plano. Un espacio de entrevistas en profundidad donde voces locales y expertas cuentan, explican y contextualizan su propia historia. Les habla Valeria Ortiz, periodista de Consonante. 

Valeria Ortiz: El pasado 22 de agosto se llevó a cabo la V Cumbre Amazónica de los Presidentes de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), donde se reunieron representantes de los ocho países amazónicos miembros de esta organización intergubernamental. 

La agenda de la Cumbre Amazónica incluía temas como diálogos políticos e interculturales, la Amazonía como sujeto de derechos, las relaciones exteriores y la participación de los pueblos indígenas. Pero ¿en qué consiste la Cumbre Amazónica? ¿Qué es y cómo surgió la OTCA?  ¿Cuál es su importancia? ¿De qué manera se incluye a los pueblos indígenas? 

En esta ocasión, Alexis Rufino, indígena Ticuna de Leticia, Amazonas e integrante de la Red de Periodistas de Consonante, conducirá este episodio de El Megáfono. 

Alexis Rufino:  La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) es una organización intergubernamental conformada por los ocho países amazónicos: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. La OTCA se creó en 1995 para implementar los acuerdos firmados el 3 de julio de 1978 en el Tratado de Cooperación Amazónica. 

Ese tratado consiste en promover el desarrollo equitativo, beneficioso y sostenible de la Región Amazónica, en el que cada uno de los ocho países se compromete a cuidar y preservar el medio ambiente y los recursos naturales de la Amazonía. Entre los países se identifica cuáles son las necesidades y prioridades para cuidar la región, y se coopera para cumplir con los objetivos del tratado. 

Para esto, una vez cada dos años se reúnen representantes de los países miembros, como ministros de relaciones exteriores, otros delegados con grupos de trabajo y, en ocasiones, los presidentes de cada país. Sin embargo, la Cumbre Amazónica que se celebró entre el 18 y el 22 de agosto tuvo como foco la participación de los pueblos indígenas que desde meses atrás fueron convocados para participar en la Cumbre. 

Así nos lo cuenta Diana Paola Lozano, indígena Guanana de Mitú, Colombia - Coordinadora de cultura, recreación y deporte de la Organización Nacional de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC). 

Diana Paola Lozano: Este proceso de articulación nosotros lo iniciamos hace aproximadamente dos meses. Hay un equipo liderado directamente por nuestro coordinador general Osvaldo Muca, los cuales ellos en una MRA hace una semana socializaron efectivamente cuáles eran las apuestas desde los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana. 

¿Quiénes participan en el marco de la Mesa Regional Amazónica?

Participan dos delegados de cada uno de los seis departamentos adscritos a la OPIAC. La MRA es un escenario político en el cual participan dos delegados de Putumayo, dos delegados de Caquetá, dos de Amazonas, dos de Guaviare, Guainía y Vaupés.

Entonces, estos delegados también son elegidos por cada una de las bases o cada uno de los integrantes de los pueblos indígenas y estas personas avalaron esta ruta, los propósitos y las apuestas que tenemos en el marco de la OTCA.

Alexis Rufino:  La última Cumbre Amazónica fue en 2023 en Brasil, donde se firmó la Declaración de Belém que contiene 113 metas alrededor del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, la contaminación del agua, los incendios forestales, la pobreza y la desigualdad. Dentro de ese acuerdo también se estableció que los pueblos indígenas tendrían una participación activa con un enfoque intercultural e intergeneracional. 

Tengamos en cuenta que en 2024 el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) determinó que el caudal del río Amazonas disminuyó un 82%. Tanto en Colombia como  en Perú se declaró alerta roja por la sequía. Además, la Amazonía de Brasil registró más de 38.000 incendios, según el Programa de Monitoreo de Incendios del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de ese país. Y, por supuesto, quienes se ven más afectados son los pueblos indígenas que viven en la zona. 

Por eso, dentro de la agenda previa de la Cumbre estaban organizados espacios como los Diálogos Amazónicos Nacionales y Regionales, y encuentros de socialización con la sociedad y las comunidades. 

Diana Paola Lozano: Ahorita cuando nos articulamos o nos visionamos participar en el marco de la OTCA, nos posicionamos. ¿Quiénes son filiales a la OPIAC?, son asociaciones, son Atis.  Por lo menos para el caso del departamento de Vaupés del cual yo soy oriunda, hay 21 Atis. Para el caso del departamento del Guainía, solamente hay una asociación que es Azocrigua.

Entonces, al momento de nosotros hacer la convocatoria para la participación en estos escenarios lo que hacemos es enviar esta convocatoria a los representantes legales de estas ATIS, que ellos también a su vez son elegidos por integrantes de los pueblos indígenas en cada uno de estos departamentos.

Las estructuras propias, por supuesto, en el marco de la autonomía que nos reconoce la Constitución Política de Colombia, tienen sus escenarios propicios para socializar y dar a conocer todas estas iniciativas que desde OPIAC se realiza la gestión para lograr una participación, por supuesto visibilización y garantizar los derechos de los pueblos indígenas.

Alexis Rufino: En los diálogos previos entre los pueblos indígenas de toda la cuenca amazónica se llegaron a puntos en común como la visibilización y el respeto por los derechos, la cosmovisión, tradición y autonomía de los indígenas. También su participación y una representación en la OTCA, y otras necesidades como nos cuentan Diana Lozano y Jammer López, presidente de la organización regional ORAU de la amazonía peruana.

Diana Paola Lozano: Lo primero es que todos los ocho países que están participando en este escenario ratifiquen, confirmen y que se respete efectivamente el consentimiento previo, libre e informado a cualquier intervención que se vaya a realizar en los territorios habitados por los pueblos indígenas.

