Fotografía: Francisco Mosquera
Chocó Tadó Noticias

Tadó después del sismo: las casas destruidas y la espera por las ayudas

El sismo del 10 de agosto dejó en Tadó más de 500 viviendas afectadas, 16 personas lesionadas y a varias comunidades rurales del Alto San Juan sin un lugar seguro donde vivir. Mientras continúa el censo de daños, las familias esperan ayuda humanitaria y la recuperación de un municipio que permanece sin energía eléctrica.

La naturaleza se hizo sentir y la tierra tembló. Lo que pudo ser un día normal terminó convertido en una jornada de miedo y destrucción para las comunidades de Tadó. El lunes 10 de agosto, a las 7:34 de la mañana, un fuerte sismo sacudió al Chocó y dejó daños en distintos puntos del municipio, especialmente en las comunidades rurales del Alto San Juan.

“A unos el temblor les tumbó la casa, mientras que a otros nos dejó el alma temblando”. Así se puede resumir lo que ocurrió en Tadó después del sismo: una emergencia que dejó viviendas destruidas, familias afectadas y comunidades enteras intentando recuperar la tranquilidad.

En el territorio, el impacto se sintió con fuerza en varias comunidades. Entre las más afectadas están Playa de Oro, El Tabor, Brubatá, Bochoromá y Bochoromacito, donde decenas de familias quedaron con sus viviendas destruidas o con daños que todavía están siendo evaluados.

De acuerdo con el primer balance preliminar de la Alcaldía de Tadó, 320 viviendas quedaron destruidas, 82 presentan afectaciones moderadas y 101 registran daños leves. En total, el reporte señala afectaciones en 503 viviendas del municipio.

También se reportaron 16 personas lesionadas, aunque hasta el momento el balance oficial no registra personas fallecidas ni desaparecidas. Entre las afectaciones a la infraestructura se encuentran una institución educativa y una vía, esta última por un deslizamiento.

El reporte municipal también señala daños en otras edificaciones, entre ellas una iglesia del barrio San Pedro y el cementerio San Bernabé. A esto se suma una de las dificultades que agrava la emergencia: el municipio permanece sin servicio de energía eléctrica desde el momento en que ocurrió el sismo.

Las cifras, sin embargo, todavía pueden cambiar. La Alcaldía advierte que se trata de un balance preliminar y que continúan las visitas de verificación, evaluación y consolidación de la información en las comunidades.

Xavier David Mosquera, secretario de Gobierno de Tadó, explica que desde las primeras horas posteriores al sismo se desplegaron equipos hacia las zonas urbanas y rurales. Ingenieros, arquitectos y organismos de socorro como Bomberos, Defensa Civil y Cruz Roja participan en la verificación de los daños.

El objetivo, señala el funcionario, es levantar información que permita establecer la magnitud real de la emergencia, identificar las viviendas que pueden seguir siendo habitadas y determinar cuáles representan un riesgo para las familias. Con esta información se espera consolidar el censo y remitirlo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.

El proceso ya ha permitido identificar afectaciones concretas en algunas comunidades del Alto San Juan. En Brubatá se reportan 49 viviendas no habitables y 13 afectadas, mientras que en El Tabor hay seis viviendas no habitables y 35 afectadas.

El trabajo no ha sido sencillo. Tadó tiene comunidades rurales dispersas y algunas presentan dificultades de acceso, lo que hace que la verificación avance de manera gradual. Mientras los equipos técnicos recorren el territorio, las familias intentan entender qué quedó de sus viviendas y qué necesitan para volver a habitarlas.

En algunos lugares los daños son visibles en paredes, techos y estructuras; en otros, la preocupación está en determinar si las casas que permanecieron en pie son realmente seguras. La emergencia también dejó al descubierto las condiciones en las que viven muchas familias rurales y las dificultades para acceder rápidamente a atención y ayuda cuando ocurre un desastre.

Un llamado por ayuda humanitaria

Ante la magnitud de las afectaciones, el alcalde de Tadó, Juan Carlos Palacios Agualimpia, calificó la situación como “triste y desoladora” y pidió apoyo inmediato al Gobierno Nacional y a la ciudadanía. Entre las necesidades más urgentes están: frazadas, kits de aseo, colchonetas, alimentos y agua potable. Elementos destinados a las familias que resultaron afectadas por la pérdida o el deterioro de sus viviendas.

Desde la Alcaldía aseguran que, mientras avanza el censo, también se está organizando la entrega de las ayudas humanitarias que han llegado al municipio. Estas incluyen alimentos y kits de aseo que serán distribuidos en las comunidades afectadas.

Pero la respuesta no termina con la atención inmediata. Una vez se complete el diagnóstico de las viviendas, comenzará una etapa más larga: definir cómo se atenderá a las familias que perdieron sus casas, qué infraestructura requiere intervención y cuáles serán los recursos necesarios para la recuperación del municipio.

La falta de energía eléctrica suma una dificultad adicional a esa espera. Mientras continúan las evaluaciones, las comunidades deben afrontar la emergencia en medio de un servicio básico suspendido y con necesidades que van desde la alimentación y el agua hasta la recuperación de sus viviendas.

Por ahora, Tadó sigue contando sus pérdidas. El temblor ya pasó, pero sus efectos siguen ahí: en las casas destruidas y agrietadas, en las estructuras que aún se revisan, en la vía afectada por un deslizamiento, en las comunidades rurales que esperan ayuda y en un municipio que todavía permanece sin energía eléctrica.

El censo continúa y sus cifras podrán cambiar a medida que los equipos lleguen a más comunidades. Para las familias afectadas, sin embargo, la necesidad ya es concreta: contar con un lugar seguro donde vivir y con las condiciones básicas para atravesar los días que siguen a la emergencia.

La tarea de las autoridades será convertir ese diagnóstico en una ruta de atención y lograr que el llamado de auxilio de Tadó se traduzca en ayudas concretas para las familias que hoy enfrentan las consecuencias del sismo. Porque, distinto a lo que se dice: no, lo material no se repone de la noche a la mañana en el departamento más empobrecido de Colombia. Para las comunidades, después del movimiento, la emergencia no puede medirse únicamente por el número de viviendas afectadas. Detrás de cada casa destruida hay familias que deben encontrar dónde dormir, cómo recuperar sus pertenencias y de qué manera volver a levantar el lugar que habitaban.

Archivado en
Sin comentarios

Deja tu comentario

Utiliza un correo electrónico válido

Recibe nuestros contenidos. Es gratis.

Puedes cancelar en cualquier momento.
Quiero recibirlos
cross
Consonante
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.