Lo segundo es efectivamente que en el marco de la OTCA, Colombia tiene la secretaría liderada también por una persona que tiene el nombre Martín. Entonces, Colombia tiene esa secretaría, pero aparte dentro de la OTCA hay unas apuestas, ¿cuál es la apuesta? Crear un mecanismo de financiamiento.

Entonces, ese es el principal objetivo que tenemos también desde OPIAC avalado por todos los países de la Cuenca Amazónica. No solamente somos Colombia, también está Ecuador, Perú, Brasil, los cuales tenemos casi las mismas problemáticas, que es el tema del petróleo. 

Entonces, se están haciendo apuestas para que, efectivamente, desde este mecanismo que sería un escenario político donde todos los países de la Cuenca Amazónica participaran y desde este escenario liderar y contrarrestar todas estas problemáticas para decirle: NO a la deforestación, NO a la explotación de petróleo porque a largo plazo el tema con el petróleo no nos va a dar el oxígeno, no nos va a dar la forma de vida. La deforestación nos está dañando nuestra biodiversidad. La deforestación lo que genera también es el desplazamiento de los pueblos indígenas a las ciudades. Entonces, ya se genera una culturización debido a eso. Ya no practican la lengua nativa, ya no tienen lo que hoy llaman lo biocultural, que es la relación de la persona con su sitio sagrado. 

Jammer López: Nosotros desde los pueblos indígenas siempre decimos que el aseguramiento de los territorios indígenas es fundamental, pero también decimos que la restauración y el fortalecimiento cultural es fundamental porque ahí radica nuestros conocimientos, nuestras formas de hacer protección, nuestras formas de garantía de nuestra vida. Entonces son dos dos elementos importantes. Sin embargo, también es fundamental para nosotros que prioricen los corredores territoriales de pueblos indígenas en contacto inicial, ¿no? Y también esta cuestión de defensores indígenas ambientales.

Por ejemplo, yo vengo de una región en la cual la vida de un dirigente no significa nada, no vale nada porque en Perú se habla de 35 líderes indígenas asesinados. De esos 35, 12 son de mi región. De esos 12, seis pueblos, el pueblo cacataibo asesinado. Entonces, es una región que representa el espejo, la fotografía de lo que está pasando ahorita en la Amazonía peruana. Entonces, esos tipos de agendas queremos visibilizar en esta cuestión en este espacio a nivel internacional. 

Alexis Rufino: Como ya escuchamos, los pueblos indígenas de la Amazonía exigieron la paralización de la expansión de combustibles fósiles, la creación de zonas de exclusión para actividades extractivas; el respeto a sus derechos territoriales y la autonomía; la protección de sus conocimientos ancestrales y la bioeconomía; el cumplimiento de los acuerdos previos como la Declaración de Belém; la adopción de políticas que garanticen una Amazonía sostenible; y la inclusión efectiva en la toma de decisiones a través del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (MAPI), un espacio de diálogo directo  entre los gobiernos y quienes habitan la selva.  

Jammer López: Creo que es un momento también de unirse. Eso es algo que yo puedo resaltar. Y esa unión hace que también salga una propuesta conjunta que es la MAPI, el Mecanismo de Participación de Pueblos Indígenas que debe ser también, no solamente incluida, sino también implementada. Entonces, para tener no solamente vocería, sino también participar en los procesos de construcción de las políticas que tiene que ver con los estados en este espacio de la OTCA, que ese es un poco el objetivo principal ahora mismo.

Hoy en día nosotros en Colombia ya somos sujetos políticos. Entonces, con todos esos mecanismos que ya nos han reconocido en Colombia, por lo menos para esta vigencia, nos reconocieron el decreto del Sispi, nos reconocieron el decreto del SEIP, el decreto de las entidades territoriales.

Ya tenemos todos esos derechos, pero ahora ¿qué tenemos que hacer para implementarlos? y nosotros sin medio ambiente, sin oxígeno y sobre todo el sistema de vida que han implementado los pueblos indígenas porque se ha demostrado que desarrollo no es lo que se ve en el primer mundo, sino desarrollo es esto que tenemos nosotros los pueblos indígenas que hemos conservado nuestros bosques.

Alexis Rufino: El viernes 22 de agosto los mandatarios y representantes de los ocho países se reunieron en la Casa de Nariño para evaluar estas exigencias, llegar a acuerdos, compromisos y crear una agenda común para presentar en la COP30 en noviembre de este año. 

En esta declaración se estableció un Mecanismo Financiero de la OTCA para la cooperación internacional. Y se respaldó el lanzamiento del Fondo Bosques Tropicales para Siempre para el financiamiento a largo plazo. 

-Se reforzará la cooperación a través de la Comisión de Seguridad Pública para combatir las actividades ilícitas transfronterizas y los delitos medioambientales como el tráfico de fauna y flora, la minería ilegal y la deforestación.

-Se promoverá la integración del conocimiento científico con los saberes ancestrales de los pueblos indígenas para el desarrollo de estrategias de protección y manejo sostenible del bioma.

-Se impulsará una transición energética justa y equitativa, la gestión sostenible del agua, y se alentará la cooperación entre la OTCA y la Comunidad Andina para abordar problemas como la contaminación por mercurio.

- Y, finalmente, se aprobó una de las exigencias más importantes: la base del Mecanismo Amazónico de Pueblos Indígenas (MAPI). Además, se decidió continuar con los «Diálogos Amazónicos» como parte del proceso preparatorio para futuras cumbres.

Jammer López: Una vez incluida esto, creo que el rol de las organizaciones indígenas es el acompañamiento. Por eso creo que es un llamado para todas las organizaciones, la participación de los técnicos y aliados en todo momento. 

No son demandas que lo venimos construyendo ahorita. Son demandas históricas de reconocimiento, de titulación, de visibilización, de construcción de políticas. El contexto desde la Amazonía, el contexto desde cómo enfrentamos estos desafíos, estas amenazas grandes como las carreteras, o sea, es una agenda que ya se ha construido. 

Entonces, lo único que nosotros hacemos es visibilizar. Y tener tantas vocerías de diferentes pueblos indígenas, mencionar al Estado que esto tiene que ser concretizado con la participación en todo momento o en todo nivel con pueblos indígenas.

Desde hace muchos años también venimos diciendo que el financiamiento directo es también un mecanismo de visibilización, pero también es un mecanismo de reafirmar nuestro derecho. Entonces, creo que este mecanismo sigue en pie, pero también hay un reto que nosotros tenemos y es prepararnos como pueblos indígenas para recibir esos mecanismos, porque los fondos no son solamente libres, tienen ciertas demandas que tenemos que cubrir cuando podamos acceder a estos fondos. Hay que prepararnos y significa hacer un llamado a los profesionales indígenas, cada vez más estar al tanto de  acompañar a las organizaciones indígenas. 

Alexis Rufino: Si bien es importante reconocer los logros…La cumbre amazónica de la OTCA volvió a mostrar la brecha entre los discursos oficiales y la realidad en el territorio. Aunque los gobiernos prometen proteger la Amazonía, la inclusión de los pueblos indígenas sigue siendo más simbólica que efectiva: fotos, saludos protocolares y mesas consultivas que pocas veces se traducen en acciones concretas.

Un ejemplo de ello son los compromisos firmados en la Declaración de Belém de Pará, donde los países amazónicos acordaron frenar la deforestación, fortalecer la participación indígena y coordinar políticas ambientales. A un año de esos anuncios, los avances son mínimos y en muchos casos inexistentes, lo que evidencia una brecha entre el discurso internacional y la acción local.

Los guardianes históricos del río y la selva insisten en que sin cumplimiento real de los acuerdos no habrá futuro para la biodiversidad ni para las comunidades que la habitan. Mientras tanto, la deforestación, el extractivismo y la violencia contra líderes indígenas avanzan. La verdadera prueba no está en las declaraciones de las cumbres, sino en garantizar territorios, derechos y participación efectiva de los pueblos que han cuidado la selva por siglos.

Este episodio hace parte del formato voces en primer plano de El Megáfono.  Les habló Alexis Rufino, reportero de Consonante.

Oh glorioso San Antonio de Padua, abogado de los objetos perdidos y de las causas difíciles te pido que intercedas ante Dios para que me conceda encontrar mi objeto perdido. Confío en tu poder y tu bondad y te suplico que me ayudes en mi necesidad. Te prometo que si me concedes esta gracia, te daré gracias y te honraré siempre. 

Amén.

Sory Marceja Jordán: En el departamento del Choco, cada año se celebran las fiestas patronales en honor a San Antonio, como agradecimiento a sus milagros. Cruz. San Antonio de Padua fue un sacerdote que nació en Lisboa, Portugal en el año de 1195 en una familia adinerada. Fue bautizado como Fernando, pero cuando se unió a la Orden Franciscana decidió llamarse Antonio. La Orden Franciscana fue fundada por San Francisco de Asís y se enfoca en el servicio a los demás, especialmente a los más pobres y necesitados. 

Por eso, se dice  que San Antonio de Padua es padre de los pobres, así nos lo cuenta José Edelmiro Maya, sacerdote de la iglesia La Santísima Trinidad del barrio Reinaldo Perea.

José Edelmiro Maya: Él optó por la pobreza evangélica, siendo de una familia archimillonaria. Él vio, sintió y reconoció al Señorío de Dios en él y dijo: "en pobreza, castidad y obediencia encuentro la santidad." Y se dedicó al evangelio, a llevarle almitas al Señor, a evangelizar y es un hombre muy buen predicador. Las homilías de San Antonio de Padua es gloria bendita.

Sory Marceja Jordán: San Antonio es un santo muy poderoso. De hecho, en las imágenes es representado con el divino niño en sus brazos porque, según cuentan, Jesús se le apareció en forma de niño.

José Edelmiro Maya: Y en el camino de la vida él quiso, él soñaba siendo el juguete más pequeño y más humilde del niño Dios y él decía: "qué gozo, qué ilusión yo poder cargar al niño Dios." Y un día el Señor le dio ese don, se le apareció como niño y él lo cargó.

Por eso San Antonio de Padua aparece cargando un niño porque el niño Dios se le presentó, pero oiga, estamos hablando del año 1.221 más o menos, entonces imagínate tú, el Señor se le presentó y él lo pudo cargar.

Por eso también a San Antonio se le invoca como santo de los imposibles, porque el Señor a través de él entonces realizó un imposible en la vida de San Antonio, que era presentársele niño y él lo cargó.

Sory Marcela Jordán: Al santo de los imposibles, como lo menciona el sacerdote José Edelmiro, también se le atribuyen otras historias fascinantes.

Por ejemplo, cuentan que en una ocasión, San Antonio tenía una hostia consagrada y le ordenó a una mula lo siguiente:

“En virtud y en nombre del Creador, que yo a pesar de ser indigno, tengo verdaderamente entre las manos, te digo, oh animal, y te ordeno acercarte enseguida y con humildad y ofrécele la debida veneración”. La mula se acercó, agachó su cabeza y se arrodilló. 

Otra historia dice que, una vez un hombre se robó un libro de oraciones muy importante y San Antonio, con oraciones, logró que el ladrón se arrepintiera y devolviera el libro. 

Partiendo de esa historia, se le conoce en Chocó por  ayudar a aparecer los objetos perdidos, y se puede comprobar con las oraciones o cuando se invoca el nombre de este justo. 

Esmirna Mosquera: Hay gente que tiene cosas de valor y se la han perdido y San Antonio se las ha hecho aparecer, así hayan pasado varios días. Y en otros casos que uno, a mí se me ha pasado eso, que guardo algo y no recuerdo dónde lo guardé, lo invoco y me lleva directamente allá donde yo he puesto eso que se me había olvidado.

Sory Marcela Jordán: A quien acaban de escuchar es Esmirna Mosquera, habitante de Tadó y una fiel devota de San Antonio. Su fe fue heredada de su abuela Marciana Rengifo, quien tenía un altar dedicado al santo y le oraba todas las noches.

Esmirna Mosquera: Allí en su alcoba con un ornato donde tenía muy refugiados a San Antonio de Padua y también a la Virgen del Carmen. Y ellos oraban permanentemente todas las noches a San Antonio y ella no dejaba que la vela, en esa época no usaban vela, la lámpara, ella decía: "la lámpara de mi padre San Antonio no se puede apagar." Y siempre tenía la lámpara de San Antonio encendida.

Sory Marcela Jordán: Esmirna Mosquera nos contó que su abuela guardaba una imagen de San Antonio que le había regalado un tío cuando era niña. Esa imagen era muy importante para ella porque al mirarla recordaba que había sido testiga de una historia del Santo de los imposibles.

Esmirna Mosquera: y las mandaron a ellas, Juana Torres y a Marciana a hacer un mandado ahí, que vayan a la quebrada y me traen tal cosa. Ellas se fueron y van en la quebrada cuando ven que San Antonio iba delante de ellas y se miraron ellas dos y dicen: "y ese no es San Antonio que va allá." Que sí, que San Antonio. Ellas fueron e hicieron su mandado.

Y entonces, ellas hicieron su mandado, lo que les habían dicho que llevaran de allá de la quebrada y llegaron a la casa rapidito y le dijeron a los mayores lo que habían visto y les dijeron: "muchacho, no dice mentira, ¿ustedes por qué están diciendo mentira? ¿Cómo van a decir que San Antonio iba allá delante de usted?

Que sí, San Antonio iba allá, él era el mismo que iba allá delante de nosotras. Los viejos dicen: "San Antonio está acá montado en su ornato". Y fueron a verlo y estaba lleno de barro. Quiere decir que allí entendieron que las muchachas no habían dicho mentira porque San Antonio se había ido delante de ellas a acompañarlas a hacer el mandado. Todas esas experiencias nos han servido a nosotros para tener esa fe y esa esperanza en San Antonio de Padua.

Sory Marcela Jordán: Esa fe en San Antonio de Padua fue también una herencia de la Iglesia Católica.  Chocó fue uno de los lugares al que llegaron los españoles a colonizar y a esclavizar. Para lograr eso, se ayudaron de la religión católica para enseñarles a las personas esclavizadas a temer y a obedecer. Pero al final, volvimos propias esas creencias que también nos han ayudado a dignificar nuestra historia y vida. 

El historiador Hermes Sinisterra nos cuenta un poco de la relación entre la Iglesia Católica y los santos en los que hoy creemos.

Hermes Sinisterra: En el catolicismo, la iglesia impuso condiciones de creencias de acuerdo a los intereses de cada sacerdote en la asistencia espiritual en los pueblos. Por ejemplo, tú notas que en Tadó la mayoría de las quebradas tiene nombre de santo. ¿Por qué será? Te preguntas, ¿por qué será? Porque en Tadó la iglesia católica dominó el sistema esclavista. Ella era la dueña de los esclavos prácticamente y de las minas. Y en el lugar donde estaban trabajando una mina, a ese lugar le daban el nombre de un santo.

Ahora, también hubo una orden de la corona española, del rey de España que ordenaba en cada mina y en cada pueblo construir una iglesia para que los negros esclavos asistieran a las actividades religiosas los fines de semana o los días festivos.

Sory Marcela Jordán: San Antonio de Padua falleció el 13 de junio de 1.231 a la edad de 36 años. 

Aunque este intercesor sea de otra nacionalidad, en Colombia tiene muchos devotos. Por esta razón San Antonio es muy venerado en el departamento de Chocó, especialmente en el municipio de Tadó en el corregimiento de Corcovado, que cada año, desde el 4 de junio, se realizan sus festividades para honrar y glorificar a este santo por los favores recibidos.

En las fiestas se viven diferentes actividades litúrgicas como cantos, danzas, procesiones y desfiles con su imagen.

Maria Belarmina Mosquera: Desde que empezó San Antonio, desde que empezó la fiesta aquí de San Antonio he estado yo aquí al pie de San Antonio. Y libre de eso, a donde oiga que está San Antonio, yo me acerco, al asunto de las misas porque como le digo, soy muy devota de San Antonio y le tengo mucha fe. Tengo mucha historia que a mí me han sucedido.

Sory Marcela Jordán: Maria Belarmina Mosquera es otra devota de San Antonio que no se pierde ninguna fiesta ni ninguna oportunidad para agradecerle, ya que si de milagros se trata, San Antonio de Padua únicamente no hace aparecer los objetos perdidos, también ayuda en cuestiones de amor cuando se le invoca diciendo ¡Ay San Antonio dame un novio! 

Maria Belarmina nos cuenta su experiencia.

Maria Belarmina Mosquera: Yo le pedí a San Antonio que me diera un novio y me dio un novio en mi juventud. Y también le pedí por medio del Espíritu Santo que yo quería ser una persona de llegar a una edad que tuviera un don de un matrimonio.

Yo le decía por medio del Espíritu Santo que San Antonio me lo iluminara y me diera esa dicha y me diera ese día. Y una noche me soñé que me estaba casando. Y de un momento a otro el señor compañero que tenía me ofreció, me dijo: "Belarmina, casémonos" y yo listo. Nos casamos.

Y gracias a Dios no me no me malayo, porque gracias a Dios el tiempo que viví con él vivimos bien, nos comprendimos y viví bien con él, a pesar que teníamos tiempo de estar viviendo juntos. Cuando nos casamos vivíamos más mejor todavía que cuando estábamos viviendo así.

Sory Marcela Jordán: Ante los favores recibidos por este justo, hay quienes visitan lugares en busca de personas que se sepan la oración de San Antonio para que los ayude ante la necesidad que tengan. 

Recuerdo que una vez a mi sobrina se le perdió el celular, y alguien le recomendó a una mujer en Tadó que cariñosamente es conocida como la señora de las Runchas. Una vez mi hermana llegó allá le explicó todo, ella le respondió: le voy a prender una vela a San Antonio para ver qué muestra. Después de unas horas, la señora le dijo a mi hermana que el celular estaba en la casa de alguien que lo había tomado, y efectivamente así fue, el celular apareció.

Es importante resaltar que al momento de hacer la oración se debe encender una vela, preferiblemente blanca. Esa vela la cual da a conocer con su llama un veredicto bien sea positivo o negativo, es decir si cuando se enciende la vela su llama es abundante es muestra de que el objeto perdido puede aparecer, pero si la llama es poca y la vela empieza a llorar es fijo de que lo que se perdió se perdió.

Maria Belarmina Mosquera: Digamos, a una persona se le pierde algo. Lo único que le pido a la persona es que no vaya a dejar a correr tanto tiempo. En poquito tiempo llegue, si se da cuenta llegue. Yo le pongo la oración a San Antonio porque gracias a Dios me la aprendí por mi papá que me la enseñó. Poniendo la oración a San Antonio no se puede cobrar a nadie un peso.
Si lo que la persona se le ha perdido, aparece, entonces llegan donde uno y le da una gratificación. No tengo derecho a cobrar, porque él no me lo exige.

Sory Marcela Jordán: Recordemos que San Antonio de Padua intercedió por los pobres, por eso no se debe cobrar cuando se ayuda a una persona por medio de él. 

Según cuentan los historiadores,  fue un hombre tan virtuoso que por eso su lengua se conserva incorrupta en un relicario de oro en la Basílica de San Antonio de Padua en Italia.

La fiel feligresa Esmirna Mosquera resalta que con mucha fé y devoción le pidió a San Antonio que le concediera la dicha de poder visitar la Basílica en Padua, Italia, donde reposa la lengua del justo. Y se lo concedió.

Esmirna Mosquera: Yo, particularmente, cuando hice por primera vez la novena a San Antonio de Padua, ya al final de la novena dice que la lengua de San Antonio está en Padua y que no tuvo corrupción.

A mí eso me llamó mucho la atención y siempre le dije a San Antonio que yo quería ir a ver eso, que me diera la oportunidad de ver personalmente eso que yo estaba leyendo allí. Y realmente me dio esa oportunidad y yo estuve en Italia y nos llevaron a Padua. Y efectivamente allá está en un cofre de vidrio toda la lengua de San Antonio de Padua sin corrupción.

O sea que San Antonio de Padua nunca dijo mentira y las cosas que él decía sucedían. Todo eso me ha llamado la atención y me ha permitido ser fiel devota de San Antonio y yo cada vez que es necesario lo invoco y ahí está presente él.

Sory Marcela Jordán: Casi un año después de su muerte, el 30 de mayo de 1.232, el papa Gregorio IX lo proclamó santo por todos los milagros que se le pudieron comprobar. 

Más de 7 siglos después de ser canonizado como santo y a más de 7.000 kilometros de Portugal, en Tadó, Colombia lo veneramos y agradecemos por los favores que nos hace. 

Como dice la canción. Digo yo que el santo que no me quiera que no me preste favores tampoco yo le prendo vela. Pero a San Antonio si hay que prenderle su vela por  eso muchas mujeres acuden a él, y con mucha fe exclaman: ¡Ay, San Antonio! Dame un novio y le decís a San Benito que sea bonito.

Este es un episodio de El Megáfono, un pódcast de Consonante.
Les habló Sory Marcela Jordán.

Créditos:

Locución: Sory Marcela Jordan

Guión y entrevistas: Sory Marcela Jordan

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton



Yo creo que es difícil el decreto en este momento político porque en últimas creo que el gobierno se está jugando todo por implementar un modelo de salud que se vea en los territorios y que las personas puedan identificar como una buena decisión que les permita luego seguir apoyando al gobierno y que pueda el partido reelegirse y que se mantenga en el poder.

Valeria Ortiz:  Esto es Voces en primer plano. Un espacio de entrevistas en profundidad donde voces locales y expertas cuentan, explican y contextualizan su propia historia. Les habla Valeria Ortiz, periodista de Consonante. 

El 30 de julio de 2025 el Gobierno expidió el Decreto 0858 que busca adoptar un “Modelo de Salud Preventivo, Predictivo y Resolutivo” con el fin de fortalecer la atención primaria en todo el país, especialmente en las zonas con menor capacidad en el primer nivel de atención.

Pero ¿qué significa atención primaria? Según la Organización Mundial de la Salud:

La atención primaria de salud es un enfoque de la salud que incluye a toda la sociedad y que tiene por objeto garantizar el mayor nivel posible de salud y bienestar y su distribución equitativa mediante la atención centrada en las necesidades de la gente tan pronto como sea posible a lo largo del proceso continuo que va desde la promoción de la salud y la prevención de enfermedades hasta el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos, y tan próximo como sea posible del entorno cotidiano de las personas.

Sin embargo, ¿es posible aplicar ese enfoque únicamente mediante un decreto?¿Qué ha pasado con la reforma a la salud que ha sido una de las banderas del gobierno de Gustavo Petro? 

Por otro lado, varios sectores, especialmente de la oposición dicen que este decreto es ilegal e inconstitucional ¿es cierto eso? 

Para analizar y responder a estas preguntas hablamos con Johnattan García Ruíz, investigador y consultor experto en salud global y análisis de políticas.

Un modelo de salud que llegue a todo el país

Johnattan García: Lo que dice el Gobierno es que en todos los lugares del país, en todo el territorio nacional, deberían haber centros de salud que puedan ser resolutivos. Es decir que, cuando la persona llegue, pueda tener toda la atención que necesita y que ojalá no tenga que ir a ningún otro lugar, sino que se le atienda y allá se le resuelva el problema por el cual consulta. 

El otro tema está en relación con cómo estos centros de atención primaria en salud se integran a los demás niveles de atención. Por ejemplo, si nosotros requerimos de algo muy sencillo como una revisión de nuestra salud en general o un chequeo médico básico, se pueda hacer a través del nivel primario de atención, en donde se necesitan profesionales que puedan dar un nivel de atención muy general. Pero hay veces que necesitamos cosas mucho más específicas, de pronto una atención con especialistas, o una cirugía, o un procedimiento mucho más especializado y allí es donde se habla del segundo nivel de atención.

Valeria Ortiz: Según el Sistema Integral de Información de la Protección Social (SISPRO), hasta noviembre de 2023 en Colombia habían inscritas en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud y habilitadas para prestar servicios de salud 19.913 Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), o sea hospitales, laboratorios y en general centros de salud. Sin embargo, hay diferencias marcadas en su distribución por el país. Por ejemplo, como algunos de nuestros oyentes saben, en Consonante hacemos presencia en cinco departamentos y en ellos están las siguientes cifras:

En Amazonas había habilitadas para ese momento 25 IPS para cubrir a más de 83.000 habitantes, según las proyecciones del DANE. En Guainía 13 prestadores de salud para 56.000 personas. Chocó con 254 IPS para más de 640.000 usuarios. En La Guajira 430 para alrededor de un millón de personas. Y finalmente, en Caquetá 109 instituciones para más de 420.000 habitantes. 

Además, en el último informe del Índice Departamental del Observatorio Así Vamos en Salud de 2023, se evalúa el desempeño institucional de las entidades territoriales teniendo en cuenta dos dimensiones: 

  1. La efectividad de la atención desde las actividades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad. 
  2. Las experiencias y desenlaces de la atención en salud. 

Cabe aclarar que esas dimensiones se evaluaron según cuatro indicadores: cobertura de atención en tamizaje de cáncer de seno; atención de la niñez para detección de alteraciones tempranas; seguimiento de control y desarrollo en las infancias; y el control de la hipertensión arterial.

Con base en eso se determinó que los departamentos de Amazonas, La Guajira, Chocó, Guainía y Vichada ocupan los últimos cinco puestos con menores resultados de desempeño en atención en salud. Bogotá está en el primer puesto con el mejor resultado. Y Caquetá ocupa el puesto 16. 

¿Qué propone el Decreto 0858 de 2025?

Johnattan García: Lo que propone el decreto es organizar el sistema de modo que se tenga claro cuál es el sistema primario que va a ser principalmente a través de estos Centros de Atención Primaria en Salud y luego un sistema secundario en donde cada uno de los territorios organice lo que se conoce como las Redes Integrales e Integradas de atención en salud. 

Estas redes lo que buscan es organizar a todos los actores que prestan servicios secundarios de salud, servicios un poquito más especializados para que se organicen en un mismo territorio y que dentro de esta red sea más fácil que cada uno se comunique. Por ejemplo, si del centro de atención primaria en salud una persona  necesita pasar al segundo nivel de atención, pueda hacerlo de una forma más sencilla.

Valeria Ortiz: Las Redes Integrales e Integradas Territoriales de Salud que menciona García, hacen parte de uno de los cambios que propone el Decreto 0858 de 2025. Esas redes, al igual que las Redes Integradas de Prestación de Servicios de Salud que se habilitaron con la Resolución 1441 de 2016, estarían conformadas por un conjunto de prestadores de servicios de salud públicos, privados y mixtos, y por proveedores de tecnologías en salud, en coordinación con las Entidades Territoriales Municipales. 

Sin embargo, la responsabilidad de conformar las ya existentes Redes Integradas de Prestación de Servicios recae en las EPS, quienes contratan a diferentes IPS. Es decir, cada EPS organiza su propia red de prestadores de salud para garantizar la atención de sus afiliados. 

En cambio, con las Redes Integrales e Integradas Territoriales de Salud se busca que el Estado sea quien organice una única red por territorio para toda la población. Su propósito es anticiparse a la enfermedad y garantizar la continuidad en la atención, coordinando todos los niveles de complejidad dentro de una misma red territorial independientemente del régimen o EPS de los habitantes. Es decir, todas las IPS pasarían a ser Centros de Atención Primaria en Salud y a ser parte de esas redes. 

Johnattan García: La apuesta del decreto es organizar los servicios de salud de manera territorial, que eso nosotros hoy no lo tenemos. Hoy cualquier ciudadano puede inscribirse a cualquier EPS que quiera en el territorio. Obviamente algunas EPS que simplemente no ofrecen servicios en un lugar en particular, pero en general nosotros podemos inscribirnos a cualquier EPS y los servicios que recibimos son los que digan que tienen en ese lugar.  Aquí lo que está apostando el Ministerio es asegurarse que todo el mundo tenga acceso, al menos a un Centro de Atención Primaria en Salud (CAPS) y que en ese mismo territorio estén identificados cuáles son los servicios que se ofrecen para que la persona acuda a esos servicios.

Valeria Ortiz: Para comprender mejor lo que menciona Johnattan García y el funcionamiento de las Redes Integrales e Integradas, podemos poner como ejemplo los hallazgos del especial de salud mental Donde Duele que hicimos en Consonante. En esa investigación encontramos que en los departamentos de Vaupés y Amazonas no hay servicios de hospitalización en salud mental, por lo que los pacientes deben ser remitidos a otros departamentos cercanos. La idea del Gobierno es que en esos casos, se identifique la necesidad y se coordine con las IPS y las entidades territoriales que hacen parte de las Redes Integrales e Integradas, para que haya cobertura de todos los niveles de complejidad en los mismos departamentos. De esa manera, los pacientes no tendrían que ser llevados a otros lugares lejos de su hogar.  

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¿Cuál sería el rol de las EPS? 

Johnattan García: La EPS en su rol de aseguramiento no va a cambiar. El decreto no cambia el rol de las EPS, pero sí agrega nuevas reglas. Por ejemplo, las EPS solamente pueden contratar con aquellos prestadores que estén en las Redes Integrales e Integradas de salud del territorio. Y aquí va a ser un reto bastante grande porque cada uno de los territorios, de los departamentos y municipios va a tener que construir esa red y los que se queden por fuera, no podrán ser contratados por las EPS. Entonces, eso es un cambio, pero no cambia el rol de la EPS como tal.

Lo que sí quisiera el Ministerio y lo que es el objetivo de la Reforma a la Salud es que las EPS ya no reciban recursos para que luego se los entreguen a los prestadores, sino que idealmente los recursos vayan desde la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES), a directamente los prestadores de salud, y que sean las EPS ahora las gestoras que ayuden a que el paciente pase de un nivel a otro.

En este caso, como no se puede hacer porque por decreto no se puede quitar ese rol de aseguramiento que tiene la EPS, entonces lo que dice el Ministerio es: "bueno, hagamos la mitad. Yo no puedo obligar a que ya no reciban más recursos, pero sí puedo obligar a que contraten solamente con la red de atención". Y entonces ahí se avanza en la reforma un poco sin necesidad de que tenga que pasar la reforma como tal.

El Decreto no es la Reforma, pero sí toca varios puntos

Valeria Ortiz: No podemos hablar del Decreto 0858 sin hablar de la reforma a la salud. Desde su campaña presidencial, Gustavo Petro propuso reformar la salud con un enfoque en la prevención y la territorialización, donde los recursos (el dinero público y de las cotizaciones) sean directamente para las IPS. Por eso, el 13 de febrero de 2023 fue presentado el proyecto de ley Reforma a la salud ante la Cámara de Representantes. Sin embargo, aunque logró avanzar en los debates en la Cámara de Representantes, en el Senado se cayó y fue archivado en abril de 2024. 

En septiembre de ese mismo año se presentó un segundo proyecto que hasta ahora no ha sido aprobado, ni archivado, pero esta semana se continúa debatiendo en la Comisión Séptima del Senado de la República. 

Ahora, se han presentado tensiones porque diferentes sectores dicen que el Decreto 0858 es una alternativa a la Reforma a la Salud que no ha sido aprobada. Pero ¿esto es cierto?

Johnattan García: Sí, creo que el gobierno hoy no siente que existan muy buenas probabilidades para que la comisión séptima del Senado apruebe la reforma de la salud en la forma en la que está hoy presentada.

Entonces, lo que está pensando el Ministerio es: “busquemos aprobar lo que más podamos a través de las herramientas que tenemos” y eso es con los decretos. Sí siento que hay varios cambios que son muy fuertes. Por ejemplo, uno en particular que a mí me llama la atención es que el decreto permite que el Ministerio de Salud reformule cuáles son los requisitos de operación de las EPS y que pueda decidir territorialmente también cómo operan.

Eso a mí me parece que va a ser un tema bien importante. Yo no necesariamente estoy en desacuerdo con ello, pero creo que es importante tenerlo en cuenta. Ellos dicen: “nosotros podemos determinar en qué territorio del país opera una EPS en particular." Por ejemplo, en el Meta opera una EPS que tiene su base en el Atlántico, en Barranquilla. Entonces, puede que con esta organización el Ministerio de Salud diga que esa EPS se concentre en Barranquilla y más bien se salga del Meta.

Eso puede ser tanto bueno como malo, puede que haya personas que estén hoy contentas con su EPS y que terminen pasándose a otra EPS que no les guste. Yo creo que es bueno en la medida que hay EPS en que definitivamente tienen una fortaleza territorial y es mejor que se dediquen a su territorio y no que estén en otros territorios muy dispersos, pero eso es parte del debate.

Yo creo que eso sí, por ejemplo, me parece a mí que es una implementación de la reforma muy directa en donde se reorganizan las EPS, e incluso puede elevar los requisitos. Como el gobierno puede definir las reglas de operación, también puede decir que si una EPS no cumple con estos requisitos financieros, técnicos o de calidad de servicio, entonces se liquida inmediatamente. De pronto esto es un ejemplo muy extremo, pero lo que sí puede es acelerar las intervenciones o puede hacer que las EPS que hoy estaban como medio flojas ya entren en un territorio donde definitivamente tienen incumplimiento del sistema y eso puede hacer que el Gobierno se decida en hacer más intervenciones.

¿Decreto ilegal e inconstitucional?

Johnattan García: En ese caso, donde hay dos abogados hay tres opiniones. Entonces, realmente habrían abogados que tengan argumentos de todo tipo. En lo inconstitucional alguien puede decir que, por ejemplo, el hecho de que el gobierno lo cambie a uno de EPS o lo obligue a uno a estar en un CAPS y una EPS en particular, viola el principio de libertad de escogencia que tiene el derecho a la salud. Eso lo puede volver inconstitucional.

Yo no creo que eso sea el caso. Incluso ese es el mismo argumento por la cual algunos han dicho que la Reforma de la Salud debería ser una ley estatutaria y que por eso cuando llegue a la Corte Constitucional puede que tumbe toda la reforma porque se está pasando como una ley ordinaria. Yo creo que no hay razones para eso, pero de nuevo eso es una opinión jurídica y cada quien puede tener su su validación, pero yo no creo que sea inconstitucional por esa razón.

Sí creo que puede ser ilegal en algunos aspectos, por ejemplo, el tema de soberanía farmacéutica que creo que no tiene nada que ver con el corazón del decreto que es el tema de atención primaria en salud. Entonces, si no hay una unidad entre el propósito de una ley o de un decreto con sus artículos, ahí se rompe y puede considerarse nulo ese artículo en particular. Pero vamos a ver qué pasa. De todas maneras, en este país todo el mundo tiene derecho a poner la demanda que quiera.

Muy probablemente habrá sectores que decidan impugnar este decreto y llevarlo al Consejo de Estado. Puede que incluso Consejo de Estado en una declaratoria de medidas provisionales o medidas cautelares, decida pausar este decreto, congelarlo mientras se decide de fondo.

Valeria Ortiz: Según el decreto, las entidades territoriales de orden departamental, distrital y municipal junto con las entidades de salud tienen un plazo de un año para reorganizarse al nuevo modelo para que las Redes Integrales e Integradas comiencen a operar. Teniendo en cuenta ese plazo, Johnattan García nos habla de los retos, la necesidad de repensar el modelo de salud  y de su panorama frente al último año de gobierno de Gustavo Petro

Johnattan García: Yo creo que el decreto y en general la idea de transformación del sistema de salud del gobierno se enfrenta a dos retos complejos. Es decir, yo creo que el Gobierno se hace mucho bien en repensarse cómo funciona la salud en los territorios que no son urbanizados, que no son grandes ciudades, porque hay muchos territorios en donde solo existe el hospital público, hay muchos territorios en donde incluso en todo un departamento no hay servicios de oncología para tratar a los pacientes con cáncer. Hay unas desigualdades bastante grandes. Entonces, una cosa es la Colombia en las grandes ciudades en donde existen todos los servicios posibles y, otra cosa es la Colombia en donde son municipios medianos y pequeños en donde existen algunos servicios, pero no todos.

Allí yo creo que es una apuesta complicada porque esto puede que le sirva mucho a los municipios pequeños, entonces de pronto sí va a ser mejor reorganizar las EPS en donde hayan departamentos que funcionen una o dos EPS, pero que funcionen mejor a que haya cuatro, cinco, seis EPS. Y resulta que algunos están afiliados a una EPS que no tiene nada que ver con el territorio, que hasta de pronto ni tiene oficinas allá. Ese tipo de cosas me parece que lo organiza muy bien. Pero en otras ocasiones puede ser complicado.

Por ejemplo, hay EPS que han hecho una muy buena tarea de tener una ruta de atención muy específica para ciertas enfermedades como el cáncer, la diabetes o la hipertensión, en donde las EPS ya han desarrollado una estructura muy buena con unos prestadores para que a la persona se le atienda y que siempre se le garantice el servicio. Pero si resulta que a esta persona que está en ese departamento la sacan de esa EPS y la ponen en otra que puede que tenga fortaleza territorial, pero que hoy no tenga ni los contactos, ni las redes necesarias, esa persona se va a ver afectada en su salud, porque esa persona casi que va a tener que esperar a que esa EPS construya todo lo que la otra ya le daba para poder tener la misma atención en salud.

Entonces, es una apuesta arriesgada porque creo que en lo que tiene que ver con la atención primaria y en salud puede que sea bueno que se reorganice un poco la estructura, pero en el segundo nivel de atención donde es más especializado, ahí puede que sea complicado y es difícil hacer un pronóstico porque depende de la suerte de cada persona.

Pertinencia y viabilidad del decreto en el contexto político actual 

Johnattan García: Yo creo que es difícil el decreto en este momento político porque en últimas creo que el Gobierno se está jugando todo por implementar un modelo de salud que se vea en los territorios y que las personas puedan identificar como una buena decisión que les permita luego seguir apoyando al Gobierno y que el partido pueda reelegirse y que se mantenga en el poder.

Creo que lo que está haciendo el Gobierno es buscar resultados que puedan ser palpables en muy corto plazo. Que las personas en marzo del otro año vean que su salud mejoró y entonces quieran apostarle al Pacto Histórico o que vean que las cosas sí han funcionado y entonces quieran que la presidencia se mantenga en el Pacto Histórico.

Eso creo que es una apuesta difícil porque en últimas puede que salga también muy mal. Luego, en cuanto a los Centros de Atención Primaria en Salud, va a ser muy difícil que el Estado en 6 meses construya centros. Entonces simplemente va a hacer un cambio estético.

Ya se hizo en Bogotá, por ejemplo, la Superintendencia Nacional de Salud intervino una de las subredes del distrito y entonces a esas subredes en los lugares donde hacen atención primaria, les puso un letrero que dice: "Centros de Atención Primaria en Salud." Entonces, muy probablemente eso va a pasar también en todos los municipios del país en donde a todos los hospitales públicos les van a poner un letrero que dice Centro de Atención Primaria en Salud, le ponen el logo del ministerio y entonces dicen: "estamos avanzando en la reforma." A mí me parece que esos son cambios muy estéticos.

Valeria Ortiz: Es importante que la salud se piense según las necesidades de las regiones y sus habitantes. Entre los debates de cuál es el mejor modelo de salud que se debe implementar en el país, no hay claridad de cómo se van a solucionar las dificultades inmediatas ni cómo se va a llevar a cabo en un plazo de un año. Ahora ¿de qué modelo de salud se hablará en las próximas campañas presidenciales? 

Este episodio hace parte del formato voces en primer plano de El Megáfono. Les habló Valeria Ortiz, periodista de Consonante. 

Créditos:

Locución: Valeria Ortiz

Guión y entrevista: Valeria Ortiz

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Camila Bolívar

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

Créditos

Locución: Mayra Alejandra Ayala y Valeria Ortiz

Guión y entrevistas: Mayra Alejandra Ayala

Edición: Valeria Ortiz

Ilustración: Eduardo Montoya

Coordinación general: Ángela Martin Laiton

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